Reflexionar
es
hacer flexiones
con
las neuronas.
Ángeles Córdoba Tordesillas ©
Ángeles Córdoba Tordesillas
“Érase una vez un Ángel que del Cielo quiso bajar a
Un día agarré mi media nube y mis gafitas (esas que Dios me ha dado) y fui a vivir a un lugar indeterminado entre la metáfora y el surrealismo. Desde entonces, estoy pagando la hipoteca con poemas, cuentos, relatos, novelas, dibujos, pinturas, fotografías… ¡canela fina! y otras especias.
Poco a poco o mucho a mucho, dependiendo del día, estado de ánimo y condiciones atmosféricas, suministraré género del bueno, fabricado a mano, con amor, humor y pasión.
Porque te quiero. Porque todo lo que hago es pensando en ti y con el corazón… de la única forma que sé vivir. Y estoy en ello, dispuesta a seguir haciéndolo con muchas ganas, para que tú lo puedas disfrutar. Ojalá sea así.
Reflexionar
es
hacer flexiones
con
las neuronas.
Ángeles Córdoba Tordesillas ©
—¿Te acuerdas de Camila, nuestra compañera de clases de teatro?
—Sí, claro, ¿cómo no me voy a acordar?
—Pues mira, lleva dos temporadass sin felicitarme por mi cumpleaños. Antes lo hacía cada año sin falta, ahora nada, ni siquiera un mensaje de whasap para preguntarme cómo estoy. Y fíjate que la última vez que me llamó le dije que tenía problemas en las cervicales y algo de colesterol. En fin, me parece de muy mala educación, una felicitación por un cumpleaños no cuesta nada
—Sí, la verdad es que los muertos son muy maleducados; tienen esa fea costumbre de no llamar para felicitar a las personas por sus cumpleaños y otras fechas señaladas.
—¿Cómo dices?
—Que Camila falleció hace dos años y medio de una larga enfermedad y después de un prolongado y duro tratamiento.
Ángeles Córdoba Tordesillas ©
Todo lo que tienes que hacer para dormir
es seguir soñando pero con los ojos cerrados.
Ángeles Córdoba Tordesillas ©
Lo que más lejos te va a permitir llegar en la vida no es tu inteligencia, ni tu talento natural, ni tus conocimientos, ni una red de apoyos, tampoco la experiencia ni la capacidad de trabajo, ni siquiera tu perseverancia... es el aliento.
Tu aliento.
A ningún lado puedes llegar sin él.
No en vano, solemos emplear el verbo alentar para referirnos a infundir ánimo, valor o esperanza a alguien.
Feliz aliento.
Ángeles Córdoba Tordesillas ©
—¿Te ha sucedido alguna vez yendo por la calle que te has encontrado con...?
—No.
—¿?...¿Te ha sucedido alguna vez yendo por la calle...?
—No.
—¿?...¿Te ha sucedido alguna vez...?
–¡No!
—¿Te ha sucedido...?
—¡Que no!
—¿Te..?
—Sí, gracias, sírveme una taza.
Ángeles Córdoba Tordesillas ©
El día está lleno de hoy.
Con todo su sol y su potencial.
Tiene tu
huella digital, tu nombre,
tu identidad,
tu dulzura.
No todo lo que sucede fuera
lo vas a entender...
No todo lo puedes
controlar.
Llena este hoy de ti.
Ángeles Córdoba Tordesillas ©