La envidia no es más que una forma de admiración que nadie quiere reconocer, y mucho menos delante de la persona envidiada.
En el fondo, nace de una desconexión con nuestros propios talentos. Al no explorar ni valorar nuestra propia unicidad y lo que nos hace originales, caemos en el error de compararnos con los demás.
Sentir envidia revela esa falta de autoestima y autoconocimiento. Cuando no eres capaz de mirar tu propio reflejo con amor, resulta imposible celebrar el brillo y el logro ajeno.
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No se trata de comparar
ni de compararse.
No se trata de destacarse
ni de destacar.
Se trata de florecer.
Cada uno con sus
propios colores.
Para que podamos compartir
y disfrutar
nuestra diversidad en un mundo
en paz.
Ángeles Córdoba Tordesillas ©
¿Alguna vez te has parado a pensar qué hay realmente detrás de quien te envidia? Te leo en comentarios. 👇
Totalmente de acuerdo contigo Ángel, ¡no lo podría haber expresado mejor!
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