Si no es por ti…
que me esperas cada día,
en el lugar del encuentro.
Que lees cada una de mis palabras
como si agua clara fuera
que te diera de beber la calma.
Por ti
que me haces reír
aunque no puedas verlo
y llorar en muchos momentos
aunque no te lo diga…
Cuando pensé
que ya nunca más bajaría
en la estación del amor
porque nadie me esperaría,
apareciste tú,
con tu disfraz de incógnito
y mirada curiosa,
con preguntas personales
de interés general,
por la otra punta,
con sorpresas, de colorines
y gramaticales episodios,
intercalados con desmayos
por declaraciones imprevistas
e impresionantes.
Encantador príncipe
que no quiso ser más que gnomo
en un bosque novedoso,
dispuesto a ir a la aventura
como en un parque de atracciones.
con paso desenfadado
y el candor servido en bandeja.
Crees en mí, me lo dices,
me regalas cada día tu afecto,
y me repites, muchas veces,
te quiero, te quiero, te quiero…
Sospechas
que necesito escucharlo,
o leerlo, a menudo,
para creerlo.
Sospechas confirmadas,
te lo confieso.
Si no es por ti…
¿por quién, entonces?
Ángel C. T. ©2015