Quasimodo tuvo una hermana melliza,
aunque Victor Hugo
no lo contara en su novela,
cuasi tan fea como él pero escribía poesía.
Se dedicó al diseño
y cuasi triunfó en la moda
porque tuvo confianza en la vida
y en sí misma, a pesar de todo.
No como él
que vivía de cualquier modo.
¡Qué bonitos aquellos vestidos
inspiración pura de las musas!
Trabajó duro para lograr su sueño
contra todo los obstáculos
y las envidias que se encontró
en el camino hacia el éxito.
Con mucho tesón, esfuerzo, dedicación
y, seguramente, algo de talento,
siempre subjetivo, por supuesto,
consiguió darse a conocer.
Mientras nadie viera su semblante,
pensó, todo estará bien.
Pronto presentará la nueva colección
por las pasarelas más importantes
de Europa.
Nunca consideró la cirugía estética
como una opción
para superar su, justificado, complejo
Defendía con uñas, dientes
y poemas,
aquellas hermosas palabras
que un día leyó
en su libro preferido:
“Lo esencial es invisible a los ojos”.
Por eso sus diseños
siempre son interiores.
Viste los corazones
con bellísimos trajes
hechos con la elegancia de la bondad
y piedras preciosas,
desprendidas de las lágrimas.
que fue guardando,
pena tras pena,
ofensa tras ofensa,
como el mejor ornamento.
Las entradas están cuasi agotadas.
"Gracias por interesarse en mi trabajo".
Escribió satisfecha a los contratantes.
Siempre suya, siempre afectuosa,
aunque no a la moda.
Quasimoda.
Ángel Córdoba Tordesillas ©
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Primer plano de Quasimoda. El día del retrato se levantó con buena cara. Había dormido bien. |