No sé exactamente qué sucedió entre ellos, pero hubo discusión y no sé si faltas de respeto, supongo que también.
El caso es que unos días después él la llamó y le dijo:
—Persóname, cariño, por favor te lo pido.
—Lo siento, mi amor, pero no soy capaz de personarte. Persónate tú, si puedes—le respondió ella con contundencia.
Y él se personó y aclararon el malentendido y resolvieron sus diferencias.
Final feliz
Música de violines y trompetas.
Ángeles Córdoba Tordesillas ©
☆Tener la capacidad de arrepentimiento, pedir perdón y otorgarlo es quizás de los mayores privilegios que poseemos las personas sobre los animales; por eso he hecho este juego de palabras entre perdonar y personar. Porque cuando uno perdona o es perdonado se siente más persona.
Poder liberarte y liberar a otro de una culpa, mediante la palabra y la empatía, es una facultad impresionante que solamente la especie humana posee.
Mis Gafitas 😎 lo ven así de claro. ¿Y tú qué opinas al respecto?
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