Beber
a cuentagotas...
¿sacia la sed?
Ángeles Córdoba Tordesillas ©
Ángeles Córdoba Tordesillas
“Érase una vez un Ángel que del Cielo quiso bajar a
Un día agarré mi media nube y mis gafitas (esas que Dios me ha dado) y fui a vivir a un lugar indeterminado entre la metáfora y el surrealismo. Desde entonces, estoy pagando la hipoteca con poemas, cuentos, relatos, novelas, dibujos, pinturas, fotografías… ¡canela fina! y otras especias.
Poco a poco o mucho a mucho, dependiendo del día, estado de ánimo y condiciones atmosféricas, suministraré género del bueno, fabricado a mano, con amor, humor y pasión.
Porque te quiero. Porque todo lo que hago es pensando en ti y con el corazón… de la única forma que sé vivir. Y estoy en ello, dispuesta a seguir haciéndolo con muchas ganas, para que tú lo puedas disfrutar. Ojalá sea así.
Tenía veintisiete circunstancias en su contra y solo una a su favor. Pero se trataba de una circunstancia muy valiente.
Ella le preguntó a aquella circunstancia:
—Oye, ¿te atreves?
Y la circunstancia le respondió, mirándole a los ojos fijamente:
—¡Por supuesto que sí!
Entonces ambas en una alianza llena de arrojo y poder dijeron "¡Lo conseguiremos!".
Y contra todo pronóstico, y veintisiete circunstancias en contra, lo consiguieron.
Eso sí, es importante señalar que no pidieron consejo a nadie ni esperaron de nadie aprobación. Actuaron por su cuenta y riesgo. Y repito: ¡lo consiguieron!
Ángeles Córdoba Tordesillas ©
Cuando todo grita
el mensaje que mejor
se entiende
es el silencio.
Ángeles Córdoba Tordesillas ©
No le preguntes al hambre si tiene frío.
No le preguntes al frío si tiene hambre.
Alimenta al hambre y
abriga al frío.
Ángeles Córdoba Tordesillas ©
La flor no corre tras la abeja.
El Ser florece.
La abeja correcta
se acercará
y libará su néctar.
Ángeles Córdoba Tordesillas