Quiero expresar mi absoluta gratitud y admiración a los bomberos de esta, nuestra, comunidad, y a todos los que se han incorporado de otras comunidades e incluso de algunos países europeos para extinguir el mayor incendio de la historia de España. Así como la tristeza que me produce que miles de personas hayan tenido que abandonar sus hogares y estén viviendo una gran desolación e incertidumbre.
También, cómo no, a los equipos de emergencia, que siempre están presentes para atender a los afectados por la humareda y las cenizas y a los que puedan sufrir ataques de ansiedad.
Desde aquí, un abrazo cariñoso a todos ellos, con el deseo de que pronto se consiga la extinción absoluta de este fuego y que produzca el menor daño posible.
Ángeles Córdoba Tordesillas
