Berrinche Calatrava nunca tuvo talento artístico y ahora, por lo visto, tiene doscientos veintitrés mil seguidores en Instagram, porque utiliza la IA no como herramienta de apoyo, sino para que le haga el "trabajo sucio"; generarle imágenes sin alma, sin vida, es decir arte artificial, para hacerlo pasar como arte natural y propio.
Y de los doscientos veintitrés mil seguidores ¿ninguno se ha dado cuenta de que no existe Berrinche Calatrava y mucho menos su talento artístico?
Pues no lo sé, pero ahí está, recibiendo aplausos y admiración a diario, para vanagloria de su ego, alguien que siempre envidió lo que nunca Dios le dio, en vez de aceptar y agradecer los dones que seguro tiene y jamás descubrió.
.
Ángeles Córdoba Tordesillas

