Aquí vengo...
a mirarte con la boca,
a besarte con los ojos,
a sentirte con el cuerpo.
Soy tu recuerdo.
Ángeles Córdoba Tordesillas ©
“Érase una vez un Ángel que del Cielo quiso bajar a
Un día agarré mi media nube y mis gafitas (esas que Dios me ha dado) y fui a vivir a un lugar indeterminado entre la metáfora y el surrealismo. Desde entonces, estoy pagando la hipoteca con poemas, cuentos, relatos, novelas, dibujos, pinturas, fotografías… ¡canela fina! y otras especias.
Poco a poco o mucho a mucho, dependiendo del día, estado de ánimo y condiciones atmosféricas, suministraré género del bueno, fabricado a mano, con amor, humor y pasión.
Porque te quiero. Porque todo lo que hago es pensando en ti y con el corazón… de la única forma que sé vivir. Y estoy en ello, dispuesta a seguir haciéndolo con muchas ganas, para que tú lo puedas disfrutar. Ojalá sea así.
Aquí vengo...
a mirarte con la boca,
a besarte con los ojos,
a sentirte con el cuerpo.
Soy tu recuerdo.
Ángeles Córdoba Tordesillas ©
No siento que tenga nada que perdonar ni guardo rencor a nadie. Mantener resentimiento sería seguir amarrada a quien me dañó, y yo elijo la libertad.
Por eso, cuando alguien me hace daño, simplemente me distancio. Puedo rechazar una acción, pero no me corresponde juzgar a la persona: cada cual actúa según su propia conciencia y en función del momento en el que se encuentre de su proceso evolutivo individual, y yo decido seguir mi camino en paz.
UNIDOS O ATADOS
El amor es un vínculo que une
el rencor, una soga que ata.
Tú decides.
Ángeles Córdoba Tordesillas ©
Érase una vez
un alma tan grande
que necesitó
dos cuerpos.
Ángeles Córdoba Tordesillas ©
Lo que más lejos te va a permitir llegar en la vida no es tu inteligencia, ni tu talento natural, ni tus conocimientos, ni una red de apoyos, tampoco la experiencia ni la capacidad de trabajo, ni siquiera tu perseverancia... es el aliento.
Tu aliento.
A ningún lado puedes llegar sin él.
No en vano, solemos emplear el verbo alentar para referirnos a infundir ánimo, valor o esperanza a alguien.
Feliz aliento.
Ángeles Córdoba Tordesillas ©
El beso es arte
la caricia
artesanía.
Ángeles Córdoba Tordesillas ©
La envidia no es más que una forma de admiración que nadie quiere reconocer, y mucho menos ante la persona envidiada.
En el fondo, nace de una desconexión con nuestros propios talentos. Al no explorar ni valorar nuestra propia unicidad y lo que nos hace originales, caemos en el error de compararnos con los demás.
Sentir envidia revela esa falta de autoconocimiento y autoestima. Cuando no eres capaz de mirar tu propio reflejo con amor, resulta imposible celebrar el brillo y el logro ajeno.
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No se trata de comparar
ni de compararse.
No se trata de destacarse
ni de destacar.
Se trata de florecer.
Cada uno con sus
propios colores.
Para que podamos compartir
y disfrutar
nuestra diversidad en un mundo
en paz.
Ángeles Córdoba Tordesillas ©
¿Alguna vez te has parado a pensar qué hay realmente detrás de quien te envidia? Te leo en comentarios. 👇
¡Mucho calooor!
No sé si te habrá pasado como a mí, y habrás visto por la calle algún mosquito... ¡con abanico!
Aviso importante: La exposición directa al sol y la falta de hidratación pueden provocar ataques incontrolables de humor absurdo y alucinaciones de este tipo. ☀️😎
Ángeles Córdoba Tordesillas