No sé exactamente qué sucedió entre ellos, pero hubo discusión y no sé si faltas de respeto, supongo que también.
El caso es que unos días después él la llamó y le dijo:
—Persóname, cariño, por favor te lo pido.
—Lo siento, mi amor, pero no soy capaz de personarte. Persónate tú, si puedes—le respondió ella con contundencia.
Y él se personó y aclararon el malentendido y resolvieron sus diferencias.
Final feliz
Música de violines y trompetas.
Ángeles Córdoba Tordesillas ©
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