El padre, la madre y la hija adolescente sentados a la mesa. Es la hora de comer:
—Hija, ¿por qué no comes?— pregunta el padre.
—No tengo hambre, papá.
—¿Y eso, por qué?
—Porque estoy enamorada.
—¿Pero qué tiene que ver el amor con las ganas de comer?... A ver qué dice tu madre de esto que estudió hostelería.
—¿Qué quieres que diga, Otilio, si a mí me pasó lo mismo cuando me enamoré de ti? ¿Por qué crees que me quedé en los huesos? Seguramente de ahí viene ese dicho de "estar hasta los huesos por alguien". Por cierto, enamórame otra vez que necesito perder, de paso, diez kilos de peso.
—Eso está hecho. ¿Pero con la niña qué hacemos?
—¡Que coma y se deje de tonterías, ea!
Ángeles Córdoba Tordesillas ©

Sucede hasta en las mejores familias.....
ResponderEliminar:) y yo pensando "es la edad por lo que subo de peso" :) gracioso
ResponderEliminarPues ya ves que no. La edad no tiene nada que ver, se trata de la forma de gestionar el amor. 😎 Gracias por tu comentario y sentido del humor.
EliminarJajaja, enamórame otra vez Sam 😉
ResponderEliminarGracias por tu simpático comentario, Anónimo. Presiento que este puede ser el comienzo de una gran amistad.. 😊
EliminarEs verdad! 😍😍 Me acuerdo cuando estaba enamorada y se me cerraba el estómago. Solo compensar en él y escucharle y ya me alimentaba😅 Luego el amor se serena y es más práctico, si no sí que nos quedaríamos en los huesos😂😂😂
ResponderEliminarHola, Anónima . Muchas gracias por tu comentario, me ha divertido muchísimo. Y sí, en muchos casos sucede tal y como lo has explicado. Un saludo afectuoso..
Eliminar