Desde mi nube y con gafitas

Desde mi nube y con gafitas
Ángeles Córdoba Tordesillas

“Érase una vez un Ángel que del Cielo quiso bajar a la Tierra para experimentar lo que era ser humano. Adoptó la forma de mujer. Sólo bajó con lo puesto… unas preciosas gafitas que Dios le había regalado y una nube pequeña, desde donde miraba cada día todo lo que sucedía entre el Cielo y la Tierra. Sólo a través de esas gafitas podía ver nítidamente el mundo y a las personas que vivían en él. Sin ellas se sentía desorientada, perdida, pues todo se volvía invisible e incluso ella misma, ya que ni siquiera podía percibir su propio cuerpo. Esta historia está contada por ese ángel que, a través de la narración de sus peculiares observaciones, intenta representar el mundo que ve.”

Un día agarré mi media nube y mis gafitas (esas que Dios me ha dado) y fui a vivir a un lugar indeterminado entre la metáfora y el surrealismo. Desde entonces, estoy pagando la hipoteca con poemas, cuentos, relatos, novelas, dibujos, pinturas, fotografías… ¡canela fina! y otras especias.

Poco a poco o mucho a mucho, dependiendo del día, estado de ánimo y condiciones atmosféricas, suministraré género del bueno, fabricado a mano, con amor, humor y pasión.

Porque te quiero. Porque todo lo que hago es pensando en ti y con el corazón… de la única forma que sé vivir. Y estoy en ello, dispuesta a seguir haciéndolo con muchas ganas, para que tú lo puedas disfrutar. Ojalá sea así.

8 sept 2026

INANICIÓN POR AMOR

El padre, la madre y la hija adolescente sentados a la mesa. Es la hora de comer:

—Hija, ¿por qué no comes?— pregunta el padre. 

—No tengo hambre, papá.

 —¿Y eso, por qué? 

—Porque estoy enamorada.

 —¿Pero qué tiene que ver el amor con las ganas de comer?... A ver qué dice tu madre de esto que estudió hostelería.

—¿Qué quieres que diga, Otilio, si a mí me pasó lo mismo cuando me enamoré de ti? ¿Por qué crees que me quedé en los huesos? Seguramente de ahí viene ese dicho de "estar hasta los huesos por alguien". Por cierto, enamórame otra vez que necesito perder, de paso,  diez kilos de peso. 

—Eso está hecho. ¿Pero con la niña qué hacemos? 

—¡Que coma y se deje de tonterías, ea!


Ángeles Córdoba Tordesillas ​© 


Fotografía generada por IA, para ilustrar este minidiálogo, bajo las instrucciones de estas grafitas que Dios me ha dado.

7 comentarios:

  1. :) y yo pensando "es la edad por lo que subo de peso" :) gracioso

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    1. Pues ya ves que no. La edad no tiene nada que ver, se trata de la forma de gestionar el amor. 😎 Gracias por tu comentario y sentido del humor.

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  2. Jajaja, enamórame otra vez Sam 😉

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    1. Gracias por tu simpático comentario, Anónimo. Presiento que este puede ser el comienzo de una gran amistad.. 😊

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  3. Es verdad! 😍😍 Me acuerdo cuando estaba enamorada y se me cerraba el estómago. Solo compensar en él y escucharle y ya me alimentaba😅 Luego el amor se serena y es más práctico, si no sí que nos quedaríamos en los huesos😂😂😂

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    1. Hola, Anónima . Muchas gracias por tu comentario, me ha divertido muchísimo. Y sí, en muchos casos sucede tal y como lo has explicado. Un saludo afectuoso..

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