Desde mi nube y con gafitas

“Érase una vez un Ángel que del Cielo quiso bajar a la Tierra para experimentar lo que era ser humano. Adoptó la forma de mujer. Sólo bajó con lo puesto… unas preciosas gafitas que Dios le había regalado y una nube pequeña, desde donde miraba cada día todo lo que sucedía entre el Cielo y la Tierra. Sólo a través de esas gafitas podía ver nítidamente el mundo y a las personas que vivían en él. Sin ellas se sentía desorientada, perdida, pues todo se volvía invisible e incluso ella misma, ya que ni siquiera podía percibir su propio cuerpo. Esta historia está contada por ese ángel que, a través de la narración de sus peculiares observaciones, intenta representar el mundo que ve.”

Un día agarré mi media nube y mis gafitas (esas que Dios me ha dado) y fui a vivir a un lugar indeterminado entre la metáfora y el surrealismo. Desde entonces, estoy pagando la hipoteca con poemas, cuentos, relatos, novelas, dibujos, pinturas, fotografías… ¡canela fina! y otras especias.

Poco a poco o mucho a mucho, dependiendo del día, estado de ánimo y condiciones atmosféricas, suministraré género del bueno, fabricado a mano, con amor, humor y pasión.

Porque te quiero. Porque todo lo que hago es pensando en ti y con el corazón… de la única forma que sé vivir. Y estoy en ello, dispuesta a seguir haciéndolo con muchas ganas, para que tú lo puedas disfrutar. Ojalá sea así.

3 may 2015

MI OBRA MAESTRA

Ni delante ni detrás.
A mi lado, siempre.
El mejor presente para mi presente,
El que un día pedí al mismo Dios.

Lo más parecido a un sol,
radiante, incandescente,
en el cielo de mi vida,
alumbrándome,
con su enorme energía positiva
su sonrisa, su alegría y su nobleza.

Pocas palabras tengo
para expresar el orgullo que siento
por su existencia
e innumerables talentos.
Su abrazo me da fuerza.
Con su cariño me consuela.
Me fascina su sabiduría.

Aunque pareciera pequeño, entonces,
nunca lo fue.

Ángel C. T. © 

Mis obras son como mis hijos.
Mi hijo es mi obra maestra.

Fotografía hecha a mi hijo, con estas gafitas que Dios me ha dado y con todo mi amor. 

4 comentarios:

  1. Los hijos siempre son una obra maestra. Delicado y precioso homenaje a tu hijo que rezuma amor por todoa los lados.

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  2. Desde luego que sí, una obra maestra!

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