Desde mi nube y con gafitas

“Érase una vez un Ángel que del Cielo quiso bajar a la Tierra para experimentar lo que era ser humano. Adoptó la forma de mujer. Sólo bajó con lo puesto… unas preciosas gafitas que Dios le había regalado y una nube pequeña, desde donde miraba cada día todo lo que sucedía entre el Cielo y la Tierra. Sólo a través de esas gafitas podía ver nítidamente el mundo y a las personas que vivían en él. Sin ellas se sentía desorientada, perdida, pues todo se volvía invisible e incluso ella misma, ya que ni siquiera podía percibir su propio cuerpo. Esta historia está contada por ese ángel que, a través de la narración de sus peculiares observaciones, intenta representar el mundo que ve.”

Un día agarré mi media nube y mis gafitas (esas que Dios me ha dado) y fui a vivir a un lugar indeterminado entre la metáfora y el surrealismo. Desde entonces, estoy pagando la hipoteca con poemas, cuentos, relatos, novelas, dibujos, pinturas, fotografías… ¡canela fina! y otras especias.

Poco a poco o mucho a mucho, dependiendo del día, estado de ánimo y condiciones atmosféricas, suministraré género del bueno, fabricado a mano, con amor, humor y pasión.

Porque te quiero. Porque todo lo que hago es pensando en ti y con el corazón… de la única forma que sé vivir. Y estoy en ello, dispuesta a seguir haciéndolo con muchas ganas, para que tú lo puedas disfrutar. Ojalá sea así.

17 may 2017

RESPIRA

Cuando algo te duela emocionalmente,
respira.
Tomate el tiempo para tranquilizarte.
No tomes decisiones precipitadas.
Siempre te equivocarás.

Créeme, tengo experiencia en ello.
Conserva la calma.
Si no la tienes, búscala.
Ve dentro de ti y siéntela.

Sí, a veces sucede...
puede haber alguien dispuesto a herirte.
A minar tu autoestima.
A hacer lo posible para que pierdas la confianza en ti mismo.
Tal vez pretenda hundir tu embarcación.
Solamente le asusta que llegues demasiado lejos.
Nada más.
Quizá se sienta perdido si te pierde de vista.
Tal vez seas para él una referencia
y no sea consciente de ello.

Y finalmente nada tiene la trascendencia que le damos.
Todo pasa. Lo malo también.
Créeme.
Te lo digo y me lo digo a mí misma.

Y recuerda que los juicios no son más que etiquetas
que pone nuestra mente.
Ella teme porque su naturaleza es el temor.
Y necesita tenerlo todo bajo control.
Y también a ti.
Pero la de tu corazón es el amor.

Depende de ti dónde eliges estar.
Cómo eliges vivir.
Si como un esclavo del miedo o libre.
Respira.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


Sting-Fragile

2 comentarios: