Mi flor preferida
no se marchita nunca
Su dulce aroma me embriaga
Me seduce la sencillez
de sus pétalos blancos
Me conmueven su pureza
y la suavidad de su tacto
Mi flor preferida es....
la ternura.
Ángeles Córdoba Tordesillas
Ángeles Córdoba Tordesillas
“Érase una vez un Ángel que del Cielo quiso bajar a
Un día agarré mi media nube y mis gafitas (esas que Dios me ha dado) y fui a vivir a un lugar indeterminado entre la metáfora y el surrealismo. Desde entonces, estoy pagando la hipoteca con poemas, cuentos, relatos, novelas, dibujos, pinturas, fotografías… ¡canela fina! y otras especias.
Poco a poco o mucho a mucho, dependiendo del día, estado de ánimo y condiciones atmosféricas, suministraré género del bueno, fabricado a mano, con amor, humor y pasión.
Porque te quiero. Porque todo lo que hago es pensando en ti y con el corazón… de la única forma que sé vivir. Y estoy en ello, dispuesta a seguir haciéndolo con muchas ganas, para que tú lo puedas disfrutar. Ojalá sea así.
Mi flor preferida
no se marchita nunca
Su dulce aroma me embriaga
Me seduce la sencillez
de sus pétalos blancos
Me conmueven su pureza
y la suavidad de su tacto
Mi flor preferida es....
la ternura.
Ángeles Córdoba Tordesillas
El reloj de arena, Amadeo Prudencio, se fue al Sáhara, a visitar a la familia... por un tiempo.
(Así que ya sabes: ¿Qué hace un reloj de arena en el desierto?.. Visitar a la familia)
Ángeles Córdoba Tordesillas ©
Qué bonitas son
esas relaciones
en las que te sientes
a salvo.
Ángeles Córdoba Tordesillas
—Sara, te invito a tomar una ración de patatas bravas.
—No, gracias.
—¿Cómo dices?
—Que no, que muchas gracias.
—¿Pero qué estoy oyendo asombrada? Quizás no han escuchado bien mis aturdidos oídos... Tú, que adoras las patatas pringosas esas, me rechazas una invitación sincera?
—Tus aturdidos oídos han escuchado perfectamente. Soy yo, en este caso, la que no quiere ni oír hablar nunca más de las dichosas patatas. Las aborrezco, así, en español intenso.
—¿Pero qué está sucediendo en el mundo actual, qué fenómeno sobrenatural está teniendo lugar para que tú tangas esa reacción tan adversa y visceral ante tu plato favorito?; unas inocentes patatas con una salsita tan especial, aunque nunca las he podido soportar?
—Nada, que ya no me encantan.
—¿Y eso por qué? Te lo pregunto porque en las noticias no han dicho nada...
—Sucedió que ayer fui sorprendida por un deseo voraz de devorarlas y, como soy mayor de edad y no tengo que pedir permiso a nadie más que a mi libertad personal, entré en un bar con una gran tentación de las dichosas patatas bravas y, con una enorme autodeterminación, pedí tres raciones, porque para brava yo. Y lo que vino después prefiero no tenértelo que contar, pues no es contenido agradable.
–Comprendo... cuánto lo siento. Entonces te invito a un arroz a la cubana con una limonada.
—Vale.
Ángeles Córdoba Tordesillas ©
Qué instrumento tan bello
la flauta.
Un canal que deja pasar
el aliento de vida y,
sin juzgar nada,
lo convierte en melodía.
Siempre quise ser flauta.
Ángeles Córdoba Tordesillas ©
"Pinto, pinto...", un juego de niños que decidía a quién le tocaba la suerte.
Hoy la suerte es mía por tenerte aquí.
Y quiero presentarte esta pintura que también estará encantada de conocerte:
Ángeles Córdoba Tordesillas ©