Mientras despertaba, esta mañana, ha llegado hasta mí una pregunta como flotando en el aire:
"¿Quién eres tú?"
Inmediatamente he respondido para mí misma:
Yo soy la Paz en mi corazón.
Yo soy Dios dentro de mí.
Sin pretender entrar en filosofía ni en metafísica, pero consciente de la trascendencia que tiene una pregunta así, y siendo este un blog popular cuya pretensión última es la de acompañarte intentando hacer que el rato que dedicas a su lectura sea algo agradable, hoy voy a profundizar en esta experiencia para expresar algo muy personal:
Porque fuera de toda etiqueta, más o menos bonita, que nos adjudican, que nos autoadjudicamos o que nos imponemos, que dice que somos médicos, abogados, ganaderos, escritores, artistas, poetas... más allá de todas ellas, digo, estás tú:
Un ser humano que un día llegó y un día se irá, y lo que trajo es lo mismo que se llevará: ese Dios dentro y esa paz en su corazón.
Ahora, imagina que dos personas se encuentran por primera vez y se presentan de esta manera:
— Yo soy la Paz en mi corazón.
— Yo soy Dios dentro de mí.
¿Qué posibilidad habría de malentendidos, de incomprensiones, de cualquier tipo de conflicto entre estos dos seres humanos, cada uno reconociéndose a sí mismo y reconociendo al otro frente a él?
Mi alma vive en libertad interior ( como siempre digo, tiene libre pensamiento). No se adscribe a ninguna ideología ni creencia más que a la paz de mi corazón y a Dios dentro de mí.
La respuesta a la pregunta de esta mañana ha salido de una forma pura y contundente, des6de lo más profundo de mi ser. No ha dado lugar ni tiempo a que pasara por el filtro de mi mente, probablemente porque todavía se estaba desperezando mientras que mi esencia ya estaba despierta.
Y sí, reconozco que realmente esto es lo que soy, que esa es mi verdadera identidad.
Yo soy la paz en mi corazón, yo soy Dios dentro de mí; todo lo demás es vanidad del ego, todo lo demás es una ilusión temporal.
Y si yo te preguntara hoy: ¿quién eres tú?, ¿qué contestarías?
Me encantaría saberlo.
Ángeles Córdoba Tordesillas
¡ABRÁZAME PAZ!