Desde mi nube y con gafitas

Desde mi nube y con gafitas
Ángeles Córdoba Tordesillas

“Érase una vez un Ángel que del Cielo quiso bajar a la Tierra para experimentar lo que era ser humano. Adoptó la forma de mujer. Sólo bajó con lo puesto… unas preciosas gafitas que Dios le había regalado y una nube pequeña, desde donde miraba cada día todo lo que sucedía entre el Cielo y la Tierra. Sólo a través de esas gafitas podía ver nítidamente el mundo y a las personas que vivían en él. Sin ellas se sentía desorientada, perdida, pues todo se volvía invisible e incluso ella misma, ya que ni siquiera podía percibir su propio cuerpo. Esta historia está contada por ese ángel que, a través de la narración de sus peculiares observaciones, intenta representar el mundo que ve.”

Un día agarré mi media nube y mis gafitas (esas que Dios me ha dado) y fui a vivir a un lugar indeterminado entre la metáfora y el surrealismo. Desde entonces, estoy pagando la hipoteca con poemas, cuentos, relatos, novelas, dibujos, pinturas, fotografías… ¡canela fina! y otras especias.

Poco a poco o mucho a mucho, dependiendo del día, estado de ánimo y condiciones atmosféricas, suministraré género del bueno, fabricado a mano, con amor, humor y pasión.

Porque te quiero. Porque todo lo que hago es pensando en ti y con el corazón… de la única forma que sé vivir. Y estoy en ello, dispuesta a seguir haciéndolo con muchas ganas, para que tú lo puedas disfrutar. Ojalá sea así.

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16 nov 2017

COMPARTIR, NO COMPETIR. COOPERACIÓN, NO COMPETICIÓN.

Nunca me ha gustado que me comparen con nadie ni a nadie conmigo.

Es uno de los problemas de nuestra sociedad. Parece que hemos sido educados para competir en vez de para compartir. Y de la comparación y la competitividad nacen los complejos y las envidias, las malas imitaciones, los plagios... Efectos que nos causan siempre malestar, causando, a su vez, otros efectos nocivos para todos.

Solamente he participado desde que conocí feisbu en un concurso de microrelatos. Esta experiencia fue desastrosa para mí, -sólo tengo malos recuerdos de aquello- a pesar de quedar en primer lugar; contando con el apoyo de muchos de vosotros, por supuesto, cosa que agradezco, algunas amigos (o que tenía como tales) se volvieron enemigos. Otros comenzaron a mirarme con hostilidad, desconfianza, envidia… Y les apreciaba de verdad. Todavía les aprecio, también los trabajos que realizan en la actualidad muchos de ellos. Me produjo tanta pena ver todo eso que pensé: “Esto no es para mí. Una vez y no más, Santo Tomás”.

Desde mi particular punto de vista, las creaciones, en muchos casos, por su grandeza, superan al creador. Me parece impropio de personas con cierta sensibilidad, o que presumen de ella, y a mi juicio bastante inteligentes, que caigan presas en esa red de la envidia, bien tejida por la absurda mente. Una trampa que lleva, irremediablemente, a la insatisfacción personal. Y a decir verdad, creo que todos tenemos alguna capacidad creativa. Lo que sucede es que muchos no la han descubierto aún o no la han sabido desarrollar.

Pienso que entre artistas*, o aquellos que nos sentimos como tales, es ridícula la competición. La competición es propia del deportista pero un artista es sencillamente eso: Un artista. No necesita adjetivo que lo acompañe. Puesto que es alguien que expresa su creatividad no es comparable con la de nadie más.

Siempre me ha fascinado ver, oír, leer, contemplar, las obras de los demás conocer el estilo que les caracteriza. Esto es lo enriquecedor del arte; satisface al autor y al observador. Podría decir muchas cosas sobre este tema que tanto me apasiona.... Verdaderamente es un alimento exquisito para el alma que sabe apreciarlo, sin límites ni condicionantes mentales. Es un auténtico regalo.

Uno de las ventajas que vi en feisbu fue precisamente ésta: Que todos podíamos compartir nuestras creaciones y disfrutar de hacerlo, nutriéndonos mutuamente la inspiración. Y de hecho, he descubierto a tantos grandes artistas y tantas formas de crear que me he quedado absolutamente maravillada. Sin feisbu nunca los hubiera conocido. He sentido un enorme agradecimiento hacia estos artistas que han expuesto, y exponen, sus creaciones, a diario, para que podamos disfrutarlas. Pero también, en este mismo medio, me he encontrado -ingenua de mí- con que no todo el mundo piensa, o siente, así. He visto y sufrido cómo algunos se alejaban a medida que iba mostrando algunas de mis sencillas obras, otros las plagiaban, parecía que cada vez menos personas lo veían como algo que tú regalas para que lo disfruten, si es que tienen algo disfrutable. Cada vez que me han invitado a indicar que me gusta una página de arte, he ido a visitarla y he pulsado ese "me gusta", sin pensármelo un momento, sintiendo orgullo de que otro ser humano realice estas obras, porque estas cosas son las que merecen se compartidas. Sin embargo, cuando he invitado a otros artistas a hacer lo propio con mi página Arte-Ángel, no han querido indicar que les gusta o tal vez no les ha gustado porque han juzgado mis obras como de menor valor artístico (comparación) que la suya. Algunos, incluso, artistas y no artistas, han pulsado el "me gusta" para posteriormente retirarlo (sin palabras me he quedado al comprobar esto). Hace tiempo que no comparto muchas de las cosas que pinto, por ejemplo, para evitar este tipo de reacciones y situaciones.

¿Necesitaremos madurar más en este aspecto? ¿Tal vez feisbu, como otras redes sociales, han aparecido demasiado pronto en nuestras vidas, cuando todavía no hemos aprendido a compartir sanamente?

Nunca me han gustado los concursos, certámenes, en fin, ningún tipo de competición, por esta razón. Pienso que cada uno ofrece lo que tiene para ofrecer. Seríamos más felices si no mirásemos tanto al otro comparándonos con él y nos centráramos en competir con nosotros mismos, recordando que tal vez en un tiempo pasado no éramos capaces de hacer lo que ahora hacemos. La superación llega cuando uno intenta hacer mejor lo que sabe hacer, no cuando está constantemente midiéndose con los demás y frustrándose por los logros ajenos.

¿Qué sentido tienen nuestras obras, si no podemos darlas a conocer, disfrutando compartiéndolas, dejando que otros también lo hagan?

Los dones que cada uno hemos recibido se potencian y desarrollan más y mejor cuando se comparten.

Yo creí que los artistas, por la propia naturaleza que les hace serlo, eran sabedores de esto pero, al parecer, no todos.

La forma de dar lo mejor de nosotros mismos es disfrutar de lo que hacemos sin la presión de si nos van a comparar con los demás o lo vamos a hacer nosotros mismos. Crear, libre y felizmente sin más, como hacen los niños, antes de que les enseñemos a fijarse en si el de al lado hace algo “más bonito” o “más feo”, es el objetivo. Tendríamos que llegar a madurar lo suficiente emocionalmente, como para recuperar esa simplicidad infantil que nos lleve a sentirnos, de nuevo, únicos e irrepetibles, porque lo somos.

Fomentemos la cooperación, no la competición.

Sería maravilloso ser conscientes de que en este mundo hay sitio para toda el arte y la creatividad que seamos capaces de producir. Y bienvenida sea. Es fantástico vivir en un mundo lleno de ella. Gracias a los que seguís haciéndolo sin miedo porque esto os hace y nos hace felices.


Ángeles Córdoba Tordesillas


*Incluyo dentro de este término también a poetas y otros autores literarios.

                                       EL ARTE ES PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD


Imagen de la Capilla Sixtina. 

19 may 2015

AMOR EN LAS REDES SOCIALES

Hace pocos días, en este blog, hice una entrada titulada REDES SOCIALES, en la que advertía, de una forma no sé si un tanto alarmante, de los peligros que supone mantener un contacto con otros, a diario y constante, a través de los medios informáticos y, en concreto, entrar a establecer relaciones personales a través de las redes sociales.

Espero que ese discurso, basado en mi personal experiencia, no os confundiera u os provocara algún tipo de malestar. No voy a rectificar lo escrito anteriormente, porque sigo pensando lo mismo pero como también creo que tiene aspectos positivos que no señalé, al menos no muy explícitamente, me siento en la obligación moral de exponer una segunda reflexión sobre el tema, para evitar malentendidos. 

Es radicalmente distinto utilizar facebook, u otro medio de chat, para estar en contacto con una determinada persona por diversas razones, como bien pueden ser afectivas/sentimentales -en las que me voy a centrar- que utilizar a una persona para estar enganchado al chat. La diferencia fundamental estriba en que en el segundo caso se trata de mantener una relación virtual adictiva, mientras que en el primero es una herramienta para establecer contacto con alguien con quien, en un momento dado, has conectado de una forma especial, ha surgido una chispa de entendimiento y complicidad; cosa que sucede en contados casos, tanto dentro de Internet como fuera. Es decir, mantienes una relación real pero que, por equis circunstancias, se ha convertido en una relación real a distancia.

Concretando, no confundir relación real a distancia con relación virtual adictiva. En la primera facebook es un medio que permite que estas dos personas se mantengan en contacto y, en la segunda, es un fin. Unión versus adicción.

Análogamente a otras medios de comunicación ya casi obsoletas, hoy en día las parejas utilizan los informáticos para sentirse cerca y compartir su mundo interior, alegrías, inquietudes, preocupaciones… del mismo modo que, años atrás, se escribían cartas a mano y mantenían una correspondencia temporal, mientras duraba la separación física, transmitiéndose así sus vivencias, emociones, sentimientos y cuantas expresiones de amor fuera posible. Son, de igual manera, medios adecuados e ineludibles, en la mayor parte de los casos, para mantenerse en conexión con alguien que te aporta en tu vida algo especial, que no comparte el mismo espacio geográfico y que, sin duda, si las circunstancias fueran favorables prescindirían de ellos para disfrutar de la compañía física de la persona en cuestión, sin echar en falta la adhesión constante al medio. Así que se convierte en algo prácticamente inevitable para que esa relación avance hasta saber cuál es el paso más lógico a dar después del tiempo, a medida que las personas van conociéndose más y la relación va madurando. A diferencia del uso que hacen otros, buscando llenar su tiempo, en muchos casos, con charlas que no les aportan nada, por su intrascendencia.

No, los sentimientos no son virtuales. La otra tarde paseando con una amiga me comentó, precisamente, sobre la existencia de dos parejas que se habían conocido a través de facebook y próximamente, ambas se van a casar. En un caso, una de las personas vivía en Andalucía y otra en Madrid y en el otro en Asturias y también en Madrid. Curioso y, a la vez,  nada extraño, al parecer esto va siendo cada día más la norma que la excepción. Yo misma conozco dos casos más. Y seguro que vosotros también habréis oído hablar de alguno.

Es claro que el medio es lo de menos, cuando dos personas han de encontrarse y conectar, el “complot universal” es inmenso a este respecto. Puedes llamarlo predestinación, magia o de cualquier otra forma pero sucede constantemente.

El conocerse “por dentro”, por expresarlo de a alguna manera, antes que “por fuera”, tiene la enorme ventaja de que te enamoras o aprendes a querer o a amar la esencia de esa persona, lo que verdaderamente importa, sin distracción del aspecto físico, lo que te hace descubrir si es tu complemento idóneo, ese compañero amoroso con quien compartir tu vida te llenaría de satisfacción, Porque, al final, lo que verdaderamente necesitamos es ser aceptados, respetados, comprendidos y amados, sin grandes dramas ni demasiadas comedias.

Otra cuestión independiente es que una de las partes, o ambas, valore/n que el mantener una relación a distancia supone un coste del tipo que sea que no le/s compense. Con lo cual son muy libres de decidir, unilateral o bilateralmente, interrumpir la relación temporal o definitivamente, según las expectativas individuales y comunes, o proceder a tomar decisiones que les llevará a hacer cambios en su vida de cierta trascendencia, como las que han tomado estas dos parejas que en breve van a dar el paso del matrimonio.

Resumiendo, todo instrumento externo, tecnológico o no, a nuestro alcance es una herramienta potencialmente constructiva o destructiva. Tan sólo la razón, nos dirá cuál es la manera más sabia de utilizarlo pues, por definición, un instrumento es un medio no un fin.

Creo que me quedaba esto por decir.

Gracias por vuestro interés. Un saludo afectuoso.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©

13 may 2015

REDES SOCIALES

En una sociedad como en la que vivimos hoy en día en la que cada individuo busca la satisfacción rápida, el refuerzo inmediato, a cada una de sus respuestas, Facebook se ha convertido en el perfecto medio en donde esto se puede obtener fácilmente.

A diario se produce una auténtica competición, consciente o inconscientemente, por compartir algo que suscite más atención que lo compartido el día anterior y que provoque mayor interés que lo que comparte el resto, para obtener un número de “me gusta” superior.

Que crezca, día a día, la admiración por las aportaciones que hacemos, además del número de adeptos que forman nuestro séquito, es algo sumamente atractivo para el ego, un verdadero refuerzo para una conducta que terminará siendo adictiva si uno no toma la determinación de no dejar que esta vorágine le domine.

Este medio ofrece la oportunidad de brillar, de que aquél que no ha tenido cierta popularidad, alguna repercusión o éxito en su vida personal, social, profesional, etc., fuera de este mundo, la logre a través de él, por una u otra razón, de una manera relativamente fácil. Ya sea porque su aspecto físico resulte especialmente atractivo, por el contenido de sus publicaciones, díscolas, polémicas o controvertidas, por sus saludos o mensajes cariñosos o de índole muy personal y privada, generando así cierto morbo a otros por saber sobre la vida de alguien que, realmente, les interesa poco.

Cierto es que brinda una plataforma ideal a los artistas, escritores, poetas…  en la que pueden dar a conocer sus obras públicamente. Utilizado sabiamente puede resultar una herramienta potente y muy útil pero no está exenta de peligro si no se sabe controlar. El precio que se puede pagar, a nivel personal, familiar y psicosocial, puede ser excesivo.

Si algo distingue al hombre del resto de los animales es su capacidad para aplazar la satisfacción. El saber esperar para lograr una recompensa a largo plazo es un rasgo que denota inteligencia. Las personas que son capaces de trabajar en algo para conseguir un resultado que se dará después de un período extenso de tiempo, renunciando, en pro de aquella meta, a lo altamente gratificante en un plazo breve de tiempo, son personas con más capacidad de autocontrol, algo que resulta muy práctico en cualquier aspecto de la vida. Esta facultad para aplazar la satisfacción se ve bastante mermada en este mundo virtual en el que todo es demasiado asequible para cualquiera; conseguir un "me gusta", un comentario agradable o una respuesta amable a un mensaje, suele ser algo constante y prácticamente inmediato.

Este estilo de vida nos esclaviza. Ya no nos sentamos a leer un libro de muchas páginas, ahora la lectura de una novela se hace larga y tediosa, por ello preferimos los microrrelatos. La música no se escucha, apenas comienzan a sonar unas notas se intuye o se recuerda lo ya escuchado alguna vez. No nos detenemos a contemplar una puesta de sol en silencio; sino es para hacer una fotografía y colgarla luego en nuestro muro de facebook, ni a mirar a otra persona a los ojos y descubrirnos en el fondo de esa mirada; perdernos en su alma -ni más ni menos que gemela de la nuestra- con el mismo anhelo de atención y cariño, a sentir un poco de sosiego. No nos detenemos por nada.

Actualmente, tenemos cada vez menos tiempo para hacerlo. Vivimos deprisa, comemos deprisa, dormimos deprisa, hacemos el amor deprisa.... ¿Hacemos el amor? No, tampoco tenemos tiempo para hacer el amor, con amor. Nuestro cuerpo está en un lugar y nuestra mente dispersa tal vez en mil cosas, entre ellas, y con preponderancia, las exigencias sociales del facebook y nuestra autoexigencia respecto a él.

Vamos lanzados, a la velocidad del rayo, empujados por la inercia, sin encontrar un momento adecuado para pararnos. Y eso no seria ningún problema, si supiéramos adónde vamos, adónde queremos llegar, si es que hay algún sitio a dónde ir... Porque si no lo hay... si el único destino fuera el camino... entonces, piénsalo... ¿no te gustaría vivir a un ritmo más pausado, en sintonía con el de la naturaleza y disfrutar de cada instante, saboreando el momento presente?

No lo tenemos fácil, es verdad… con tantos medios de comunicación a nuestro alcance. Siempre estamos pendientes de algún dispositivo informático que hemos incorporado a nuestra vida cotidiana, llevándolo pegado al cuerpo como si se tratara de una prolongación de nuestro brazo, pitando, avisándonos constantemente de un mensaje nuevo, que nos ofrece esa satisfacción instantánea -que ya reclama nuestro potencialmente adicto cerebro- ese delirio de que alguien nos quiere o simplemente nos recuerda, de que somos importantes para otro ser humano -por el mero hecho de que nos ha dedicado un segundo- aunque sea en este extenso y loco mundo de redes sociales en las que estamos todos inmersos y yo diría más, atrapados, cuales ingenuos pececillos de un mar de temores y deseos.

Eres importante porque nunca jamás en toda la Historia de la Humanidad ha habido, ni habrá, otro ser humano como el que está leyendo esto. Nadie podrá ser la expresión viva de ti mismo mejor que tú. Y el tiempo que tienes en esta tierra es limitado, así que más te vale disfrutar de ello intensamente. Si esta razón no te resulta suficiente para que tu vida sea plena, entonces, ninguna otra te dará esa felicidad que tanto anhelas y buscas.

Disculpa mi rotundidad pero escribo esto tras mi propia experiencia en el mundo de las redes sociales, por si te sirviera para detenerte un momento a reflexionar. Ese momento del que nunca disponemos.

Gracias por tu interés. Te envío un abrazo sincero aunque sea virtual porque de esta manera seguro, seguro, que te llega.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©

Nota:
Y mira que mi hijo me advertía de que no iba a saber usar estas redes... que son para "mayores de edad". Cuánta razón tenía...

8 may 2015

¡ESTO ES FACEBOOK!

¡PASEN SEÑORES, PASEN!

Un señor muerde a su perro, “la mujer más fea del mundo”… es la más sabia.
Revoltijo de culturas, religiones e ideas.
Discursos políticos, opiniones mil, debates que marean. ¡Pasen y vean…!
Niños africanos, mezclando su tristeza, con díscolas bailarinas hawaianas.
¡¡¡¿Groucho Marx con Mafalda?!!!... La pucha!
Y bueno… pensándolo bien…
Una niña volando sobre un edificio ¡Y esto sólo es el INICIO!
(Y mientras: Tic tac. Tic tac.)
Una señora explica cómo se ha colocado un rulo, el otro que se ha afeitado la  barba, yo, que he quemado la cena. ¡Pasen, señores, pasen y vean!
La mujer de las cien caras, el hombre de los tres nombres… y nada es bueno ni malo, sino todo lo contrario.
Recetas eróticas; se ve pero no se toca. Recetas culinarias…mmmm…. te quedas con las ganas.
¿Remedios milagrosos?... ¡Oh, Dios mío, un oso amoroso!
Amores virtuales, cuernos virtuales, celos… ¿virtuales?
Popurrí de recomendaciones espirituales. Consejillos a porrillo. Surtido de vídeos musicales. ¡Pasen señores, pasen!
Trileros de sentimientos que estafan a los ingenuos. Tráfico de emociones y otras exposiciones. Juegos con grandes pintores. Test de morondanga para pasar la mañana.
Entre, no sea tímido. ¡Está usted en su casa! 
(Y mientras: Tic tac. Tic tac. La vida transcurre a su ritmo, ajena a todo lo demás)
Premios literarios, cursos y ferias. ¡Ché, qué bueno que viniste! Bellos poemas...
(Tic tac. Tic tac.)
Entre un chiste que viene y otro que va, la canción de moda, el vídeo trending topic, bella música de tiempo atrás… Fulanito no se ha conectado, ¿qué le pasará?
Veamos, sigamos leyendo… Escribo, comparto, pregunto, contestan…
Podrá ver y escuchar, pero nunca tocarás.
(Tic tac. Tic tac. Un aliento que entra y otro que sale… y no volverá)
¿Será la Heroína del siglo XXI?
Solicitud de amistad enviada.
¡Para todos, Facebook en vena!
Pasen, señores, pasen y vean.

¡BIENVENIDO A FACEBOOK!... EN ESPAÑOL.
¡Le estábamos esperando! 

Ángeles Córdoba Tordesillas  ©  

Dibujito hecho con café y con estas gafitas que Dios me ha dado.

17 oct 2014

MI HIJO Y YO (3)

HAY COSAS PARA LAS QUE, DESDE LUEGO, UNA NUNCA ESTÁ PREPARADA EN LA VIDA:

Esta mañana entro en facebook y aparece, como siempre, el "Inicio". Así que tecleo mi nombre para ir, directamente, a mi muro y echar un vistazo. Cuál no será mi sorpresa cuando veo que en la casilla de arriba aparece el “Agregar a mis amigos”.
¡¿Cómo?! -Pienso- ¿Qué ya no soy amiga de mí misma?.... ¿Qué habrá pasado?, ¿me habré eliminado?... ¿Qué será lo siguiente?… ¿bloquearme quizás?
Afanada estaba en el menester de solicitarme como amiga,-porque aunque una tenga sus más y sus menos consigo misma, oye, pues, ¿qué quieres que te diga?, me tengo cierto cariño, será la costumbre...-cuando al salir del cuarto de baño, mi hijo me pregunta:
—¿Qué haces, mami?
—Aquí… enviando una solicitud de amistad.
—¿A quién?
—A mí misma…
—¿Qué me dices?
—Lo que has oído. Sorprendido ¿eh?
—¡¿Se te ha ido la “olla”?!
—No, no se me ha ido nada… Es flipante pero aquí dice que no soy mi amiga. Y si lo dice aquí… Bueno, ya está… ¡Enviada!… Ahora, falta que me acepte. Esa es otra…
—Mami…
—Dime.
—Esa es mi tablet. La tuya está sobre la mesa del comedor. Has entrado en mi facebook.
—¡Anda, ¿no me digas?!... ¡Qué susto me había dado! ¡Menos mal! No, si ya decía yo…En fin, a otra cosa, mariposa.
—Eso, eso… a otra cosa, mari-mami. ¡Que no se le va la “olla” dice!… Dame paciencia, Señor…


Ángeles Córdoba Tordesillas ©

12 oct 2014

MI HIJO Y YO (2)

INYECCIÓN DE REALISMO.

—Hijo, he puesto hoy en mi muro…
—¿Qué muro?
—En el muro… de mi facebook.
—Mami, ¿ves como no sabes utilizar las redes?
—¡¿Por qué?!
—Porque no es tu muro. Es un espacio virtual, en donde cuelgas música, fotografías... es decir, información de diversa índole para compartirla con las personas a las que se lo permitas.
—Bueno, pues en ese espacio virtual en donde he colgado una de mis pinturas…
—¿Tuya?... Será una pintura que tú has pintado. Ya hemos hablado en alguna ocasión que cuando algo lo compartes deja de ser tuyo y pasa a ser de todos… Dime, ¿qué ibas a contarme?
—Cierto, continúo… Cuando el otro día colgué una pintura que había realizado; con estas manitas y con diversos medios y útiles, en el espacio virtual, porque quería compartirla con mis amigos, uno de ellos ha comentado…
—¿Con tus amigos?
—Sí. Eso he dicho.
—Mami, no son tus amigos. Son contactos con los que te relacionas a través del facebook. Un amigo es alguien con quien estableces un vínculo afectivo más o menos intenso. Puede darse a través de cualquier medio social e incluso de ese, pero sinceramente, no creo que todos sean tus amigos…
—Bueno…muchos lo son.
—Bien. Pero es importante que consideres la diferencia… Continúa, por favor.
—Pues decía que… cuando el otro día colgué, una pintura que realicé con estas manitas y con diversos medios y útiles, en el espacio virtual porque quería compartirla con muchas de esos contactos, o personas, con los que he creado un vínculo afectivo, más o menos intenso… ¡Uffff!... ¿Voy bien?
—Jajajajaa. Sí, muy bien…
—Gracias, hijo.
—No hay de qué, mami.
Más tarde, mientras comemos:
—¡¿Pero dónde he puesto mi vaso?!-Grito en un arrebato, dando un respingo…
—¿Tu qué?... Mi muro, mi pintura, mi amigo, mi vaso… mi, mi, mi…
—Huyyyy… El vaso, ¡el vaso quise decir!… ¿Me regañas?
—No, mami… te quiero.
—❤️❤️❤️  
—Mira…—me propone, bromeando—solamente te dejo que utilices ese posesivo, delante de una palabra.
—¿Cuál?—le pregunto intrigada.
—Hijo… ¡Yo soy todo tuyo, mami!
Pues, querido hijo mío, gracias por, en innumerables ocasiones, abrirme esos dos ojitos que tengo, detrás de estas gafitas que Dios me ha dado.


Ángeles Córdoba Tordesillas ©

6 oct 2014

MI HIJO Y YO (1)

Mi hijo me ha dicho:
—Anda, mamá, deja de utilizar las redes sociales que no sabes manejarlas…
—¡¡¡¿QUÉ NO SÉ QUÉEEEEEE?!!!

Mira, como una furia me he puesto... Vamos, dudar de mi capacidad de desenvolverme en este medio, después de la experiencia que tengo… Me he sentido más ofendida que si, antaño, se hubiera metido con mi forma de cocinar, por ejemplo; que ahora me daría lo mismo. Es que me ha llegado al alma.

—¿Pero se puede saber por qué piensas eso?—le he preguntado.
—Porque te implicas demasiado, que te conozco… Tienes mucho peligro.
—¿Pero qué es eso de que no manejo bien las redes?... ni que fueran de pescadores y yo una sirenita incauta que pudiera quedar atrapada… Huy, glu, glu.
—Vale, no he dicho nada. Pero luego no me vengas… ¿eh?; que me pones la cabeza como un bombo, con que te has metido en un jardín… en un jardín sí, ¡pero en un jardín de infancia!: ¡Buaaa, mira que fulanito me ha tirado del pelooo!... que menganito me ha dicho tooonta.
—No me quejo tanto…
—Además, ¿no sabes que el facebook es para mayores de edad?
—¿...?
—…¡Que paso, mami! ¡Tú misma!

Sin palabras me ha dejado… y mira que es inusual esto.
No sé si mi hijo tendrá algo de razón.
Mis gafitas y yo, estamos desconcertadas. Necesitaríamos reflexionar un poco sobre el tema, pero a mí no me apetece. Se lo dejaré a ellas, para variar.


Ángeles Córdoba Tordesillas ©