Desde mi nube y con gafitas

“Érase una vez un Ángel que del Cielo quiso bajar a la Tierra para experimentar lo que era ser humano. Adoptó la forma de mujer. Sólo bajó con lo puesto… unas preciosas gafitas que Dios le había regalado y una nube pequeña, desde donde miraba cada día todo lo que sucedía entre el Cielo y la Tierra. Sólo a través de esas gafitas podía ver nítidamente el mundo y a las personas que vivían en él. Sin ellas se sentía desorientada, perdida, pues todo se volvía invisible e incluso ella misma, ya que ni siquiera podía percibir su propio cuerpo. Esta historia está contada por ese ángel que, a través de la narración de sus peculiares observaciones, intenta representar el mundo que ve.”

Un día agarré mi media nube y mis gafitas (esas que Dios me ha dado) y fui a vivir a un lugar indeterminado entre la metáfora y el surrealismo. Desde entonces, estoy pagando la hipoteca con poemas, cuentos, relatos, novelas, dibujos, pinturas, fotografías… ¡canela fina! y otras especias.

Poco a poco o mucho a mucho, dependiendo del día, estado de ánimo y condiciones atmosféricas, suministraré género del bueno, fabricado a mano, con amor, humor y pasión.

Porque te quiero. Porque todo lo que hago es pensando en ti y con el corazón… de la única forma que sé vivir. Y estoy en ello, dispuesta a seguir haciéndolo con muchas ganas, para que tú lo puedas disfrutar. Ojalá sea así.

1 ago 2017

UN RAYO DE LUZ

Sin darse cuenta, se fue acostumbrando a ser vieja, fea y solitaria. Y un día de ésos que no aparecen en los calendarios, entró por la ventana del salón un rayo de luz que le habló en inglés y le dijo esto:

-Minerva, déjate de tonterías que no eres tan vieja y te morirás un día. Y haciendo honor a tu nombre, a ver si andas más lista y, de una vez por todas, estrenas ese vestido rojo tan sexy, que te regaló una buena amiga y, dicho sea de paso, te sienta de maravilla, antes de que se lo coman las polillas, a él, o a ti los gusanos.
-¿Y con qué lo combino?... No tengo gusto fino ni tino...
-Mira a ver si todavía te entran esos zapatos de una pieza, de color verde esperanza. Y te pones unos pendientes de plata a juego con pulsera discreta. Como es escote de barca, mejor no te pongas collar ni cadena en el cuello… Hazme caso.
-¿Y qué bolso llevo?
-Alguno pequeño y cómodo, oscilante, tirando a moderno. Después te registras en el Meetic o en el Darling y a ver qué sale. Alguien encontrarás con quien poder conversar y... ¿quién sabe qué más? Puede que el destino se haya estado guardando durante muchos años, el muy tacaño, un amor de película... de acción, y ahora esté dispuesto a mostrártelo... ¡Pero no te quedes en casa un fin de semana más, que trabajas mucho los días laborables y necesitas un respiro y algo de alegría para tu cuerpo, serrano todavía!
-Nunca hubiera imaginado que un rayo de luz, después de Marisol, y casi clon del hada madrina de Cenicienta, iba a darme tan buenos consejos y con ese tono tan cariñoso… Gracias,  conmovido me has.

Y hasta aquí llegó este cuento que comenzó regular y no sabemos cómo terminará. Porque hay que ser realista y para los feos, como Minerva, la cosa está fatal, porque, ay, este mundo está obsesionado con la belleza de la apariencia o la apariencia de la belleza, para el caso...

Pero como soy la autora, intentaré ser generosa, ya que también soy fea, y le escribiré un final a medida de sus expectativas, para variar.

Total, no cuesta nada realizar una buena acción, para complacer a un personaje de ficción.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©

¡Que tengáis un espléndido mes de agosto!
Esta canción está especialmente dedicada a vosotros; que o asomáis todos los días, a leer lo que publico.
Sois mi rayo de luz cada mañana. ¡GRACIAS!


Marisol-Tengo el corazón contento. 

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