Desde mi nube y con gafitas

Desde mi nube y con gafitas
Ángeles Córdoba Tordesillas

“Érase una vez un Ángel que del Cielo quiso bajar a la Tierra para experimentar lo que era ser humano. Adoptó la forma de mujer. Sólo bajó con lo puesto… unas preciosas gafitas que Dios le había regalado y una nube pequeña, desde donde miraba cada día todo lo que sucedía entre el Cielo y la Tierra. Sólo a través de esas gafitas podía ver nítidamente el mundo y a las personas que vivían en él. Sin ellas se sentía desorientada, perdida, pues todo se volvía invisible e incluso ella misma, ya que ni siquiera podía percibir su propio cuerpo. Esta historia está contada por ese ángel que, a través de la narración de sus peculiares observaciones, intenta representar el mundo que ve.”

Un día agarré mi media nube y mis gafitas (esas que Dios me ha dado) y fui a vivir a un lugar indeterminado entre la metáfora y el surrealismo. Desde entonces, estoy pagando la hipoteca con poemas, cuentos, relatos, novelas, dibujos, pinturas, fotografías… ¡canela fina! y otras especias.

Poco a poco o mucho a mucho, dependiendo del día, estado de ánimo y condiciones atmosféricas, suministraré género del bueno, fabricado a mano, con amor, humor y pasión.

Porque te quiero. Porque todo lo que hago es pensando en ti y con el corazón… de la única forma que sé vivir. Y estoy en ello, dispuesta a seguir haciéndolo con muchas ganas, para que tú lo puedas disfrutar. Ojalá sea así.

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16 dic 2014

LA COLECCIONISTA DE BESOS (2)

Te envío besos con ramificaciones nerviosas para mayor sensibilidad.

Y alguno portátil para que te haga cosquillas en las orejas y luego te prepare la cena. Besos y más besos... caldos y ensaladas de ellos. Besos a porrillo, con sabor a membrillo.  

Algunos de botijo, para beberlos a chorro y quitarte la sed de besos.

Y esquejes de besos con raíces, a ver si prenden en tu jardín y crecen más besos. 

Y otro con alitas, de pollo hembra, para que te ponga besos sobre la almohada, antes de que cante el gallo... y la carne de gallina.

Los tengo light que no te engordaran el ego y con cafeína, para que te desvelen y pienses en mí.

También los he conseguido prestados, a bajo interés, supuestamente, hipotecados… Estos ya te matan, pero no engordan tampoco.

No tengo más para enviarte… de momento.  Mi amor ya es un largo beso… a ver qué haces con él.


Ángel C. T. ©2014


Beso, besado,con estas gafitas que Dios me ha dado.


24 oct 2014

LA COLECCIONISTA DE BESOS (1)

Hay un REFUGIO donde no hay provisiones; alimentos ni bebidas, ni siquiera un lecho para reposar de la rutina… Se va con lo puesto y todo se lleva puesto. En ese refugio, sin paredes, se esperan ambos… se encuentran.

Él acude allí, cuando se siente cansado del tedio, solo, vacío o cuando la extraña… Ella cuando necesita algún mimo de su amado.

A veces coinciden, a veces no.

En ese refugio, no hay más víveres que esos silencios y esa ventanita blanca, en donde él va depositando sus ósculos, para que ella los recoja. Todos los guarda para su infinita colección. Y no tiene ninguno repetido, con lo cual, no necesita intercambiarlos con nadie.

Perdón, ha escuchado algo… Cree que ha caído otro beso…
Ha abierto el chat. Va a recogerlo.

(Todos son míos… nuestros.)

Ángel Córdoba Tordesillas ©