Desde mi nube y con gafitas
Ángeles Córdoba Tordesillas
“Érase una vez un Ángel que del Cielo quiso bajar a
Un día agarré mi media nube y mis gafitas (esas que Dios me ha dado) y fui a vivir a un lugar indeterminado entre la metáfora y el surrealismo. Desde entonces, estoy pagando la hipoteca con poemas, cuentos, relatos, novelas, dibujos, pinturas, fotografías… ¡canela fina! y otras especias.
Poco a poco o mucho a mucho, dependiendo del día, estado de ánimo y condiciones atmosféricas, suministraré género del bueno, fabricado a mano, con amor, humor y pasión.
Porque te quiero. Porque todo lo que hago es pensando en ti y con el corazón… de la única forma que sé vivir. Y estoy en ello, dispuesta a seguir haciéndolo con muchas ganas, para que tú lo puedas disfrutar. Ojalá sea así.
5 ago 2026
ÉL NO ME QUIERE
2 ago 2026
EL GLACIAR EMOCIONAL Y EL MURO DEL MIEDO
Estamos viviendo un auténtico glaciar emocional.
En su momento, predije que la pandemia traería consecuencias inevitables en la conducta humana si no poníamos de nuestra parte y, al parecer, así ha sido. Hemos ido haciendo cada vez más enorme ese abismo entre nosotros.
Y no me refiero solo al aspecto físico —donde la mayoría vivimos tras una pantalla una gran parte del tiempo—, sino al nivel sentimental.
De un corazón a otro hay hoy un verdadero mundo lleno de dudas, miedos, prejuicios y distorsiones cognitivas. Es más difícil que nunca llegar y tener acceso al de los demás.
La ilusión de la desconexión
Ahora, con el avance de la inteligencia artificial, esa necesidad biológica y social de conectarnos parece desvanecerse. Estaremos conectados virtualmente, pero, según parece, "necesitamos" menos un abrazo... o eso es lo que desgraciadamente pensamos.
Priorizamos una supuesta tranquilidad mental y emocional por encima de la presencia y el contacto físico. Sin embargo, esto es una mentira con la que nos autoengañamos para sentirnos a salvo.
La reealidad es que solo estamos logrando enfermar nuestro sistema nervioso y nuestro espíritu.
El rechazo al contacto sincero
Honestamente, me preocupa esta situación. Veo y siento cada vez más frío entre las personas.
El muro de la distancia:
Cuando quieres abrazar a alguien, te encuentras con un muro.
La culpa de sentir:
A veces te sientes culpable por no haber pedido "permiso" para abrazar a una antigua amiga o a un conocido que atraviesa o ha atravesado un momento difícil, asumiendo que necesitaría ese abrazo tanto como lo necesitarías tú en su lugar. Pero parece que ya no es así.
El muro del miedo ha crecido y se ha convertido en la coraza que viste a cada persona con la que te cruzas: el vecino, el amigo, el conocido... a cada cual.
El refugio de la indiferencia
Tengo un llanto interno e incesante por esta realidad que me disgusta, me asusta y me hiere profundamente como ser humano.
Veo cómo se esconde el amor detrás del miedo, y el miedo detrás de la indiferencia.
La indiferencia parece ser la única "valiente" que se atreve a dar la cara y mostrarse ante los demás; eso sí, fingiendo si lo considera "necesario" una sonrisa que no siente, mediante un saludo que no la comprometa a nada... y mucho menos a sentir la verdadera felicidad de conectar con otra alma.
¿Nos hemos resignado ya a vivir tras la coraza o todavía quedamos algunas personas dispuestas a romper el hielo?
Te leo abajo, en comentarios.
Ángeles Córdoba Tordesillas ©
1 ago 2026
MILAGROS CON.NOMBRE PROPIO
Claro que los milagros existen.
Tú eres uno.
Ángeles Córdoba Tordesillas ©
31 jul 2026
Ni iMPORTANTES NI IMPORTADOS: el valor de ser uno mismo
Ni máscaras
ni validación externa.
No es importante ser
importante para el mundo,
mientras seas importante
para Dios
y para ti.
Lo que somos no se busca
fuera.
Ángeles Córdoba Tordesillas ©
DISCUSIONES SIN DENTADURA
No sé exactamente qué sucedió entre ellos, pero hubo discusión y no sé si faltas de respeto, supongo que también.
El caso es que unos días después él la llamó y le dijo:
—Persóname, cariño, por favor te lo pido.
—Lo siento, mi amor, pero no soy capaz de personarte. Persónate tú, si puedes—le respondió ella con contundencia.
Y él se personó y aclararon el malentendido y resolvieron sus diferencias.
Final feliz
Música de violines y trompetas.
Ángeles Córdoba Tordesillas ©
☆Tener la capacidad de arrepentimiento, pedir perdón y otorgarlo es quizás la mayor capacidad de otorgarlo es quizás de los mayores privilegios que tenemos las personas sobre los animales; por eso he hecho este juego de palabras entre perdonar y personar. Porque cuando uno perdona o es perdonado se siente más persona.
Poder liberarte y liberar a otro de una culpa, mediante la palabra y la empatía, es una facultad impresionante que solamente la especie humana posee.
Mis Gafitas 😎 lo ven así de claro. ¿ Y tú qué opinas al respecto? Te leo en comentarios.👇
30 jul 2026
VALORES
Valores como la integridad, la lealtad y la honestidad son un regalo que una persona se hace a sí misma, y que no precisan agradecimiento ni siquiera ser reconocidos por los demás.
Sencillamente, hay personas que deciden caminar su vida con la claridad de una conciencia despierta, independientemente de las acciones y reacciones ajenas.
Felicito a las personas que poseen y mantienen con consistencia a lo largo de su vida estos maravillosos valores pues, a mi modo de ver (a través de mis gafitas 😎) son los que las hacen tremendamente valiosas.
Ángeles Córdoba Tordesillas ©
27 jul 2026
¡ALTO AL FUEGO!
Quiero expresar mi absoluta gratitud y admiración a los bomberos de esta, nuestra, comunidad, y a todos los que se han incorporado de otras comunidades e incluso de algunos países europeos para extinguir el mayor incendio de la historia de España. Así como la tristeza que me produce que miles de personas hayan tenido que abandonar sus hogares y estén viviendo una gran desolación e incertidumbre.
También, cómo no, a los equipos de emergencia, que siempre están presentes para atender a los afectados por la humareda y las cenizas y a los que puedan sufrir ataques de ansiedad.
Desde aquí, un abrazo cariñoso a todos ellos, con el deseo de que pronto se consiga la extinción absoluta de este fuego y que produzca el menor daño posible.
Ángeles Córdoba Tordesillas
