Desde mi nube y con gafitas

Desde mi nube y con gafitas
Ángeles Córdoba Tordesillas

“Érase una vez un Ángel que del Cielo quiso bajar a la Tierra para experimentar lo que era ser humano. Adoptó la forma de mujer. Sólo bajó con lo puesto… unas preciosas gafitas que Dios le había regalado y una nube pequeña, desde donde miraba cada día todo lo que sucedía entre el Cielo y la Tierra. Sólo a través de esas gafitas podía ver nítidamente el mundo y a las personas que vivían en él. Sin ellas se sentía desorientada, perdida, pues todo se volvía invisible e incluso ella misma, ya que ni siquiera podía percibir su propio cuerpo. Esta historia está contada por ese ángel que, a través de la narración de sus peculiares observaciones, intenta representar el mundo que ve.”

Un día agarré mi media nube y mis gafitas (esas que Dios me ha dado) y fui a vivir a un lugar indeterminado entre la metáfora y el surrealismo. Desde entonces, estoy pagando la hipoteca con poemas, cuentos, relatos, novelas, dibujos, pinturas, fotografías… ¡canela fina! y otras especias.

Poco a poco o mucho a mucho, dependiendo del día, estado de ánimo y condiciones atmosféricas, suministraré género del bueno, fabricado a mano, con amor, humor y pasión.

Porque te quiero. Porque todo lo que hago es pensando en ti y con el corazón… de la única forma que sé vivir. Y estoy en ello, dispuesta a seguir haciéndolo con muchas ganas, para que tú lo puedas disfrutar. Ojalá sea así.

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8 sept 2026

INANICIÓN POR AMOR

El padre, la madre y la hija adolescente sentados a la mesa. Es la hora de comer:

—Hija, ¿por qué no comes?— pregunta el padre. 

—No tengo hambre, papá.

 —¿Y eso, por qué? 

—Porque estoy enamorada.

 —¿Pero qué tiene que ver el amor con las ganas de comer?... A ver qué dice tu madre de esto que estudió hostelería.

—¿Qué quieres que diga, Otilio, si a mí me pasó lo mismo cuando me enamoré de ti? ¿Por qué crees que me quedé en los huesos? Seguramente de ahí viene ese dicho de "estar hasta los huesos por alguien". Por cierto, enamórame otra vez que necesito perder, de paso,  diez kilos de peso. 

—Eso está hecho. ¿Pero con la niña qué hacemos? 

—¡Que coma y se deje de tonterías, ea!


Ángeles Córdoba Tordesillas ​© 


Fotografía generada por IA, para ilustrar este minidiálogo, bajo las instrucciones de estas grafitas que Dios me ha dado.😎

31 jul 2026

DISCUSIONES SIN DENTADURA

No sé exactamente qué sucedió entre ellos, pero hubo discusión y no sé si faltas de respeto, supongo que también.

El caso es que unos días después él la llamó y le dijo:

—Persóname, cariño, por favor te lo pido.

—Lo siento, mi amor, pero no soy capaz de  personarte. Persónate tú, si puedes—le respondió ella con contundencia. 

Y él se personó y aclararon el malentendido y resolvieron sus diferencias.

Final feliz

Música de violines y trompetas.


Ángeles Córdoba Tordesillas ​© 


☆Tener la capacidad de arrepentimiento, pedir perdón y otorgarlo es quizás de los mayores privilegios que poseemos las personas sobre los animales; por eso he hecho este juego de palabras entre perdonar y personar. Porque cuando uno perdona o es perdonado se siente más persona.

Poder liberarte y liberar a otro de una culpa, mediante la palabra y la empatía, es una facultad impresionante que solamente la especie humana posee.

Mis Gafitas 😎 lo ven así de claro. ¿Y tú qué opinas al respecto?


Música de Rakórzy— Héctor Berlioz
           

27 jun 2026

EL EQUIPO

He formado un equipo de vida con mis cinco sentidos, adjudicándome el papel de entrenadora. Sé que entraña dificultad, pues siempre han sido bastante anárquicos y todos han pasado, o están pasando, por baches, pero cuando alguno flaquea, ahí estamos los demás al quite para apoyarlo.

​En estos momentos, es uno de mis ojitos el que necesita un cuidado especial. Ahora que se enfrenta a un tratamiento médico exigente, todos le animamos diciendo: «¡Vamos, pequeño, que el equipo te necesita!». Y él sonríe porque, aunque a veces lo hayamos rechazado por su falta de visión, ahora sabe que es imprescindible y se siente querido y comprendido.

​Le repetimos: «¡Vamos, pequeño, que somos un equipo singular! Lo estás haciendo muy bien y verás cómo entre todos conseguimos que salgas adelante». Y esto lo veo con claridad.

​Siempre hemos intentado practicar el deporte de la vida con la mayor honestidad posible. Y aunque el resultado haya sido bueno, malo o regular, nunca nos hemos sentido perdedores; porque entendemos que en cada partido el rival no es un contrario, sino un compañero. Al fin y al cabo, los sentidos están para conectarnos con el mundo y con los demás.

​Se trata de jugar sin juzgar, entendiendo que cada uno tiene sus propias reglas y su propia visión del juego. Hay que tener buen ojo para captar lo que es realmente importante y conseguir que ni la realidad ni el juego de los demás golpeen nuestros sentidos. Al final, esto no consiste en ganar a toda costa, sino en no perderse en el intento.

​Y quizá no seamos un buen equipo a la vista de la mayoría, pero somos un equipo bueno.

​

Ángeles Córdoba Tordesillas ​© 


Imagen generada por inteligente artificial 
bajo mis instrucciones.




15 ene 2018

LLAMAR LA ATENCIÓN

Nunca me ha gustado llamar la atención por mi persona, en todo caso por mis obras; en las que intento dar lo mejor de mí. De hecho, soy bastante tímida.

Recuerdo una anécdota que me sucedió de niña; si se puede llamar anécdota a un hecho repetitivo:

Teniendo seis años, cuando toda la familia salíamos a pasar el domingo a algún pueblo de los alrededores de Madrid, especialmente en invierno, cuando la noche se le echa encima al día, al volver al coche, que habíamos dejado aparcado horas antes, con intención de regresar a casa, mis hermanos echaban a correr hacia él. Yo iba tras ellos siguiendo el sonido de sus voces pero, alguna vez, corrían tanto que les perdía la pista. Entonces seguía andando por inercia, y con cierto sentido del ridículo, suponiendo que si me echaban en falta, vendrían a buscarme y que si no era así, y se olvidaban de mí, habría de conformarme y luego ya pensaría qué haría.

No entendía cómo podían averiguar dónde estaba nuestro Simca 1000 entre tantos otros coches… Y es que no me daba cuenta de que ellos veían bien. Supongo que pensaba que todo el mundo veía lo mismo que yo, es decir que no veían lo que yo no era capaz de ver. Por ello me sorprendía sobremanera su perspicacia. 

Felizmente, de repente, alguno de ellos se acercaba, me agarraba o me empujaba hasta el coche, donde el resto de la familia me esperaba y mi madre gritaba muy enfadada, acusándome de hacer aquello para llamar la atención. 

Ninguno se daba cuenta de que era mi falta de visión lo que hacía que me extraviara tantas veces. Mi padre le decía que me despistaba porque andaba en mi mundo, que tenía demasiada imaginación. Y ella insistía: “Te digo que lo hace para llamar la atención. ¿No ves que ni siquiera parece importarle?”. 

No, nunca quise llamar la atención. No sabía exactamente lo que me sucedía pero simplemente me daba cuenta de que, por alguna razón que no entendía, era diferente -me resisto a decir minusválida- a mis hermanos, y a la mayoría de los niños que conocía, y lo aceptaba con la mayor serenidad que puede ser capaz de tener una niña de seis años.  

Me pregunto si alguna vez, alguno de ellos, que afortunadamente veían bien, se fijó en la expresión de felicidad de mi cara, cuando ya estaba sentada en el Simca 1000, volviendo a casa con mi familia. 

Ángeles Córdoba Tordesillas


3 ene 2018

SIEMPRE ESTAMOS A TIEMPO DE CAMBIAR

Remigia sacaba sus dientes a pasear, al menos tres veces al día, para que hicieran "sus necesidades". Apodada “La furia iracunda”, por su familia y otros conocidos. Amigos, amigos, no tenía, por razones obvias; a los amigos no nos gusta que nos saquen los dientes, ni nos griten, ni nos falten al respeto de ninguna otra forma.

Lo curioso es que llegada la Navidad, de aquél año que acababa, se dio cuenta de que tal vez su carácter dejaba mucho que desear, porque asustaba y espantaba a los demás. “¿Y si me propongo para el nuevo año, ser más tolerante y sobre todo contar hasta diez, e incluso hasta cien -que además sé- antes de hablar o de actuar?”

Y lo consiguió, ¡vaya si lo consiguió! Porque no se sentía bien consigo misma dando rienda suelta a ese mal carácter. De hecho, ésta era la causa más que el efecto… pero eso aún no lo había descubierto.

Eso sí, tuvo que hacer un sobreesfuerzo y ejercitar a pulso la voluntad. Pero todos, o casi todos, nos fijamos metas personales a principios de año. Algunas no son fáciles pero en muchas ocasiones logramos los objetivos.

Actualmente a Remigia la llaman por su nombre, cosa que le gusta. Y ya va teniendo algún que otro amigo. Como yo, por ejemplo.

Final feliz para comenzar el año. Estoy generosa. J 


Ángeles Córdoba Tordesillas ©


Remigia, un volcán en erupción. 

30 dic 2017

FILIFORMES

Nos vaciamos de pasado, de dolor y de sentidos.
Nos hicimos finos, como hilos,
y nos colamos en el alma del otro.
Y luego el mundo reclamaba nuestra presencia.
Pero ya era demasiado tarde…
fuimos abducidos por la magia.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


Chet Baker - Almost blue

23 dic 2017

UNA VIDA CORRIENTE

En una de mis vidas anteriores -allá por el año treinta antes de Cristo- fui vendedora de castañas, de culo gordo, también llamada castañera, y diseñadora y fabricante de joyas.

Ésta era la razón por la cual portaba en los dedos de mis abrigados guantes, varios anillos con diamantes y collares de rubíes y otras piedras preciosas, hecho todo a mano y por mí misma. Algo que, inexplicablemente, parecía extrañarles sobremanera a mis clientes. Me refiero a que vendiera en la esquina de mi calle, castañas asadas, adornada con sortijas y collares. Es decir, que fuera "forrada" de esas piezas "joyeriles"-también llamadas alhajas-.

Como todavía no se había inventado la publicidad en los medios de comunicación de la época, aprovechaba a promocionarme mostrando mis creaciones artísticas, mientras daba la vuelta a las castañas con la paleta, para que no se quemaran, cuando las asaba, y hacía los cucuruchos de papel, donde las echaba.

Es curioso pero no recuerdo mucho más de esta vida, solamente que fui feliz y, a pesar de que no me hice rica, pude vivir con cierta holgura y tuve para viajar en burro hasta la China, subidos ambos en globo, claro. Allí aprendí medicina natural; aún retengo, mentalmente, algunas enseñanzas que aplico conmigo misma en la actualidad, y con todo aquél que confía en estos trajines terapéuticos alternativos-también llamados acupuntura-.

No tuve descendencia directa, creo que por falta de tiempo. Así que supongo que serían mis sobrinos nietos los que heredasen mis joyas y el brasero. No tengo ni idea. Bah, no me preocupan estas cosas.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


24 nov 2017

LA PESCADILLA QUE TRAERÁ COLA

-¿Es la pescadilla que se muerde la cola?
-Sí. La misma que no se viste ni calza.
-Somos una productora de cine seria.
-Bien... ¿Y qué quieren de mí, que no lo soy?
-Se presentó usted a un casting hace una semana y hemos decidido que queremos que trabaje con nosotros.a toda costa, y por toda la costa, contrato "permanente" de tres meses, dietas incluidas... para perder peso. Con lo único que tendremos problema, me temo, será con el vestuario.
-Me suele pasar con cierta frecuencia, no le quiero engañar, pero para compensar le diré que sé solfeo.
-Nos podríamos apañar, si sabe dar la nota con su inexistente atuendo.
-Así será y quien no quiera que no mire, pero mis encantos prefieren estar al aire. .
-Sabemos que se muerde la cola pero según parece no se muerde la lengua; como otros pescados que van de frescos y no lo son.
-¡Eso no, nunca! La tengo intacta para soltar las verdades a mansalva.
-Por eso hemos puesto los ojos en usted. Da el perfil. Ha sido, lo mejor que hemos encontrado en ese último casting que le digo.
-¿Y protagonizaré algún filme, de frente o solamente de perfil?
-De perfil y de frente, para que la vea la gente. Y de principio a fin.
-Eso es más complicado... porque ni yo misma sé dónde acabo.
-Eso déjenoslo a nosotros, que sabemos hacer bien nuestro trabajo. Díganos qué le parece, si acepta las condiciones, y sellamos el trato.
-Pues acepto encantada, y mi cola también. Esperen, le paso el teléfono, que quiere darles las gracias. La tengo muy bien educada.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


21 nov 2017

LA INVENTORA

Por la noche era inventora, por el día una mujer como otra cualquiera pero más bajita. Su último invento; una batidora de bolsillo, no tuvo demasiado éxito. Ahora tenía entre manos, algo mucho más emocionante y quizá un poco más práctico. No sé si contarlo…

Era un alargador del tiempo en miniatura, para que no ocupase demasiado espacio. Esta idea se le ocurrió después de superar una larga enfermedad que le hizo no poder disfrutar de sus aficiones preferidas, por tener que presentarse a tanta prueba médica como requería.

Montse, también llamada Monte, hija de Rosendo y Elvira, sobrina de Emilia, de Clotilde y de Benita, por parte de padre y…

Pero no nos perdamos en detalles; tal vez tendría que haber omitido tanta información innecesaria, pues el tiempo vuela. ¿He dicho que vuela el tiempo? No hay problema. Le compré un envase con un alargador de esos dentro y ahora mismo lo saco y lo pongo en funcionamiento. Ya está. Volveremos a donde comenzó este cuento. A ver si funciona dicho invento:

Por la noche era inventora, por el día una mujer como otra cualquiera pero más bajita. Su último invento; una batidora de bolsillo, no tuvo demasiado éxito. Ahora tenía entre manos, algo mucho más emocionante y quizá un poco más práctico. No sé si contarlo…

Ángeles Córdoba Tordesillas ©

17 nov 2017

NADA ES VERDAD NI MENTIRA, TODO DEPENDE DEL DÍA

Jacinto estaba obsesionado con los detalles. Hasta que conoció a Estrella que resplandecía. Parecía un destello, toda ella.

-Estrella, me arrebatas los sentimientos y me subyugas, desde la coronilla hasta el extremo de mis uñas.
-Y sin querer que lo hago, Jacinto.
-Ya lo sé. Pero una cosa te digo, ese rizo de cabello que cae sobre tu frente…
-¿Qué sucede?
-Que no me termina de convencer.
-¿Y eso por qué?
-Te hace parecer egipcia sin serlo o una falsa Estrellita Castro.
-Menudo disgusto que me das, amor mío. Ayer mismo me decías que todo en mí era belleza cósmica ¿y ahora me comparas con una simple estrellita?
-Primor, vamos a ver, no te mentí ayer, porque la pasión que me haces sentir casi me ciega pero hoy, que puedo ser más objetivo con lo que tengo ante estos dos ojos, sin lentes reversibles, no se me pasa por alto este pequeño detalle que no te hace perfecta. Pero consuélate, mujer, que sigo prefiriéndote en mi vida antes que una paella, con lo que me gusta comer…y siendo de Valencia.
-¿Y entonces, todas esas palabras que me dijiste, sobre que tú ya no eras el mismo, desde que había entrado en tu vida, y te había convertido a la fe del amor, eran mentira?
-En absoluto. Eran totalmente ciertas… anteayer.
-¿Y mañana entonces qué me dirás?
-No lo sé. No te impacientes, ya improvisaré. Tal vez me fijaré en tu escote de barca que es demasiado amplio, o en esas caderas anchas a lo portuguesa, o quizá en las arrugas de tu frente que te hacen parecer más vieja. Pero no te preocupes, cariño, que serás la primera en saberlo.
-Muchas gracias, hombre. Todo un honor… Por cierto… ¿Tú tienes espejo?

Ángeles Córdoba Tordesillas ©



15 nov 2017

PISO QUE NO PISO, NO ES PISO

Un caramelo preso de lengua y dientes en boca humana, jugaba a atragantar al sujeto entretenido entre la impaciencia y la menta.
-Dichoso tú, Anselmo, que tienes el gusto siempre a punto de caramelo y no tiemblas ni por miedo.
-Rita, no me importaría que te apellidaras Hayworth.
-Sabes que me apellido La Cantaora y que no me gusta que con mi apellido hagas bromas.

“Deposite los objetos metálicos a la entrada. Gracias”.

-Qué banco tan bien educado. No me gustan las restricciones, sin embargo.
-Suelta el caramelo en la papelera más cercana que nos toca el turno siguiente.
-Pero si no lleva metal el dulce de leche.
-¿Pero no era mentolado por los extremos?
-Sí, por la otra punta, era de menta no de metal, pero por ésta, de leche dulce y viceversa. Por cierto, ahora caigo en la cuenta de que me he dejado los bigotes en casa.
-Olvida los bigotes y reza que nos toca el turno.
-¿Los siguientes son ustedes?
-Esos mismos y de cuerpo presente.
-Necesitamos piso en propiedad privada. Para público, el parque del barrio… pero el banco que yace allí no nos da crédito.
-Bueno, pues si quieren hipoteca, hablaremos de intereses, es mi tema preferido. Habrá que ponerles anestesia local o total, elijan ustedes.
-A pagar en treinta años, si es posible.
-¡¿Pero qué dicen?!... ¿Cuántos tienen?...
-Ochenta y pico. Entre los dos casi ciento setenta, pero a mí todavía me gusta pintarme las uñas y leer.
-Comprenda que con nuestras pensiones otra cosa no podemos hacer, si queremos comer.
-Hummm… ¿Recuerdan dónde está la puerta, verdad?... No olviden retirar los objetos metálicos que hayan depositado.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


Rita y Anselmo, tomándose la vida con calma y en casa de alquiler. 

13 nov 2017

PROYECTO SERIO

-Dionisio… Mira, vengo a hablar contigo de un tema muy serio que puede que te incumba, porque será un éxito sin precedentes y toda la humanidad se beneficiará de ello. Es el siguiente. Te lo diré al oído que los ojos escuchan en silencio. Y ahora, una vez habiéndote comunicado dicho invento, debes saber que necesito apoyo, confianza, sociedad conjunta y mucha pasta. 
-Filomena, sé que te ha estado dando mucho el sol en la cabeza el verano pasado, porque no te gusta llevar gorra ni pamela, y que te la has golpeado un montón de veces, por pasear con tus propias piernas, por Madrid, sin casco, porque tampoco te gusta llevarlo, ¿pero de verdad crees que merece la pena sacar ese proyecto adelante por la vía cartesiana y financiera?
-Por supuesto. Confía en mí. 
-No sé qué decirte… Yo no soy un portento en los negocios, más bien desastroso, pese a tener cincuenta empresas funcionando óptimamente. 
-Lo sé. Por eso creo que serías idóneo para hacerlo. A no ser que no tengas voluntad para ello. 
-No, por supuesto, no se trata de eso. 
-Ah, pensaba que tal vez… 
-Por otra parte… Si necesitas inversores puede que yo no te sirva tampoco, puesto que estoy financiando siete mil proyectos de otros y a la vez.
-Con éste sería siete mil uno… tú verás. 
-Ya son muchos. Tal vez si me lo hubieras propuesto hace quince minutos… Pero, lástima, hace diez que he cerrado el último trato. 
-Vaya… Comprendo. Gracias por escucharme, Dionisio. Te llamaré más adelante, desde mi móvil con funda de oro, no dorada, subida a mi auto de lujo desde alguna isla del Pacífico habitada solamente por millonetis. Agur.
-Envíame un wasap cariñoso.
-Ejem. Claro, claro, en cuanto tenga tiempo. Pero creo que estaré muy ocupada poniendo en marcha mi proyecto. 

Ángeles Córdoba Tordesillas ©

Nota de la autora: 
Mi querida Filomena sabe bien que una persona puede sentirse totalmente satisfecha sin necesidad de fundas de oro para el móvil ni viajar a islas del Pacífico, pero que es difícil vivir sin sentido del humor. 


25 oct 2017

LA TELÉPATA NATA

Aurelia era una campesina sencilla, vidente por el día, tenía telepatía y encima sabía bailar La Yenka, "izquierda-izquierda, derecha-derecha, adelante-atrás, un-dos-tres".

Su fama llegó hasta tal punto y seguido que en cada lugar, de cada provincia, de cada comunidad autónoma española, hablaban de la telépata y hasta los oídos de la prensa. Todos querían sondearla, para ver si podían averiguar qué tenía en la cabeza, un tal Puigdemont, a través de ella. 

Periodistas de todo el país acudieron a su pequeño pueblo a preguntarle sobre qué pensaba este señor. Supuso que por los acontecimientos actuales, ya que no le habían hecho semejante pregunta nunca antes. Y la buena mujer ni sabía de su existencia, las cosas como son.

-Miren, que no puedo darles una respuesta concreta, no insistan persiguiéndome a todas partes con la alcachofa dichosa. Y perdonen que sea tan poca correcta. Me he criado sola. Soy huérfana de madre. 
-Pero díganos, por favor, ¿qué pensamiento le llega a su sesera de este hombre con presunción de inocencia? ¿Conoce cuáles son sus intenciones? 
-¡Que les digo que no lo sé! Porque escucho un redoble de tambores cada vez que me intento comunicar con él. Tendrán que esperar a que se pronuncie. Y discúlpenme pero tengo un campo entero que atender y unos clientes que esperan.  
-¿Quiere decir que detecta alguna interferencia, tal vez?
-Llámelo como quiera. Pero a veces el cosmos tiene estas ocurrencias. Te interpone un velo de vibración, así como un Telón de acero, y una no capta bien las ondas sonoras de la mente ajena y menos las de los políticos contemporáneos que me hacen un lío las ideas con tanto pensamiento en vano. Otra cosa sería si me preguntaran por Napoleón o Abraham Lincoln. Con ellos sí podría decirles algo pero vamos… en este caso, más callada que un cactus. 
-Lástima, después de haber acudido hasta aquí con esa premura que lo hemos hecho… 
-Otra vez será, estoy segura. Esto no son matemáticas, señores. Alguna vez da error mi don. Pero me sirve para saber cuando me van a cobrar de más en el súper. ¿Y qué quieren que les diga? Para mí eso es más útil. 
-Bueno, por lo menos, antes de irnos, báilenos un poquito La Yenka.
-Ah, eso sí puedo.

Ángeles Córdoba Tordesillas


Aurelia, fotografiada por la prensa, ya harta de la persecución a la que está siendo sometida.

CON TODOS USTEDES, LUISITO

Luisito era tartamudo.
Y le contrataron por horas, como presentador único, para un programa de televisión de gran audiencia.
Imaginaos…
Los tertulianos terminaban de hacerse reproches antes de que a él le diera tiempo a abrir el debate.
Al final de éste, ya habían gritado absolutamente todo lo que pensaban; que ya es decir; hasta la última palabra, mientras él daba paso a la primera publicidad.
Oremos por Luisito. Se dice por los pasillos, de cierta televisión privada, que pudiera ser que no le renovasen el contrato para la próxima temporada, que no son una ONG.
Qué lástima. Y vive de esto… Si ya se lo dijo su santa madre: “Hijo, tú para la tele, no”.
Y que no le haya dado por la moda a este chico, con ese cuerpazo que tiene…
Son estas cosas inexplicables.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©

14 oct 2017

PUERTA ENTREABIERTA

En las próxima horas:

Si quiere usted presentarse ante mí, para el puesto vacante, con voz solemne y arrebatos, páseme su currículum de quietud y reflexión, de meditación, de respeto, de arte y ensayo, de experiencias, más que de conocimientos acumulados.

Sentido del humor, lo lleve puesto, por favor. Sin gritos ni susurros.
De amores basta con uno, si ha sabido sacarle el jugo.

Que pase el siguiente…
No habrá pagas extras ni sueldo fijo de besos.
Pero sí vacaciones.

Nota:
Se admiten patas de gallo, no de gallina.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


9 oct 2017

DESMITIFICACIÓN DE MITOS

Una preciosa mañana de otoño, le pregunté a un caballito de mar por nuestro amor y él me respondió:

“Anda, déjame de sandeces que hoy tengo cita con el dentista… Ya ves lo que puede preocuparme lo que tú sientas por quien sea.”

¡Lo que son las expectativas!… Nunca imaginé que un caballito de mar podría ser tan insensible y responder de esa forma tan desagradable y a una mujer enamorada.

Ya me pasó anteriormente con un unicornio que afirmó importarle un bledo mis sueños. Me dejó chafada, como una bolsa de papel después de venir cargada con la compra del súper.

Nota:
En fin, la próxima vez que necesite preguntar a alguien por nuestro amor, lo haré al motor de la nevera... y a esperar a que conteste.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


Caballito de mar ensimismado, seguramente pensando en su cita con el odontólogo. 

30 sept 2017

PRIMERO FUE UNA HISTORIA DE AMOR

Una historia de desamor me ha contado que se quiso arrojar al vacío de una noche solitaria. Las estrellas contemplaban en silencio su alma triste.

Una de ellas se acercó a susurrarle para darle consuelo y algo de luz:
-No te entristezcas -le dijo con voz de estrella.-Ya la vida sabrá lo que traerte si no esperas nada. Siempre es generosa con los que han sabido amar.

Cada trocito de su corazón roto, empapado con sus lágrimas, al comenzar el día, lo puso a secar al aire y al sol. Y se tumbó a la orilla del mar a mirar el espacio infinito, extendiendo sus manos, olvidándose del tiempo y lleno de esperanza. Sabía que la eternidad del dolor de hoy no dura para siempre.

Exactamente igual que tú.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


Beach House - Space Song (Subtitulado en español)

23 sept 2017

RECIBIMIENTO AL OTOÑO

Se ha colado el otoño, sin enterarme.
Recordaba la primavera, pensaba aún en el verano, añoraba el invierno...
Y él, acostumbrado a hacer así las cosas, ha llegado despacio, sin hacer ruido ni levantar polvo.
Ha entrado por la ventana, la noche pasada. Pensé que era un ladrón cuando le he visto, esta mañana, tumbado en el sofá con cierta desidia. Pero enseguida he comprobado que no se ha llevado nada de mi casa... todavía.
Tenemos muchos días para charlar. Voy a sacarle unas zapatillas y que se ponga cómodo. Hacía un año que no sabíamos nada el uno del otro. Supongo que tendrá muchas cosas nuevas que contarme…
Le prepararé una infusión de cardo mariano o de diente de león, que son buenas para el hígado. Y que las horas vayan cayendo, como las hojas.


                 Rolling in the Deep - Adele (violin/cello/bass cover) - Simply Three

30 ago 2017

HOMENAJE A MARIBEL

Sólo he tenido una amiga que se llamara Maribel. Y la considero así porque lo fuimos, por pocas horas.

Era vecina de una amiga de ambas. Estábamos pasando el día en casa de ésta, con mi hijo de un mes de edad. Ella entró como un tsunami, con una fuerza arrolladora, y una sonrisa espléndida. Saludó a todos. Y después de conocer a mi hijo, me pidió tomarlo en sus brazos.
-¡Qué precioso es!-comentó.
-Sí -dije yo, madre orgullosa.

Luego, a solas las dos, me aconsejó, con un gran brillo en su mirada:
-Disfruta cada momento que tengas con él. Yo no disfruté de mis hijos cuando eran bebés, siempre estaba demasiado cansada y hacía todo con prisa; ya ves que soy un puro nervio, porque antes de que te des cuenta, habrá crecido y entonces, ya no será como antes. Disfruta cuando le des de comer, cuando lo bañes, cuando te sonría, cuando le vistas y le peines, disfruta siempre.

Inevitablemente, una persona que emanaba tanta luz con su presencia y sus palabras, captó mi interés al instante.

Nos hicimos amigas de una forma implícita, tácita o como se diga. Ese caerse bien sin expresarlo con frases hechas; que si parece que nos conocemos de toda la vida, que si tengo la sensación de haberte visto antes, etc. Me habló entonces de sus hijos: Gabriel, Teresa y Guillermo.

Poco tiempo después, en el zoo de Madrid, conocí a los tres hijos de Maribel. Tan preciosos como su madre. Pero parecían tristes y preocupados. Todavía eran pequeños y no entendían lo que sucedía… Habían venido a pasar el día con nosotros, mientras su mamá estaba hospitalizada. Unos días antes, había cruzado delante de un autobús sin mirar, justo después de bajarse de él, y no vio un coche que pasó y la arrolló. Quedó en estado de coma. Ella no volvió a despertar. Murió unos meses después.

Este es mi sincero y sentido homenaje a Maribel que, con su ejemplo, de vida y de muerte, me enseñó por emisión y omisión, dos valiosas lecciones que nunca olvidaré y que intento poner en práctica, en tanto en cuanto mi rebelde naturaleza humana me lo permite:

Vive de forma consciente y con calma cada momento, y disfruta intensamente de aquello que mañana ya no será igual que hoy.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


DESCONCERTANTE VIAJE EN AUTOBÚS

Ayer, a una hora punta del día, tomé un autobús para ir a un lugar en particular, en donde tenía que estar a una determinada hora.

El conductor fue bastante amable porque me abrió la puerta, habiéndola cerrado ya, en la misma parada, y la mayoría de las veces no lo hacen.

Había un asiento vacío, detrás, en la parte de la ventana, y allí me senté. En la siguiente parada ya no había ninguno libre pues se llenó de gente; ya se comienza a notar el regreso de muchas personas de las vacaciones, por estas fechas.

En un momento dado, el conductor pisó el acelerador y de repente vemos con asombro como no sigue el recorrido habitual. Comenzamos a ver carretera, carretera y más carretera, donde no había paradas de la EMT. Íbamos por la autopista, nos salimos del centro de Madrid -¿Qué pasa, qué sucede… adónde nos lleva este tío?-Comenzaron a murmurar. Algunos le gritaron: -¡Oiga, oiga, ¿qué hace… dónde vamos?!

Unos segundos de pánico total. Nos miramos unos a otros y creo que todos pensamos lo mismo: Un terrorista está conduciendo el autobús y nos lleva secuestrados, probablemente con intención de estrellarlo, o terminar por matarnos, de alguna otra manera. El caso es que nadie hacía nada. Todos estábamos a la expectativa. A ver qué era lo que pasaba…

Por un momento, sentí algo parecido a lo que transmitía el personaje de José Luis López Vázquez en La cabina: Sensación de estar atrapada, sin salida posible, con la esperanza de que alguien hiciera algo para cambiar un destino que parecía inexorable -a merced de quien podría ser un loco, en este caso-. Pero dentro de un autobús en marcha y a esa velocidad que había tomado, había pocas opciones de ser rescatados. Cuando la policía, los bomberos, o quien fuera, quisiera enterarse de aquello, ya sería demasiado tarde.

Entonces musité, “ay, Dios mío…” y cerré los ojos, confiando. Al momento, alguien dijo: -...Que se ha pasado el desvío y tiene que seguir adelante, hasta poder dar la vuelta. Bueno… todos contentos. A nadie pareció importarle la pérdida de tiempo. Respiramos aliviados.

Sientes como si te devolvieran algo que, aparentemente es tuyo y a lo que tienes derecho: La vida.

Después pensé sobre lo curioso que es el hecho de que, tal vez, vivir demasiado pendientes de los medios de comunicación, puede llevarnos a una sugestión colectiva. Percibí en nosotros un sentimiento de indefensión aprendida (En Psicología llamamos IA a la condición en la cual una persona o animal, se inhibe antes situaciones aversivas o dolorosas, después de haber sido violentada). Nos vemos incapaces de cambiar nada, pensamos que hagamos lo que hagamos no vamos a encontrar opciones para liberarnos de una determinada situación. Simplemente la aceptamos Así que se deja de dar cualquier tipo de respuesta.

Por segundos todo el mundo quedó quieto y callado, sin reaccionar. Nadie miraba el móvil, ni enviaba mensajes, ni hacía llamadas, cada uno concentrado en su propia vida, hasta saber qué pasaba. Lógicamente, queremos entender lo que sucede en cualquier situación y cuando algo no comprendemos, nos paralizamos.

Una vez ya verbalizada la respuesta que nos hizo saber qué ocurría, la gente sonrió y la mayoría comenzó a enviar mensajes y demás. Todo “regresó a la normalidad”. Alguien comentó en voz alta: -Hombre todos nos equivocamos pero el conductor podía haber dado una explicación. Algo así como, me he pasado de largo, tranquilos. No le costaba nada.” Pero es que él, simplemente, no se puso en nuestro lugar, estaba buscando la forma de enmendar su error lo antes posible. Puede que su cabeza no estuviera muy presente en el presente y esa fuera la razón por la cual nos pasamos el desvío de marras. Y así funcionamos, en general, no es rara excepción.

Y por otra parte, me doy cuenta de lo vulnerables que somos y que de tantas diferentes maneras ponemos constantemente nuestras vidas en manos de los demás… como corderos confiados. Pero lo peor es ponerlas en manos del miedo, porque no podemos vivir permanentemente en la desconfianza.

Total que el recorrido se demoró media hora más de lo previsto pero, verdaderamente,  eso fue lo de menos. Regresé a mi casa sin haber ido adonde tenía que ir pero, felizmente, viva.

En este caso, todo ha quedado en una simple anécdota que os he podido contar. Soy afortunada por ello.

Ángeles Córdoba Tordesillas