“Érase una vez un Ángel que del Cielo quiso bajar a la Tierra para experimentar lo que era ser humano. Adoptó la forma de mujer. Sólo bajó con lo puesto… unas preciosas gafitas que Dios le había regalado y una nube pequeña, desde donde miraba cada día todo lo que sucedía entre el Cielo y la Tierra. Sólo a través de esas gafitas podía ver nítidamente el mundo y a las personas que vivían en él. Sin ellas se sentía desorientada, perdida, pues todo se volvía invisible e incluso ella misma, ya que ni siquiera podía percibir su propio cuerpo. Esta historia está contada por ese ángel que, a través de la narración de sus peculiares observaciones, intenta representar el mundo que ve.”
Un día agarré mi media nube y mis gafitas (esas que Dios me ha dado) y fui a vivir a un lugar indeterminado entre la metáfora y el surrealismo. Desde entonces, estoy pagando la hipoteca con poemas, cuentos, relatos, novelas, dibujos, pinturas, fotografías… ¡canela fina! y otras especias.
Poco a poco o mucho a mucho, dependiendo del día, estado de ánimo y condiciones atmosféricas, suministraré género del bueno, fabricado a mano, con amor, humor y pasión.
Porque te quiero. Porque todo lo que hago es pensando en ti y con el corazón… de la única forma que sé vivir. Y estoy en ello, dispuesta a seguir haciéndolo con muchas ganas, para que tú lo puedas disfrutar. Ojalá sea así.
En todo el esplendor de mis imperfecciones: esta misma mañana, recién levantada, con pijama, antes de ducharme, de peinarme, de darme crema en la cara y maquillarme. Sin ningún tipo de adorno.
Esta soy yo: con mis arrugas y mis canas, con mis ojitos torcidos, mis pecas y mis lunares; con un solo seno y con la cicatriz del catéter que llevé durante tres años en el cuello.
Esta soy yo, una persona feliz que no tiene nada de lo que presumir, pero tampoco nada de lo que avergonzarme ni que envidiar a nadie.
Mientras despertaba, esta mañana, ha llegado hasta mí una pregunta como flotando en el aire:
"¿Quién eres tú?"
Inmediatamente he respondido para mí misma:
Yo soy la Paz en mi corazón.
Yo soy Dios dentro de mí.
Sin pretender entrar en filosofía ni en metafísica, pero consciente de la trascendencia que tiene una pregunta así, y siendo este un blog popular cuya pretensión última es la de acompañarte intentando hacer que el rato que dedicas a su lectura sea algo agradable, hoy voy a profundizar en esta experiencia para expresar algo muy personal:
Porque fuera de toda etiqueta, más o menos bonita, que nos adjudican, que nos autoadjudicamos o que nos imponemos, que dice que somos médicos, abogados, ganaderos, escritores, artistas, poetas... más allá de todas ellas, digo, estás tú:
Un ser humano que un día llegó y un día se irá, y lo que trajo es lo mismo que se llevará: ese Dios dentro y esa paz en su corazón.
Ahora, imagina que dos personas se encuentran por primera vez y se presentan de esta manera:
— Yo soy la Paz en mi corazón.
— Yo soy Dios dentro de mí.
¿Qué posibilidad habría de malentendidos, de incomprensiones, de cualquier tipo de conflicto entre estos dos seres humanos, cada uno reconociéndose a sí mismo y reconociendo al otro frente a él?
Mi alma vive en libertad interior ( como siempre digo, tiene libre pensamiento). No se adscribe a ninguna ideología ni creencia más que a la paz de mi corazón y a Dios dentro de mí.
La respuesta a la pregunta de esta mañana ha salido de una forma pura y contundente, des6de lo más profundo de mi ser. No ha dado lugar ni tiempo a que pasara por el filtro de mi mente, probablemente porque todavía se estaba desperezando mientras que mi esencia ya estaba despierta.
Y sí, reconozco que realmente esto es lo que soy, que esa es mi verdadera identidad.
Yo soy la paz en mi corazón, yo soy Dios dentro de mí; todo lo demás es vanidad del ego, todo lo demás es una ilusión temporal.
Y si yo te preguntara hoy: ¿quién eres tú?, ¿qué contestarías?