Desde mi nube y con gafitas

Desde mi nube y con gafitas
Ángeles Córdoba Tordesillas

“Érase una vez un Ángel que del Cielo quiso bajar a la Tierra para experimentar lo que era ser humano. Adoptó la forma de mujer. Sólo bajó con lo puesto… unas preciosas gafitas que Dios le había regalado y una nube pequeña, desde donde miraba cada día todo lo que sucedía entre el Cielo y la Tierra. Sólo a través de esas gafitas podía ver nítidamente el mundo y a las personas que vivían en él. Sin ellas se sentía desorientada, perdida, pues todo se volvía invisible e incluso ella misma, ya que ni siquiera podía percibir su propio cuerpo. Esta historia está contada por ese ángel que, a través de la narración de sus peculiares observaciones, intenta representar el mundo que ve.”

Un día agarré mi media nube y mis gafitas (esas que Dios me ha dado) y fui a vivir a un lugar indeterminado entre la metáfora y el surrealismo. Desde entonces, estoy pagando la hipoteca con poemas, cuentos, relatos, novelas, dibujos, pinturas, fotografías… ¡canela fina! y otras especias.

Poco a poco o mucho a mucho, dependiendo del día, estado de ánimo y condiciones atmosféricas, suministraré género del bueno, fabricado a mano, con amor, humor y pasión.

Porque te quiero. Porque todo lo que hago es pensando en ti y con el corazón… de la única forma que sé vivir. Y estoy en ello, dispuesta a seguir haciéndolo con muchas ganas, para que tú lo puedas disfrutar. Ojalá sea así.

9 jun 2015

VIVIR DEL CUENTO

La imaginación no da para tanto.
Vivir, comer, amar…
Los zapatos se caen de viejos,
sin ayuda siguen caminando
pero cuesta verlos.

Las bombillas de bajo consumo
aún consumen demasiado.

Los vestidos pasados de moda;
mira qué mona, después de todo.

He comprado en los chinos
el último grito de bolso.
No digas a nadie que no es
de El Corte Inglés,
a pesar del grito.

Ya sospechan de mi indigencia,
y voy por la vida ligera
sin marca siquiera.

Y sin marcos mis cuadros…
¡Qué caros,
unos simples listones de madera
para los cuatro costados!

Puedo dar rienda suelta,
en plena vigilia de primavera,
a las más descabelladas ideas,
Productividad ilimitada,
creatividad la llaman.

Qué córcholis,
qué caramba,
no da para estrenar vestido
ni carmín de coral permanente.
Apenas un billete de diez viajes
de autobús, por vacaciones…

Brindo mi amistad
por no poder brindar 
por mis éxitos comerciales.
Llámame tonta si quieres
y es tu deseo.

Yo deseo, deseo,
si me viene la inspiración,
solamente,
que me traiga la satisfacción
de hacer 
lo que me hace sentir bien.

La imaginación
me da para tener 
todo lo que necesito
en mi pensamiento.
Eso es importante.

Constrúyete
un mundo a tu medida
y luego, si te piden una copia,
intenta venderla.

Vive del cuento,
si la poesía te deja…
¡A mí que me cuentas!


Ángel C. T.©2015  

LA ELECCIÓN

Se iba dando con el techo de las circunstancias. No, no era debido a un problema de estatura sino porque no le gustaba agachar la cabeza.
Nunca tuvo intención de volverse mendigo de su amor, así que murió por inanición.

Ángel C. T. ©

8 jun 2015

FLORES PARA LA SALUD

Las flores de Elicia son una delicia.
Un sueño primaveral creciendo en el jardín de su casa.
Cada día las cuida y las mima, como si fueran niñas.
Las riega y alimenta con el amor de su corazón.
Son poesía y no pueden ser tan efímeras
como cualquier otra flor.
Su belleza no puede extinguirse sin dejar huella. 
Merecen vivir eternamente en esta nube,
en este blog.
Me las envía para hacerme sonreír
y ayudar a que mis defensas suban.
Lo consigue. Estoy segura.
Gracias, amiga.

Ángeles Córdoba Tordesillas



Fotografía hecha por mi amiga Elicia de las modelos, al natural. Sin una gota de maquillaje. 

7 jun 2015

EL FULMINADOR INESTABLE

Remigio fulminaba el tiempo y todo lo que se le pusiera por delante. Se liaba a tiros con todas las cocaínas que pillaba, blancas damas de la noche. No inocentes, precisamente, soy consciente pero siempre, las pobres tan hechas polvo... Hubiera sido suficiente con ignorarlas. Y tan complacientes y resignadas a no ser nunca heroínas... Tampoco hay porqué culparlas de todo.

El presunto delincuente por tráfico de estupefacientes, llevaba balas por botones en la chaqueta que no abrochaba, tonto no era -o no tanto córcholis- por si había que salir escopeteado. Hasta en los bolsillos cosidos a balazos, las portaba, con elegancia subliminal. Se le iban cayendo, por la calle Arenal, aquellas dulces e incautas balitas, cuales miguitas de Pulgarcito dejando su rastro por dónde iba pasando. Y lucía su locura a borbotones a juego con su impecable atuendo y digo, alguien enormemente distinguido, hasta sus rayas en los pantalones recién planchados, llevaba. Otra vez las rayas por estas líneas… dichosas rayas.

¡Deja de darme codazos para que me calle, diantre, que al final se van a enterar todos de que te tengo aquí camuflado! Que como hable, verás... hago declaraciones, y no de amor, precisamente. Tampoco de Hacienda, tranquilo, ésas las guardo para guarniciones. ¿Qué municiones? Nadie ha hablado  de ese tema todavía, no te obsesiones. Decía, si me deja este portento, cazador de bi-cocas, que Balística anda enloquecida por pillarle, además de que se han disparado los precios este año y los corchetes de las camisas, después del  engorde de las últimas vacaciones, pues no dan abasto… y por si fuera poco, un traficante loco. Estaban que echaba chispas con él. No sabían como echarle el guante encima.

Probaron de todo. Hasta desde la azotea, como en las películas de persecuciones, pero nada... El guante caía al ladito justo, o muy cerquita, pero nunca encima. Para que vean... cómo puede aliarse la mala suerte, de ellos, con la mala idea, de éste. Por no mencionar la mala puntería.

Remigio, déjame tranquila de una vez, querido, que eres tú el que me has pedido ser uno de los personajes de estas Vidas sencillas. Con ese afán que tienes de ser protagonista de todo lo que se tercie... que mira que te gusta darte importancia.

¿Que vaya liquidando la historia? ¡Suéltame de las muñecas las esposas que a la fuerza no me caso y no me caso!  Ea, hazme caso, que me canso Soy sólo un ama de casa normal con aspiraciones a escritora de relato breve. No, aún no he llegado al final. Ten paciencia con esa psicopatía que llevas a cuestas, a ver si la dejas caer encima de la vecina y tenemos un disgusto...

Pues verán... ¿por dónde iba, narrando esta vida sencilla?... Nada que no puedo... Tengo que finalizar, me está apuntando con la barra del pan.

Ángel C. T. ©2015

TOMA ASIENTO

Toma asiento.
Sosiégate, reposa,
regálate un momento de tranquilidad.
Si tú no sabes parar a tiempo,
la vida te detendrá.
Vamos tan aprisa
que no miramos lo que vemos
y oímos sin escuchar.
Alrededor, siempre la belleza.
Colores, olores, texturas,
sonidos y sabores,
cumpliendo su misión con sumisión,
a las órdenes de los sentidos.
Y, además,
el sentido principal.
El que le da sentido a todo.
Solamente has de cerrar tus ojos
y dejarte llevar.
Toma asiento…
y toma conciencia.
Cada día,
al menos un momento.
El corazón lo necesita.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


Fotografía hecha con estas gafitas que Dios me ha dado. 

PENSAMIENTO LIBRE

Quiere una no pensar...
Cubrirse de flores de lavanda y olor a tomillo campestre…
Regocijarse en los atardeceres,
Los anhelos dejar volar por los cielos,
acompañando los trinos de las aves primaverales.
Retozar sobre la hierba, recostarse en la tierra…
Abrazar algún árbol, necesitado de cariño, mimarlo,
como si fuera un hijo.
Dejar que su copa le proteja…
meditar bajo la sombra de sus verdes hojas.
Perder la noción del tiempo y del espacio,
en medio del paraíso terrenal.
Y de pronto le asaltan los recuerdos,
los proyectos se le cargan a la espalda,
y los temores y desalientos,
se le suben a la cabeza.
Rompen el silencio del viento, 
con sus exigencias,
y se lo llevan a pasear lejos.
Quiere una no pensar… y al final… piensa.


Ángel C. T. ©

Fotografía hecha con estas gafitas que Dios me ha dado. 

3 jun 2015

UNA FURTIVA LÁGRIMA

¿Dónde encontrarte,
cómo amarte,
cuánto quererte?...
Temor a perderte.
Y aprendo, cada día,
en cada momento,
a hacerlo.
A amarte y a perderte.
Una lágrima furtiva
corre a tu encuentro,
porque en tu camino
ha de seguirte.
Si te vas, si te alejas,
ella irá tras de ti.
No tendría razón de ser,
su existencia
ni mi fantasía.
Has oído bien:
Te quiero.
Las dos seguiremos tus pasos
para no perdernos…

Ángel Córdoba Tordesillas ©


Juan Diego Flórez-Una furtiva lágrima