Desde mi nube y con gafitas

Desde mi nube y con gafitas
Ángeles Córdoba Tordesillas

“Érase una vez un Ángel que del Cielo quiso bajar a la Tierra para experimentar lo que era ser humano. Adoptó la forma de mujer. Sólo bajó con lo puesto… unas preciosas gafitas que Dios le había regalado y una nube pequeña, desde donde miraba cada día todo lo que sucedía entre el Cielo y la Tierra. Sólo a través de esas gafitas podía ver nítidamente el mundo y a las personas que vivían en él. Sin ellas se sentía desorientada, perdida, pues todo se volvía invisible e incluso ella misma, ya que ni siquiera podía percibir su propio cuerpo. Esta historia está contada por ese ángel que, a través de la narración de sus peculiares observaciones, intenta representar el mundo que ve.”

Un día agarré mi media nube y mis gafitas (esas que Dios me ha dado) y fui a vivir a un lugar indeterminado entre la metáfora y el surrealismo. Desde entonces, estoy pagando la hipoteca con poemas, cuentos, relatos, novelas, dibujos, pinturas, fotografías… ¡canela fina! y otras especias.

Poco a poco o mucho a mucho, dependiendo del día, estado de ánimo y condiciones atmosféricas, suministraré género del bueno, fabricado a mano, con amor, humor y pasión.

Porque te quiero. Porque todo lo que hago es pensando en ti y con el corazón… de la única forma que sé vivir. Y estoy en ello, dispuesta a seguir haciéndolo con muchas ganas, para que tú lo puedas disfrutar. Ojalá sea así.

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29 ago 2026

INTERRUPTORES QUE NOS ENCIENDEN

 —¿Te ha sucedido alguna vez yendo por la calle que te has encontrado con...?

—No.

—¿?...¿Te ha sucedido alguna vez yendo por la calle...?

—No.

—¿?...¿Te ha sucedido alguna vez...?

–¡No!

—¿Te ha sucedido...?

—¡Que no!

—¿Te..?

—Sí, gracias, sírveme una taza.



Ángeles Córdoba Tordesillas ​© 

En muchas ocasiones, ¿quién no ha funcionado  como interruptor de otras personas?... 
Por supuesto, siempre sin maldad.

30 ene 2018

ALEGRÍA Y ESPERANZA

1-Mira, por allá va la Alegría de la Huerta.
2-¿Por dónde?
1-Por allá.
2-Ah, ya la veo, la del vestido de naranjas y cerezas.
1-Con bordado de hojas frescas, en las cuatro estaciones del año.
2-Y creo que canta todo el día como una col de Bruselas. Y es un primor la chica.
1-Ya lo creo,  muy simpática, tiene una sonrisa contagiosa.
2-Pues yo, viniendo para acá, he visto trotar a lo lejos al caballo verde de la Esperanza.
1-Fosforito que es.
2-Ya. Es lo último que va a perder.
1-Desde luego. Mira que es original ese color para un caballo.
2-El caso es que ya de potro apuntaba maneras. Nació siendo amarillo pero por aquello de la mala suerte, se fue volviendo verde.
1-¿Qué me dices?
2-Como te lo cuento de dedo y letra.
1-Pues ahora, ya ves, bien verde y grande.
2-Lo veo, lo veo, ande o no ande.
1-¿Pero trota bien, dices?
2-Ya lo creo. No deja de trotar ni dormido.
1-Sí, ya sé que los caballos duermen de pie.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


13 nov 2017

PROYECTO SERIO

-Dionisio… Mira, vengo a hablar contigo de un tema muy serio que puede que te incumba, porque será un éxito sin precedentes y toda la humanidad se beneficiará de ello. Es el siguiente. Te lo diré al oído que los ojos escuchan en silencio. Y ahora, una vez habiéndote comunicado dicho invento, debes saber que necesito apoyo, confianza, sociedad conjunta y mucha pasta. 
-Filomena, sé que te ha estado dando mucho el sol en la cabeza el verano pasado, porque no te gusta llevar gorra ni pamela, y que te la has golpeado un montón de veces, por pasear con tus propias piernas, por Madrid, sin casco, porque tampoco te gusta llevarlo, ¿pero de verdad crees que merece la pena sacar ese proyecto adelante por la vía cartesiana y financiera?
-Por supuesto. Confía en mí. 
-No sé qué decirte… Yo no soy un portento en los negocios, más bien desastroso, pese a tener cincuenta empresas funcionando óptimamente. 
-Lo sé. Por eso creo que serías idóneo para hacerlo. A no ser que no tengas voluntad para ello. 
-No, por supuesto, no se trata de eso. 
-Ah, pensaba que tal vez… 
-Por otra parte… Si necesitas inversores puede que yo no te sirva tampoco, puesto que estoy financiando siete mil proyectos de otros y a la vez.
-Con éste sería siete mil uno… tú verás. 
-Ya son muchos. Tal vez si me lo hubieras propuesto hace quince minutos… Pero, lástima, hace diez que he cerrado el último trato. 
-Vaya… Comprendo. Gracias por escucharme, Dionisio. Te llamaré más adelante, desde mi móvil con funda de oro, no dorada, subida a mi auto de lujo desde alguna isla del Pacífico habitada solamente por millonetis. Agur.
-Envíame un wasap cariñoso.
-Ejem. Claro, claro, en cuanto tenga tiempo. Pero creo que estaré muy ocupada poniendo en marcha mi proyecto. 

Ángeles Córdoba Tordesillas ©

Nota de la autora: 
Mi querida Filomena sabe bien que una persona puede sentirse totalmente satisfecha sin necesidad de fundas de oro para el móvil ni viajar a islas del Pacífico, pero que es difícil vivir sin sentido del humor. 


12 oct 2017

LA LISTA QUE TODO LO SABE

-Hola, Marichuli, ¿cómo estás?
-Aquí, haciendo planes para el futuro.
-¿Para el cercano o el lejano?
-Para lejano, el Lejano Oriente. También llamado Extremo Oriente u Oriente Extremo; designa un área geográfica convencional ubicada al este del continente euroasiático, compuesta por una serie de países que tienen diversas culturas. Sus habitantes suelen ser llamados orientales. En genética humana suele llamarse a la región como Eurasia Oriental por contraposición con Eurasia Occidental. Habitualmente se considera una región constituida por las regiones de Asia Oriental y el Sureste Asiático, pero con frecuencia se incluye también  Siberia Oriental y a veces al Subcontinente indio.
-Ajá… Pues nada… Hay que ver el calor que hace todavía, estando casi a mediados de octubre…
-Sí, consecuencia sin duda del cambio climático que, como bien sabrás, es un cambio en la distribución estadística de los patrones meteorológicos durante un periodo prolongado de tiempo (décadas a millones de años). Puede referirse a un cambio en las condiciones promedio del tiempo o en la variación temporal meteorológica de las condiciones promedio a largo plazo (por ejemplo, más o menos (fenómenos meteorológicos extremos). Está causado por factores como procesos bióticos, variaciones en la radiación solar recibida por la Tierra, tectónica de placas y erupciones volcánicas. También se han identificado ciertas actividades humanas como causa principal del cambio climático reciente, a menudo llamado calentamiento global.
-Bien, bien… Vaya, se me está haciendo tarde. Ya no vemos otro día, ¿te parece?
-Claro, amiga, cuando tú quieras. Ya sabes que mi casa es la tuya y estaré encantada de que pasemos una tarde charlando tranquilamente.
-Muchas gracias, Marichuli, espérame sentada que estarás mucho más cómoda.
-Relativamente. Porque a pesar de que la palabra comodidad proviene en su etimología del latín “commoditas”, referido a aquello que posee la calidad de cómodo, del latín “commodus", el concepto de comodidad es algo muy particular y varía mucho de un individuo a otro; lo que resulta cómodo para unos, puede ser muy incómodo para otros. Y dado que el ser humano del siglo XXI vive en la sociedad del bienestar y bla, bla, bla…………¡Anda, si se ha ido sin despedirse!... Con la alegría que nos ha dado encontrado. No lo entiendo.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©

19 mar 2017

LA JEFA INFILTRADA

-Resulta que soy tu jefa infiltrada, de verdad de la buena, de la cadena de zapaterías en la que estás trabajando.
-¡Oh, Dios mío, nunca lo hubiera sospechado, estando por más de 100 cámaras rodeado y con un programa de televisión en antena llamado “El jefe infiltrado”!
-Pues así es. Y me ha encantado tu manera de vender a todo trapo. Eres el mejor dependiente, sin pendiente, que tenemos y a partir de ahora te nombraré encargado. Aunque me hayas dicho,varias veces, que preferirías, incluso, el despido improcedente.
-Pero si ya lo soy.
-¿Encargado?
-Sí.
-Bien, pues a partir de hoy, seguirás siéndolo.
-Bueno, pues qué vamos a hacerle, si no hay más remedio…
-De verdad que eres impresionante, casi un superhéroe, y sin capa, por el trabajo que haces. Tienes mi admiración absoluta. Debo recompensarte por ello, no tengo más remedio, porque tu sueldo no es suficiente para hacerlo.
-Si quiere subírmelo, puede… no pondré objeción alguna al respecto.
-No es necesario ese sacrificio ni por tu parte ni por la mía. Mira lo que tengo previsto: Te pagaré un curso de ortopedia para que te sientas realizado y no estés tan frustrado en las horas de trabajo.
-Ya me lo he pagado. Soy diplomado. Y tengo un máster en zapatería española, realizado en Madrid y otro en Andalucía, por aquello de que anda…
-Vaya, pues otro día será o para otro empleado que no sepa tanto. Y ahora, si abres este sobre encontrarás una sorpresa en su interior, que no te esperas, por eso se llama sorpresa.
-¡¿Dos billetes de tren para Cercedilla?!
-Eso es. Uno para ti y otro para tu mujer; sólo de ida que están caros. Y es un pueblo precioso en el que se respira de maravilla.
-Soy soltero y sin compromiso.
-¡Pues hijo… para algún amigo o para volver tú mismo!
-Bien, ¿quiere decirme algo más o ya es suficiente?
-Me fui verdaderamente satisfecha y con dos números más en los zapatos, que lo sepas. Así que quiero contar contigo, para los restos y las rebajas de enero, y levantar el negocio, como si fuera un rascacielos Y que conste que no es éste un programa de promoción, ni mucho menos. Hacemos televisión de formación y a degüello.
-¿Puedo irme ya?
-Claro, por supuesto. Pero antes, dame un abrazo, amigo-empleado. A partir de ahora, amigos hasta la muerte pero sin derecho a roce.
-Al menos de algo me he librado.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


30 dic 2016

TODO COMENZÓ BIEN Y TERMINÓ MEJOR

-Mari Pili, he traído a un actor de reparto para que haga de langosta.
-¿Y eso por qué?
-No he encontrado ninguna en el mercado a buen precio. Se han subido a la parra.
-¿Las langostas?... Oye, pues podías haberla ido a buscar allí, y en un pack con las uvas, para resolver esto del fin de año…
-A ver… que está la cosa así de mal: Ni pavo ni marisco. Tenemos que abrir tres latas; dos de sardinas en aceite vegetal y una de melocotón en almíbar. Y este señor ya viene con el disfraz a medio coser… que también es sastre.
-Bueno, el caso es que adorne en la mesa… habrá que sacar la bandeja grande para que quepa.
-Me ha dicho que se sabe encoger como una contorsionista de mago.
-Es una joya amerindia este señor.
-No, es de Albacete…
-Era un decir, Federico, que a todo tienes que sacarle punta menos a los lapiceros. Por cierto, llevas uno en la oreja desde esta mañana, no sé qué tendrás que apuntar con tanto afán y portándolo, de un lado a otro, teniendo la tablet que es más portátil si cabe…
-Necesidades de la oreja…
-No, si ya la conozco… ¡de tal dueño tal aurícula! ¡Venga, todos a la mesa… que la langosta espera para cobrar sus honorarios! Las servilletas son de papel y quieren rendir homenaje a esos arbolitos que fueron sus padres. Los vasos de cristal de bohemia, de la bisabuela, se están adelantando unos a otros por la derecha, y la mesa está llena de baches, a ver si vamos a tener un disgusto.
-Esta dichosa crisis… casi un decenio con ella... Espero que, poco a poco, vayamos levantando cabeza.

¡FELIZ NOCHEVIEJA A TODOS!

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


5 dic 2016

APARIENCIAS

-¡Leñe con la niña! Ha derramado toda la salsa tártara encima de mi bolso de Carolina Perrera. Ahora huele que apesta y además no podré presumir de ir conjuntada, en lo que me queda de vida entera.
-Anda que tú también… la ocurrencia de poner el bolso sobre la mesa en un Burger…
-¿Acaso no recuerdas, Martelo, que el mes pasado en este mismo restaurante, si podemos llamarlo así, celebrando las bodas de falso diamante, me robaron una chaqueta de Franco Tocino? Por eso debo tenerlo cerca y a la vista, para controlar su estado de salud. Las sustracciones sólo matemáticas, querido.
-Para Estados, el de Unidos. Que viajamos en el próximo puente, en primera clase, los tres, para que se recree la joya de nuestra pequeña, al Disney World. Y prácticamente tengo reservados los billetes, como aquél que dice.
-De eso nada. Nos vamos al Eurodisney que también nos espera allí el Mickey Mouse y ahorraremos en el viaje tela marinera; que la necesitamos luego para las cortinas del salón.
-Ay por favor, Almudena, tú y tus imitaciones de marcas.
-No haberte casado conmigo entonces, cariño, que bien supiste que me deslumbró tú parecido con Kevin Costner… 

Ángeles Córdoba Tordesillas ©`


3 dic 2016

HOSPITAL POÉTICO

-Dígame, doctor, lo que le corresponda decirme.
-Para empezar, le diré que aquí hacemos los diagnósticos en rima.
-¿Ah sí? ¿Y eso por qué?
-Porque así el paciente cree que lo que tiene es poesía.
-¡Oh, qué sabio proceder!
-Medicina multiversal, la llamamos, así, a lo moderno....
-¿Y los tratamientos?
-Los aplicamos en sonetos.
-Ya lo he comprendido.
 -¡Pues ea, vamos a lo nuestro!
-¿Entonces, cuál será la siguiente prueba a la que debo someterme o la estrofa a recitar, por el órgano competente, si procediera o procediese?
-De momento nos vale con las que tenemos. Un riñón debe esperar a que se le conceda, no hablamos de corazón, pero la orina también es muy sentida, cuando no encuentra salida.
-Ya lo creo.
-Pues ale, anotado queda en la lista de espera, porque la tonta desespera y de ésas aquí no tenemos.
-Bueno, peor sería esperar en prosa, desde luego. ¡Menuda diferencia!Me voy a casa más contento que unas castañuelas.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


2 dic 2016

ORGULLO Y PERJUICIO

Ella-…Tú dijiste que eso no era prosperar.
Él-¿Cuándo dije yo eso? ¿En qué año? ¿A qué hora?
Ella-Posiblemente un martes y trece de junio del 3915, a las cuatro menos cuarto de la tarde o a las quince cuarenta y cinco. ¡Ya ves tú… voy a recordarlo ahora!
Él-Con esa precisión de datos, que me dejan noqueado, ni discutirlo puedo, porque mi memoria no da para tanto. Sólo para recordar la lista de la compra y el día del cumpleaños del Rey. Entonces puede que sea cierto, ¿qué quieres que te diga?
Ella-Nada, que luego me lo creo.
Él-Conchita, prefiero ir con Chita al supermercado a quedarme contigo, para evitar desacuerdos que los dientes los tengo postizos y no pronuncio bien las “erres” de rencores.
Ella-Como quieras. Aquí te dejo, en el hueco de la escalera, la bolsa para los congelados. Ya te dirá la mona las marcas que suelo comprar, que también las sabe de memoria, y no son las blancas. Yo iré preparando la ensalada con queso de Burgos, y aceitunas negras, y poniendo la mesa. No tardéis poco, por favor. Estoy lista para todo menos para un infarto de “medio lado”.
Él-No te preocupes. Antes de que tus tripas suenen tres veces, no estaremos de vuelta. O usaremos la excusa del tabaco, aunque ya esté demasiado trillada, y ella no fume.
Ella-Ay, Señor, y todo por no pedir una disculpa a tiempo, a pesar de darte cuenta de que no tienes razón. Ahora, eso sí, la mona te sigue la corriente que da gusto.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


6 nov 2016

JONÁS, DELINCUENTE HABITUAL

-A ver Jonás, ¿reconoce usted estos agujeros?- Interrogó el detective al intrépido ratero.
-¿Cuáles?...
-No se haga el tonto- Dijo el profesional, señalando el queso, mientras el arrestado miraba para otro lado, jugando al despiste.
–Hummm... ¿no es un queso gruyere?- Preguntó el que había sido detenido ya anteriormente por varios delitos parecidos.
-No. Los agujeros se han hecho después del queso.
-Pues ni idea.
-Observe bien estas señales, de dos dientecitos, que alguien ha clavado en él, con intenciones asesinas, sin duda, ¿no le recuerdan a otros, familiares, tal vez vistos en su espejo?
-Déjeme pensar, déjeme pensar... No, para nada. Es la primera vez que los veo.
-¡Tendrá poca vergüenza o ninguna! ¡Muéstreme los suyos, ahora mismo!- Exhortó el felino, sagazmente.

Pero aprovechando una compleja contorsión que realizó, para estirar su columna vertebral, ¡zas!, el ratoncito se escabulló entre sus patas y se coló de nuevo en la ratonera.

-¡Ya me la ha vuelto a dar con queso, maldita sea! Es tremendo este Jonás “delincuente habitual”. Mucho peor todavía que el Ratoncito Pérez;al menos éste a cambio deja alguna moneda pero entre el uno y el otro me tienen aterrorizado al barrio entero, con sus innumerables hurtos nocturnos. No sé qué voy a hacer con ellos. Iré a tomar mi ración de comida diaria con un poquito de agua, mientras lo pienso. Y no se le tragará una ballena, no, al tal Jonás… Grrrr.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


SE BUSCA. Jonás, delincuente habitual.
(Ilustración mal hecha, por estas gafitas que Dios me ha dado)

8 jun 2016

NO LE DES LA ESPALDA A LAS BUENAS POSTURAS CORPORALES

-Antonio José, enderézate que pareces una pandereta vieja.
-Mujer, intento poner la espalda recta pero me olvido de ello.
-No lo intentarás demasiado. Mira que te lo tengo dicho… que la postura es importante a la hora de escribir tantas y tantas horas delante de un ordenador de mesa, aunque lo que escribas sean bobadas. Que pareces un aprendiz de lo más básico de las enseñanzas de la vida, vida mía.
-Ay, Beatriz, no me agotes las orejas con tanto regañarme que ser obediente me da mucha pereza…
-¡Pues tú mismo!… Luego no me vengas con que necesitas un masaje como es debido. Y luego, tonta de mí, voy y te lo doy con todo el cariño ¡y zas!, vuelves a arrugarte en cuanto me descuido.
-Mira, ya estoy tieso como una vela. Prosigo con mi novela y cada quince minutos te prometo que estiraré el cuello, para que veas que no son en vano esos sabios consejos que me das, cada vez que me siento a darle al teclado.
-Confiaré en tu recto proceder… Antonio José.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


30 mar 2016

¡HUEVOS DÍAS!

-Eusebia, a ver si puedes dejarme tres huevos que no me queda ni uno solo y quiero preparar una tortilla española.
-¡Qué va, vecina! Lo siento mucho pero es que hace cosa de un mes que alguien entra por las noches y se los lleva. Se conoce que como joyas no tengo…
-¿Qué dices?... ¡¿Qué alguien te roba los huevos por la noche?!
-Sí, eso he dicho. No sé si será delincuencia juvenil o adulta pero el caso es que día a día, veo cómo van desapareciendo. Tenía docena y media hace nada y ahora mismo que acabo de ir a echar mano de uno para mayonesa, me encuentro compuesta y sin huevos. He tenido que improvisar y hacer una bechamel, no te digo más.
-¿No será una excusa para no hacerme ese pequeño favor?
-¡No, mujer, ¿cómo puedes pensar eso de mí?! Solamente es que se ha debido correr la voz de que los huevos que tengo son ecológicos, porque me los traen de Marte, y por eso.
-Ah, bueno, siendo así, me quedo más tranquila. ¿Quién iba a decir que habría un ladrón de huevos en este barrio? Pues nada, Eusebia, que tengas un feliz día.
-Igualmente, Remigia, igualmente… Piensa que las ensaladitas también son muy saludables.
-Por cierto… ¿algún tomatito te queda por ahí para prestarme?
-¡Huy, tomates dices! Los tomates han decidido volar porque vienen de la luna y se vuelven para allá sin enterarme, como allí no hay gravedad... Ni medio me queda ahora mismo.
-Vaya, pues sí que tienes mala suerte, amiga…
-Excepto por tenerte como vecina, Remigia, ¡soy tan afortunada por ello! ¿Los buenos días ya te los he dado, verdad?
-Hummm… Sí, ésos sí que me los has dado.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


5 mar 2016

UN MATRIMONIO BIEN AVE-NIDO


Instantánea 1
-Corazón, tenemos visita esta tarde. 
-¿A quién has invitado, Perico?
-Al Pájaro Loco y a su señora esposa.
-¡Ay, debo arreglar el nido! Lo tenemos todo rama por hongo. 
-Si quieres colaboro con mi pico. 
-Pues hala, venga, que estos amigos se merecen un recibimiento como es debido
-¡Ale hop! 
-¿Pero qué haces, Perico, abriendo así el plumaje?
-Nada, Rosalía, que me apetece conquistarte. 
-Pero alma mía, déjate de monerías ahora, que son las cinco y pico. Los encantos para más tarde que no nos da tiempo a preparar algo para picar con estos pájaros de buen agüero que tenemos por amigos. 
-Es que ya sabes que de vez en cuando, me falla el cigüeñal. 
-¡Pues aún así te quiero, cariño! Tienes más gracia que Fofito en sus mejores tiempos y me tienes completamente enamorada.
-Ya me has hecho feliz ¿ves?, cual perdiz que se libra de un final.


Ángeles Córdoba Tordesillas ©

  
Instantánea 2. 
Instantánea 3.
(Hechas con estas gafitas que Dios me ha dado)

27 nov 2015

CON LA ALEGRÍA HEMOS TOPADO

Por un suceso cualquiera, tal día como hoy, entró el Agobio, soltero todavía y mal vestido,  por la puerta de la casa de la Alegría:

-¿Qué me traes ahí, esa cara compungida como ninguna, cuando blanca está más bonita, del color de la luna?
-Es que estoy todo arrebolado y de paso, enojado.
-Dime tus quimeras, carencias o vertientes del alto Ebro, vida mía, no me dejas otro remedio que entenderte... y de forma gratuita.
-¡Qué gran consuelo eres, Alegría!
-Es que me temo que si no lo hago, me vas a dar el día.
-Ven acércate a mi corazón y te susurro mi canción.
-De eso nada, monada, que me contagias la apatía. Haré lo que pueda pero desde aquí mismo, que todavía tengo que preparar el almuerzo. Te echo una sonrisa para que te vayas contento y déjame que siga con mis remiendos… todos los necesitan. Son como mimos pero llenos de colorido extra.
-Pues confiar en ti quería. Es que no veas qué mañana llevo… todos los bosques se vuelven contra mí y se me encogen.
-¡¿Pero qué dices, qué bosques son esos?!… de mala calidad, como poco. A ver si te han tangado donde quiera que los hayas comprado.
-Pues de hayas se trata, precisamente. ¿Qué sabes del tema, exactamente?
-¿Un bosque de hayas?  Pues ve y que te lo cambien por otro de robles, son más elegantes, y mucho más nobles, y no te encogerán ni el corazón. Di que vas de mi parte. No te pondrán pega alguna y si lo hacen, no les paso ni una de aquí en adelante.
-Gracias por tu consejo, Alegría, vaya cómo te esmeras con tus enemigos… me has alegrado el día. Qué afortunados pues, tus amigos, que se llevarán tus mejores consejos envueltos o puestos, o sea la mejor parte de este cuento.
-¡Con Dios, Agobio vecino! a ver si se te soluciona eso y no te veo en un año o en un siglo.

Desde luego… es que no sabe una cómo hacer ya, para seguir la corriente a esto locos de tornillos flojos, sin sistema de conducción eléctrica alternativa ni agua corriente. El caso es que se vaya dando saltos y que me deje con lo mío. Tan feliz que está una y ni asomarse a la puerta puede, sin que le venga alguno con una monserga de aúpa. ¡Vaya, con su bosque de hayas!… Anda, anda, que siempre tenemos una excusa para sentirnos mal. Haya querido la vida que se vaya y no vuelva, aunque sea sin su mala sombra, nunca más.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


La alegría de vivir. Henri Matisse. (Francia 31/12/1869-3/11/1954)

20 nov 2015

LUZ ROJA

Todos tenemos fisuras, por donde se cuelan las patitas de nuestros principios y vanidades.
Todos tenemos salientes y clavos, donde se enganchan los buenos propósitos y las mejores intenciones.

-Dame la mano, hijo. Vamos a pasar al otro lado de la calle, que da el sol. Perdona, estaba abstraída en pensamientos sin importancia, casi... Tienes que fijarte bien, no distraerte con nada como me pasa a mí. Has de esperar con paciencia y siempre debes cruzar cuando en el semáforo se encienda la luz verde.
-¿La verde de esperanza, mami?
-Ésa.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©



18 nov 2015

PRONOMBRES

Cuando se trata de pronombres, nadie sabe bien de quienes se trata:

-Queda usted detenido por arrastrar por la calle tres pronombres y sin licencia.
-¿Cuáles?
-Éste, ése y aquél.
-No, un momento, aquél se ha venido conmigo, no lo traje a la fuerza. Quería estar cerca de éste.
-¿De quién… de ése?
-No, de éste, con quien quedé ayer por la tarde para hoy, entre el adverbio de tiempo y otro adverbio de lugar, llamado aquí.
-¿Y ése entonces, vino obligado supongo, para su desdicha?
-Pues tampoco. Vino por curiosidad morbosa. Quería saber qué pasaría con nosotros.
-Mire, váyanse todos de inmediato, antes de que se me acabe la paciencia.
-Gracias. La verdad es que tenemos algo de prisa... Hemos quedado con ellos y no queremos llegar tarde.

Eso sí, puntuales son como nadie.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©



14 nov 2015

LA BOCA QUE BEBÍA LOS VIENTOS

Ni por el día ni por la noche se le daba bien a Antonia consolar a los animales de su granja rupestre. La gallina no ponía huevos por depresión mayor. La mayor de las vacas no daba leche por ansiedad colectiva. El cerdo no comía porque se sentía solo sin otros cerdos… Los conejos salían de las chisteras de los magos tras cada truco y allí ni mago, ni compañero más que el viento. O sea, que no había conejos.

-María Rosario, vete a dar de comer a los animales. Las cabras están pasadas de moda y no quieren que las ordeñen las nuevas generaciones. Ni siquiera por aquello de las tecnologías.
-Que no madre, que estoy en Londres a todas horas, haciendo el Erasmus y no vuelvo hasta que no lo termine, por lo menos. Que ahora estamos hablando por el móvil, en español. 
-Vaya por dios, siempre has de tener una excusa bien urdida, muchacha. Pues no sé qué hacer con estos patos. Quería hacer paté, pero no me atrevo a matarlos, mira que se me vienen todos los sentimientos encima en el peor momento. Si es que me conozco… ¿quién me llamaría a mí por el camino de la apicultura española sin abejas y con sembrado de amapolas al aire libre?… Anda, allá veo a Eustaquio y a su trompa, “el sordo beodo”, a ver si el hombre me quiere hacer el favor de rematarme algún pollo…
-No, buena mujer, yo estoy muerto desde la última primavera… ¿no lo recuerda?
-Ah, pues no. Ya veo que me ha leído el pensamiento…en blanco, porque oír no oía casi. Soy la última en enterarme de todo, en este pueblo. Ya me está molestando que nadie me recuerde nada. Qué lastima. Pues la carita la tiene bien, no tiene mal aspecto, no. He visto a otros peores y andan todavía en los caminos. Claro que por los adentros…
-Pues ya ve.
-Y tanto que lo veo ¿pero yo, entonces, por qué? A ver si voy a ser vidente o médium vidente.
-Eso será evidente… o que está ya medio ida por la soledad no elegida.
-Mire usted, no me diga esas cosas que ando chaveta perdida desde que se me fue la Antonia, del alma mía, no sé adónde, porque ya la memoria…
-¡Qué mal llevamos todos el paso del tiempo!… Claro que yo ya…lo mío no cuenta, no tengo inconvenientes con ese concepto… ¿Pero no se llamaba María Rosario su niña?... ¡si Antonia es usted!
-Pues mire que lo de la muerte… no nos hace mucha gracia, parece ser. No sabemos ya ni lo que queremos, Eustaquio.
-Creo que fue a Londres.
-¿Quién?
-Su hija.
-¿Ah, pero existe?
-¿Su hija?... Su hija sí. El que ya no existe soy yo, aunque usted me perfile todavía por aquí, por el huerto.
-¡Londres!
-Ahhh,  Londres también.
-Yo creí que era cosa de películas extranjeras… ¡Cómo cambian los tiempos y las mocedades! Ya ve usted, antes éramos jóvenes y ahora usted está muerto de viejo, supongo, o de la bebida descontrolada.
-Sí, sí de viejo y de aburrimiento. Este pueblo me aturdía más cada día.
-Qué pena…Bueno y, de todos modos, para esto mío, igual me da vivo o muerto. No tengo inconveniente por esa parte ¿No podría rematarme algún pollo, aunque sea, para que me avíe la cena de hoy?… Al fin y al cabo, si ya está usted fiambre, no va a condenarse por hacerlo. Los pecados solo cuentan mientras se está vivo.
-Doña, doña… Mire, le doy el repaso rápido a ese pollo y luego tiro para la gloria que quiero llegar hoy mismo, antes de que asignen mi cama a otro.
-De acuerdo.
-¡Pero corra… que se le escapa la vaca por naderías! No se quede ahí parada con la rutina de siempre, que le viene al pelo esa boca que bebe los vientos y yo me tengo que marchar ya mismo. Saludos y avisada queda. Ya no puedo decir que hasta otro día.

                                                                       FIN  LÓGICO

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


Acuarelita rápida pintada con estas gafitas que Dios me ha dado.

21 oct 2015

LA DESCENDIENTE

—Hola.
—Hola.
—Mire, soy descendiente de El Cid.
—¿El Campeador?
—Ese mismo.
—¿Y en qué puedo ayudarla?
—Quiero reclamar lo que me pueda corresponder por derechos legales.
—¿A qué se refiere exactamente?
—Al patrimonio por descendencia directa o lo que sea. No tengo calefacción en invierno…
—¿Y en verano?
—Tampoco.
—Vaya. Pues diríjase al departamento de demandas unificadas de descendientes de grandes personajes históricos, y a ver qué pueden hacer por usted.
—¡¿Histéricos ha dicho?! 
——¡No, no, por Dios! He dicho históricos, históricos. El de histéricos está en otro edificio.
—Ah... ya me había ofendido. Gracias. Allí me acerco ipso facto.
—¿Ha venido a caballo?
—No, ¿por qué?
—Mujer, por aquello de su ascendencia. Por si así fuera, dejarlo aparcado fuera debiera, en el ascensor no le permitirían el paso.
—Ah, comprendo. Pues no, he venido en Metro para llegar antes.
                                           .......……………….................................................
—Hola.
—Usted dirá.
—Mire, siendo descendiente de El Cid Campeador, por la rama paterna, y con tantas agallas como él, aquí me tiene a reclamar lo que sea mío y, por ende, me pertenezca. 
—Impresionado me ha. ¿Qué tipo de parentesco le une a tan insigne personaje?
—Directo. Soy tataranieta de la tataranieta de la tataranieta de este señor, más o menos, puede que me equivoque por una generación o dos…
—O sea que El Cid era… su abuelo, para entendernos.
—Por ejemplo.
—Deme sus datos que debo procesarlos en el acto.
—Aquí los tiene, pero en cuanto pueda me los devuelve, por favor, por si los necesitara para alguna otra gestión. Con la burocracia ya se sabe...
—No se preocupe. Somos diligentes.
—¿Diligentes o inteligentes?
—Todo lo que termina en gente.
—Me queda claro, son gente, igual que lo somos los demás.
—Bien. Pues puede que le corresponda medio Cantar o uno entero, si llegara el caso.
—Pues que llegue el caso… ya que he llegado yo…
—De acuerdo, ahora necesito que firme aquí abajo.
—Esto de firmar tanto, me cansa ¿Es menester?
—Pues sí, es que yo cobro por expediente resuelto.
—Entiendo… firmaré sin poner ninguna pega. Todos queremos algo...
—Aquí tiene. ¿Se lo envolvemos o se lo lleva puesto?
—Así mismo me vale. Gracias. Tengo pendiente mis derechos patrimoniales por ser descendiente también, por parte de madre y, a la vez, de Juana I de Castilla y Felipe el Hermoso. Pero eso ya será materia de otra reclamación, tal vez la semana que viene me vuelvan a ver por aquí. Por hoy, ya me conformo con lo que he conseguido y mucho más si me he hecho un amigo. No miro a nadie ¿eh?
—Pues estaremos encantados de atenderla, siendo usted alguien tan ilustre… no le apearemos el trato a tuteo. Siempre la trataremos de usted.
—Gracias. Me parece bien, a pesar de que soy sencilla, como el resto de la gente; es decir como ustedes.

Y se fue más feliz que Julio Iglesias con su Cantar, pero sin broncead. ¡Hey!

Ángeles Córdoba Tordesillas © (Basado en un hecho irreal pero en una descendencia real)


Don Rodrigo Díaz de Vivar (El Cid Campeador)

15 oct 2015

LA DENUNCIA

-Hola.
-Hola.
-Quería poner una denuncia, me han robado la confianza.
-Bien, ¿llevaba algo dentro?
-¿De dónde?
-De la confianza sustraída.
-Ilusiones.
-Tomo nota…
-También una gran cantidad de esperanza y a ver que recuerde… ah sí, algo suelto de lealtad. Se lo han llevado todo, ¡chorizos miserables!
-Tranquilo. Dígame ¿cómo ha sido y en donde estaba usted?
-Ha sido de un tirón mientras estaba en una cena romántica. Es increíble… a lo que llegan algunos…
-La necesidad imagino…
-¿Quién va a necesitar mi confianza? Vamos, dígamelo… Estaba usada y además hecha a mi medida, no creo que le sirva a nadie excepto a mí.
-Ya, pero hay gente que cuando ve que algo está a su alcance y carece de ello pues no se lo piensa dos veces, por desgracia. La tentación es muy fuerte para algunos.
-Pues me he quedado sin ella. Ahora no sé como volveré a mi casa sin confianza, la verdad, dudo mucho que pueda encontrar el camino de vuelta.
-Sí, lógico. ¿No tiene a alguien a quien pueda llamar para que le ayude?
-Sí, pero ya no me fío de nadie. Es el colmo, me la han robado, toda, todita, toda…
-Pues tendrá que encontrar la manera de recuperarla y seguir con su vida.
-¿Recuperarla? ¿Para eso están ustedes no?
-No, nosotros tomamos nota para dejar constancia del hurto pero en realidad muy pocas veces se consigue dar con los ladrones. Siento decirle que, en este tipo de robos, nuestro porcentaje de éxito es de un cero por ciento.
-¡No me diga eso, por Dios! Si me quedaba una sombra de confianza, acaba usted de fulminarla…

Ángeles Córdoba Tordesillas ©



24 sept 2015

ACOSO EN INGLÉS

-Mami, esta chica que te digo, me está haciendo bullying. Así, en inglés y de forma espontánea.
-Lástima. Podía haberle dado por el footing… ¿Te tira también de las orejas, fuera de tu cumpleaños?
-Sí, así es. ¿Cómo lo sabes, aunque seas madre y soltera en la vida?... ¿Has colocado una cámara en el patio del instituto o qué?
-Sí. He puesto cámaras de cine en acción, en los siete picos de ese patio parecido al de las cárceles, de película de Tosar de la Celda 211. Y me voy a hacer una pandereta con ese trasero de sinvergüenza redomada que usa los días lectivos para levantarse del sofá de su casa e ir a hacerte la puñeta bullynguera, mientras tú sacas con creces todas las asignaturas por donde se dejan, hincando los codos sin quejas ni cantes jondos.
-Me gusta estudiar y estoy en pleno uso de mis facultades mentales para ello, pero cuando me insulta o me zumba, me siento como una marciana inepta y me cuesta concentrarme.
-Normal. Cuidado con ella, por si acaso, en cuanto suene el timbre, te vienes. Ese muchacha no santa, es agresiva de perfil… La he encontrado en facebook y le gusta atizar de lo lindo.
-¿Y de frente?
-No, de frente no, por su cobardía, ni tampoco a las de su estatura. No voy a consentir que te vuelva a poner encima ni una cinta de terciopelo dorada, a pesar de que te sentaría muy bien porque eres toda un ángel, vida mía.
-Gracias mami. Me siento protegida. No comprendo cómo no te has metido a guardia jurado. Cuando sea mayor de edad, te regalaré una caja de bombones finos, rellenos de crema de arándanos, te doy mi palabra de púber, para que no se te acabe nunca esta dulzura que tienes por los cuatro rincones de tu alma.
-Te lo agradezco como si fuera tu madre, que lo soy. Ahora a descansar, hija. No tengas pesadillas y duerme tranquila que mañana esperemos que sigas viva, después de clase, y podamos celebrarlo. Lo de la caja de bombones ya lo hablaremos, no es necesario, engordan sin remedio y el mejor bombón que tengo eres tú y puedes darte por aludida. Recuérdalo siempre.
-Te quiero, mami.
-Te quiero, hija.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©