—¿Te acuerdas de Camila, nuestra compañera de clases de teatro?
—Sí, claro, ¿cómo no me voy a acordar?
—Pues mira, lleva dos temporadass sin felicitarme por mi cumpleaños. Antes lo hacía cada año sin falta, ahora nada, ni siquiera un mensaje de whasap para preguntarme cómo estoy. Y fíjate que la última vez que me llamó le dije que tenía problemas en las cervicales y algo de colesterol. En fin, me parece de muy mala educación, una felicitación por un cumpleaños no cuesta nada
—Sí, la verdad es que los muertos son muy maleducados; tienen esa fea costumbre de no llamar para felicitar a las personas por sus cumpleaños y otras fechas señaladas.
—¿Cómo dices?
—Que Camila falleció hace dos años y medio de una larga enfermedad y después de un prolongado y duro tratamiento.
Ángeles Córdoba Tordesillas ©
