Desde mi nube y con gafitas

Desde mi nube y con gafitas
Ángeles Córdoba Tordesillas

“Érase una vez un Ángel que del Cielo quiso bajar a la Tierra para experimentar lo que era ser humano. Adoptó la forma de mujer. Sólo bajó con lo puesto… unas preciosas gafitas que Dios le había regalado y una nube pequeña, desde donde miraba cada día todo lo que sucedía entre el Cielo y la Tierra. Sólo a través de esas gafitas podía ver nítidamente el mundo y a las personas que vivían en él. Sin ellas se sentía desorientada, perdida, pues todo se volvía invisible e incluso ella misma, ya que ni siquiera podía percibir su propio cuerpo. Esta historia está contada por ese ángel que, a través de la narración de sus peculiares observaciones, intenta representar el mundo que ve.”

Un día agarré mi media nube y mis gafitas (esas que Dios me ha dado) y fui a vivir a un lugar indeterminado entre la metáfora y el surrealismo. Desde entonces, estoy pagando la hipoteca con poemas, cuentos, relatos, novelas, dibujos, pinturas, fotografías… ¡canela fina! y otras especias.

Poco a poco o mucho a mucho, dependiendo del día, estado de ánimo y condiciones atmosféricas, suministraré género del bueno, fabricado a mano, con amor, humor y pasión.

Porque te quiero. Porque todo lo que hago es pensando en ti y con el corazón… de la única forma que sé vivir. Y estoy en ello, dispuesta a seguir haciéndolo con muchas ganas, para que tú lo puedas disfrutar. Ojalá sea así.

9 dic 2014

PARA TI

Aparentemente frágil y tan fuerte…
Intangible, inaudible, insondable e imborrable.

Pequeño sentimiento, latido, entrañable palpitar.
Tan inmaculado que nada nunca lo rozó,
ni podrá mancharlo ni ensuciarlo jamás…

Que no se compra ni se vende
y no se adquiere, si no nace.
Etéreo y bello porque es eterno.

Algo tan sencillo y sin pretensiones,
que sólo vuela, de un corazón a otro,
buscando un lugar cálido y amante
en el que quedarse refugiado,
para siempre…
cual pajarillo, necesitado de un nido.

No sé ponerle un nombre. Tal vez tú sí.

Pero ni siquiera necesita que lo llames.
Yo solamente te lo envío.

Cuídalo y deja que repose a tu lado.
Y si quieres que se quede contigo,
aliméntalo.

Gracias.

Ángel C. T. ©

Acuarela pintada con estas gafitas que Dios me ha dado.

8 dic 2014

EL CIELO SONRÍE

Fin de la tarde.
La sonrisa del cielo...
de despedida.

Ángel C. T. ©

Fotografía hecha con estas gafitas que Dios me ha dado.

VACÍA DE TI

Un día te quedarás vacía de mí.
Dijiste.
..............................................
Hace mucho tiempo,
existieron dos almas.

El amor
era una pluma dorada
flotando en el aire.

¿El aire?
Un beso continuo.

¿Un beso?
Una margarita abandonada.

¿Una margarita?
Simplemente, la vida.

¿La vida?
Una sonrisa,
de esquina a esquina,
en medio de la gente.

¿La gente?
Sólo sombras bajo el cielo.

El cielo eran sus ojos…
..............................................
Hace mucho tiempo,
una eternidad,
que no nos encontramos.
Dos almas errantes,
vagando sin rozarnos,
como plumas en el aire.
Sin sentir besos continuos.
Sin recoger,
margaritas abandonadas,
sin abrazar la vida
contra nuestro pecho, 
Sin sonreírnos, felices,
en medio de la gente.
Sin proyectar
nuestras sombras unidas,
bajo el cielo de tus ojos.

Pero nunca me quedaré
vacía de ti.

Ángel Córdoba Tordesillas ©

Acuarela pintada con estas gafitas que Dios me ha dado.

7 dic 2014

UN AMOR IRREFRENABLE (6 Y ÚLTIMO)

CAPÍTULO SEXTO Y ÚLTIMO

-Entonces para resumir: Sus motivaciones están claras como la luz del día. Quieren un ser querido, fruto del amor de ambos, y del trabajo del hombre,  o sea del mío, que ya se está engendrando en el vientre materno, que reúna las condiciones físicas, sociales y laborales, de los dos sexos, estos mismos inclusive. ¿Es correcto?
-Eso es. Queremos todo así, más recogidito, en un mismo cuerpo, también menos gastoooo…
-¡Ahhhh, ese tema… cómo nos condiciona!… Pero sí, es inevitable darle vueltas a todo.
-¿Y la madre no tiene nada que decir?-Preguntó el doctor.
-Sí…-Respondió Elle.
-¿…?-Incentivó el doctor Gerundio.
-Que se me clava el respaldo del sillón y me suenan un poco las tripas… Va siendo hora de ir pensando en salir a comer algo.
-Elle, la verdad es que no dice mucho, ya ve, porque tiene hambre, hambre y hambre…-Explicó el marido.
-Qué bueno es eso, madame.-Aprobó el galeno con una sonrisa profesional y bien ensayada.
-Ya le digo…- Replica él.
-¿Dónde van ahora ustedes?
-Necesariamente, a nuestra casa…-Respondió Elle.
-¿E innecesariamente?-Quiso saber el doctor.
-Podríamos ir a cualquier parte… ¿Por qué?... ¿Qué propone?-Preguntó Lui.
-Nada. Que no suelten prenda de esto a sus vecinos. Si van a casa vayan por la acera y con temperamento, que no piensen que vienen de un entierro. Caminen erguidos, alegres y con picardía… así, tampoco, nadie sospechará que van ustedes a degustar el plato especialidad, fuerte, de la casa.
-Descuide, haremos todo eso y más… Miraremos escaparates de ordenadores y equipos musicales, para disimular.-Informó Lui, queriendo hacer bien las cosas desde el principio de los tiempos.
-Ni hablar, que tengo hambre…-Rechazó Elle.
-Me parece bien. Pues en cuanto tenga preparado el tratamiento, les aviso para que vengan a probarlo. Usted cuídese mucho y no olvide que los consejos de un doctor son como los de un buen gourmet.-Habló dirigiéndose a ella- Nada de sexo del bueno  y a soñar dormida. Para soñar despiertos, ya nos tiene a su marido y a mí. Y para lo otro… me ocuparé de ello personalmente.  Despreocúpese y átese bien los cordones de los zapatos antes de salir a comprar el pan cada día.
-Es que yo voy con zapatos de tacón de aguja, precisamente, a comprar al super.-Aclaró ella.
-¿Pero es que es usted practicante del sado?
-No. Soy ama de casa y de rutinas oficinales… pero de nada más… ama, digo.
-Y además ama a este individuo que le acompaña.
-Así es.
-Pues bien. Debería llevar mejor zapatillas acordonadas. Es más seguro y no resbalará por las mañanas. Dese cuenta de que sus pies son desmesurados.
-Si usted lo dice.
-Y va a tomar tres gotas de veneración y entusiasmo a la medicina oficial, después de cada comida y una cucharada de solemnidad farmacéutica, antes de la cena y a correr… Siempre con las zapatillas bien atadas, acuérdese de eso.
-Doctor pero si no me duele nada.
-Tranquila, no son más que vitaminas.
-Pues gracias por todo, Dr. Gerundio.
-A ustedes por su confianza. Ya les avisaré.
-Adiós, hasta la próxima visita.
-Adiós. Hasta la próxima. Nos estamos hablando… Ya saben, me condiciona mi apellido.

Cuando la entrañable pareja salió de la consulta, el Dr. Gerundio; especialista en obstetricia, psiquiatría, ingeniería genética, etc., se quedó mirando con ternura a aquellos dos seres, semi-racionales, y pensando en qué, a pesar de la gran evolución filogenética de su especie, y del impresionante avance científico que había dado lugar a esa casi fusión con la humana, qué monos seguían siendo…


Ángel Córdoba Tordesillas ©

Acuarelita rápida de Elle y Lui, saliendo de la consulta del Dr. Gerundio. Realizada con estas gafitas que Dios me ha dado .

UN AMOR IRREFRENABLE (5)

CAPÍTULO QUINTO

-Queríamos un bebe par. -Soltó Lui, de una vez por todas, lo que tanto le costó.
-Felizmente de lo que usted me habla es, precisamente, la especialidad de la casa. Creo que le he comprendido bien. Quiere un hijo hermafrodita; macho y hembra.
-Exactamente. Nos deja perplejos, casi nos ha adivinado el pensamiento.-Confirmó satisfecho el acompañante masculino.
-Qué va, es que tengo una bolita de cristal debajo de la mesa y miro por ella, cuando los pacientes son reticentes a soltar prenda y les cuesta expresar sus inquietudes.
-Pues así es. Un bebé que pueda crecer en la libertad sexual. Un plato combinado por decirlo de otro modo,-sin patatas fritas que nos producen ardores y nos suman kilos- abusando de su hospitalidad y experiencia previa, si la hubiera o hubiese en semejante intríngulis.
-¿Y puedo saber cuál es la razón de ese desatinado deseo, si no es indiscreción?
-No, por dios, puede preguntar lo que sea. Hemos pensado que en los tiempos que corren, ya no se puede decir que tener un varón sea jugar con ventaja respecto a los vecinos. Y ahora tanto ellas como ellos, van teniendo las mismas oportunidades en la vida.-Argumentó Lui.
-Así es… y los mismos familiares.-Agregó el doctor.
-Cierto. Y casi la misma vestimenta.-Añadió Lui.
-Casi… unisex suele llamarse. Pero, perdone la interrupción. Prosiga, por favor, monsieur.
-Nos negamos a educar en el machismo o en el feminismo. Nos gusta la neutralidad.
-Y la naturalidad, supongo.-Indagó el médico.
-Ante todo eso y la ecología. Por esta razón, hemos venido a su clínica, de la que nos han contado verdaderas maravillas.
-Entiendo… y no puedo estar más de acuerdo.
-¿Por lo de la síntesis de sexos?... ¿dos por el precio de uno?
-Por las maravillas de mi clínica… Y también, también,  por eso...
-Y nos urgía iniciar, cuanto antes, el proceso preciso para poder comprar ya, a la mayor brevedad, la ropita de bebé especial, antes de que se pase de moda. No sé si me he explicado con claridad. Quisiéramos que naciera con doble sexo. Estamos por la igualdad de los ídem… ¡A muerte con ello!
-Tranquilo, tome, le invito a un lexatín.
-Gracias. Me lo guardo para luego… como hago con los caramelos y las chocolatinas.
-No son lo mismo… Vamos a dejar claro eso.
-Era broma, por dios doctor… ¿Por quién me ha tomado?
-Yo sigo a mi bola: ¿Han considerado la posibilidad de tener dos hijos, primero de un sexo y luego del contrario pero no enemigo?-Sugirió el doctor, frenando en seco la euforia del marido de su paciente.
-¿Es eso importante?-Preguntó el aludido.
-Pues no especialmente, pero es posible que sea una pregunta que, en su caso, otros padres se hubieran hecho, antes de acudir a mis probados conocimientos  y prácticas… Pero que por supuesto no es obligatoria…
-Pues no lo hemos considerado. La verdad es que es una situación que propicia a la reflexión… Estamos ciertamente confusos. Lo llevamos crudo.
-A ver, no confundamos conceptos. El inocente vástago va a estar crudo siempre.
-Ya, ya… eso lo entendemos. Me refiero a que  tenemos un lío…
-Disculpen un momento, por favor… tengo que hacer una llamada importante y urgente.
-Adelante, doctor, con toda libertad. Como si estuviera en su consulta.
-Buenos días. ¿Es usted la autora de este relato?... Bien, ¿entonces podría explicarme la turística razón por la cuál cambió su título?... Ajá, ajá… ¿Qué tendrá que ver, que la pareja se conociera de una forma accidental porque sus coches no pudieran frenar a tiempo?...  El título anterior era muchísimo más oportuno: “Una decisión compliquée”, pues esta pareja ahora, tiene un cacao del gordo. Han de tomar una decisión de tal calibre que se las van a ver en figurillas, de porcelana china, sin sesión wifi, para que sea la adecuada. ¿Y si se equivocan?… pueden sentar precedente, ¿ha pensado en eso? Ahora llega esta situación de difícil decisión ¿y qué?... ¿”Amor irrefrenable”?... ¡Venga, por favor, ni que el amor fuera la solución a todo! ¡Que estamos en el año 2021, un poco más de realismo!… ¿Cómo que no sabe qué decir?... Me parece que usted tiene poco respeto por sus personajes y por los lectores, señorita… porque no es de ésas que se quede fácilmente sin palabras, por lo que intuyo… ¡Adiós, muy buenas! Un día de estos me declaro en huelga salvaje... ya verá ya… y no me pongo bata. Bueno, listo. Ha sido un desahogo.-

Nada más colgar el auricular, el teléfono sonó en el despacho, y el médico de nuevo, lo descolgó.

-Perdonen otra vez… Es ella...-Informó el doctor mientras respondía la llamada- Sí, sí, sí… muy bien, pero esa no es razón de peso. Eso ya me lo ha comentado antes. Pues bien, solamente quería transmitirle mi desacuerdo. Sí, sé que es tarde para volver a cambiarlo… Déjelo como está. Veremos… que sí, que lo de los frenos lo he entendido a la primera. Adiós… ¡Y vuelta la burra al trigo! En qué hora… -El médico terminó la conversación telefónica.
-¿La burra?-Preguntó perpleja la futura mamá.
-La autora.-Aclaró el doctor.
-¿Al trigo?-Sondeó el esposo.
-Al asunto del accidente dichoso.-Desveló el médico.
-Tiene usted unos hablares...-Agregó el futuro padre.
-Se ha quedado en el pasado y tan contenta…Yo recetaba antes pastillas para la tos y ahora ni siquiera me hablo con los pulmones. ¡Hay que actualizarse, hombre! Qué falta de consideración de algunos escritores de pacotilla, sin consultar con nadie, oye… ¿Por dónde íbamos? No nos vayamos a perder otra vez.
-Decía que estábamos algo confusos.-Prosiguió Lui.
-Lógico.-Entendió el doctor.
-Ambos tenemos poco tiempo libre, por los dichosos trabajos a los que nos obligan a acudir dos días por semana, ocho horas diarias, y como envejecer no nos gusta, ¿para qué esperar a tener uno después de otro?
-Sí, porque para los dos a la vez, llegan tarde… Eso tenía que haber sido antes de que  produjera el embarazo… ahora hay que apencar… Ajo y agua.
-¡Qué hambre!-Exclamó la embarazada, de “no sé sabía aún de qué”.
-Pues verdaderamente la decisión es compliquée… Nosotros ya teníamos más o menos las cosas claras, pero ahora usted nos está dando qué pensar… y ha surgido la duda.
-No se hable más. Esto lo solucionamos ahora mismo, de un plumazo. Es un decir… A ver: ¿Piedra, papel o tijera?... ¡Una, dos y tres!
-¡Papel!-Gritó Lui, sacando rápidamente la mano abierta, a la vez que el Dr. Gerundio.
-¡Tijeras!-Profirió el galeno, triunfante, con sus dedos en forma de V.-Venga, he ganado. Yo elijo. Síntesis de sexos y no se hable más. Hay decisiones que cuanto antes se tomen mejor… especialmente si se tiene un plazo limitado de embarazo.
-Pues ea, ya está decidido.-Acató encantado el marido.
-Bien. Con mis inyecciones, aplicadas a los dos, su deseo es absolutamente factible. Eso sí, antes de que comience a formarse el sexo del bebé, hay que injertar el cromosoma que le falta. Pero deben estar muy seguros de lo que quieren, pues una vez tomada la decisión, la marcha atrás ya no es posible… bueno, qué voy a contarles que no sepan…
-¿Es imprescindible inyectar a los dos?..
-¿Algún problema caballero?... Me pregunto porqué esta pregunta siempre me la hace el futuro padre…
-Es que no le encuentro el sentido… Llámeme ignorante.
-Mire, podría ahora aprovechar que el Pisuerga pasa por Valladolid, para hacer un chiste fácil porque usted me lo ha puesto a huevo, después del que ha hecho antes con mi nombre, pero como soy un profesional de la medicina y nada vengativo me limitaré a contestar a su pregunta…¿que era?
-¿Que por qué a mí?
-Ah, sí… Es por una cuestión puramente psicológica. Aplico medicina interdisciplinar además de las inyecciones… ¿Lo comprende, verdad?
-Ahora sí. Bien explicado, se comprende todo…

Ángeles Córdoba Tordesillas. ©


No son sombras chinescas, sólo de las manos del Dr. Gerundio y Lui jugando a "Piedra, papel, tijera". Pinturita rápida hecha con estas gafitas que Dios me ha dado.

3 dic 2014

UN AMOR IRREFRENABLE (4)

CAPÍTULO CUARTO

En ese instante, se abre la puerta desde afuera y aparece el “crucigramero” a complicar las cosas, dado que la facilidad de palabra no era la mayor cualidad del futuro padre…
-Doctor… mañana será otro día.
-¿Ya se va?
-Mi horario de fingimiento es hasta las tres. Por favor, hágase cargo…
-Perdone, pero yo no puedo hacerme cargo de su trabajo, tengo el mío. ¿No ve que en estos momentos estoy aquí, pasando consulta a esta paciente, felizmente, en estado de aturdida esperanza?
-Me refiero a que se haga usted cargo de mi situación. Son las 3 y un minuto. Hace un minuto que soy yo mismo.
-Bien. Váyase, me apañaré solo para cerrar. Hoy comeré condimentos y algo de membrillo, que me he traído, sin pan. No tengo prisa. Vaya y aproveche su tiempo de realidad virtuosa. Venga, vaya Leandro.
-Gracias, doctor. Nos vemos mañana. Soñaré con usted.
-Y yo con usted… y con su madre, a la que estimaba bien. En la victoria esté, en la gloria o cómo quiera que le llamen y donde quiera que se esté más a gusto…

Una vez hubo salido Leandro, el Dr. Gerundio se dirigió de nuevo a sus consultantes:

-Disculpen esta interrupción… Le tiraría de los pelos, de los tres que tiene. Ya ven... ha entrado de sopetón, sin permiso ni perdón (perdón por la rima) Pero es que luego me dice estas cositas ¿y qué quieren? uno se ablanda… inevitablemente, tal que un garbanzo a remojo durante horas y horas. Voy teniendo una edad que… la vulnerabilidad a flor de piel, aunque esté algo reseca y arrugada. Es que, el hombre, fue funcionario del Estado y desde hace 7 años trabaja conmigo en el sector privé. Dimitió, por ciertas irregularidades que cometió relacionadas con el vil metal, no puedo decir más, por cuestiones de confidencialidad obligada. Pero sufre de escepticismo patológico -síndrome del ex-funcionario-, y aún no ha asumido su cambio laboral. Ya ven… sigue pensando y comportándose como un funcionario más. De hecho, su horario es hasta las 5 pero a las 3, ya se me está escapando. A partir de las 6, los lunes y miércoles, le tengo como paciente,en mi faceta psiquiátrica, aunque igual de impaciente. Prosigan, por favor. O mejor dicho, arranque de una vez, estoy atento a su petición y tan en vilo que no cavilo.
-Pues debo empezar, porque sinceramente le digo que me he perdido completamente.-Apuntó Lui.
-¿No te lo decía yo?... Si tú eres mucho de perderte… por eso lo del accidente aquél día en que nos conocimos… Ibas perdido de alcohol y mujeres… Y no pudiste frenar a tiempo. Nuestro amor, desde ese día, ha sido pura aceleración.-Reprochó Elle.
-Y dale temita…-Protestó Lui.
-Pues empiece hombre, no hay problema. Ya le digo que hoy como especias; pimienta y otras delicatessen.
-Por cierto, decirle que sabemos que es usted una eminencia "en lo suyo".
-Pues les agradezco este cumplido a mi merecido prestigio. Así es. Soy una eminencia en lo mío: Mi casa, mi coche, mi familia… e incluso mi trabajo. Y ahora pueden hablar claro, de una vez por todas. Sin protocolos… estamos para lo que estamos.
-Por eso decidimos, de común acuerdo, poner este asunto en sus manos… el del “bombo”, me refiero.
-Bueno…será metafóricamente hablando, imagino… ¿No soy el padre biológico… supongo? No me malinterprete señora, es usted preciosa, pero lo dudo debido a mi falta de tiempo. Todavía no he aprendido a estar en más de tres sitios a la vez. En fin… ¿No habrán venido a pedirme una manutención para la criatura?
-No, por supuesto. El padre soy yo. De eso no hay duda.
-Entonces… no de más rodeos… que no estamos en el Oeste americano, caballero.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©

Acuarelita rápida del Dr. Gerundio, hecha con estas gafitas que Dios me ha dad 

2 dic 2014

MIS GAFITAS NAVIDEÑAS

¡Hola a todos!

Aquí estamos de nuevo, contentas y bien equipadas, para daros la bienvenida al mes de diciembre.

Además de este nuevo y favorecedor look, con los abalorios que me adornan, propios de esta época del año, como habréis podido comprobar, hemos realizado cambios en el diseño del blog.

Esperamos que sean de vuestro agrado.
Aprovechamos este inciso para agradeceros vuestro seguimiento día a día.

Un cariñoso saludo.

Ángel C. T.