El escenario es perfecto: hay un hermoso decorado. Los actores conocen al detalle el guion, está todo preparado, se produce un silencio extraño tras las bambalinas; los dos protagonistas están a punto de salir a escena e iniciar el primer acto en donde solamente se mirarán despacio.
El público ha traído sus manos al teatro para aplaudir con pasión cuando la obra termine.
Pero no va a haber función.
Ángeles Córdoba Tordesillas ©
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