Desde mi nube y con gafitas

Desde mi nube y con gafitas
Ángeles Córdoba Tordesillas

“Érase una vez un Ángel que del Cielo quiso bajar a la Tierra para experimentar lo que era ser humano. Adoptó la forma de mujer. Sólo bajó con lo puesto… unas preciosas gafitas que Dios le había regalado y una nube pequeña, desde donde miraba cada día todo lo que sucedía entre el Cielo y la Tierra. Sólo a través de esas gafitas podía ver nítidamente el mundo y a las personas que vivían en él. Sin ellas se sentía desorientada, perdida, pues todo se volvía invisible e incluso ella misma, ya que ni siquiera podía percibir su propio cuerpo. Esta historia está contada por ese ángel que, a través de la narración de sus peculiares observaciones, intenta representar el mundo que ve.”

Un día agarré mi media nube y mis gafitas (esas que Dios me ha dado) y fui a vivir a un lugar indeterminado entre la metáfora y el surrealismo. Desde entonces, estoy pagando la hipoteca con poemas, cuentos, relatos, novelas, dibujos, pinturas, fotografías… ¡canela fina! y otras especias.

Poco a poco o mucho a mucho, dependiendo del día, estado de ánimo y condiciones atmosféricas, suministraré género del bueno, fabricado a mano, con amor, humor y pasión.

Porque te quiero. Porque todo lo que hago es pensando en ti y con el corazón… de la única forma que sé vivir. Y estoy en ello, dispuesta a seguir haciéndolo con muchas ganas, para que tú lo puedas disfrutar. Ojalá sea así.

5 ene 2016

CARTA A LOS REYES MAGOS

Queridos Reyes Magos:

Por favor, traedme un despertador de conciencia
para cuando se me duerma.
Quiero vivir la vida, despierta.


Ángeles Córdoba Tordesillas ©




INQUIETUD Y LOS TRES DE ORIENTE

Allá va Inquietud, andando por la casa en zapatillas planas. Está a partir un piñón con el Sosiego. A ver cuánto les dura. Poco y menos, seguramente, por el carácter de ella que no es fácil de llevar, en especial los días de fiesta.

Ella más siesa que una polilla extremeña y él, con cara de “me debes una, por lo menos, pero ahora déjame que me echo una siestecita, no me molestes a no ser en caso de incendio”.

Pues estando así el panorama y con el árbol de Navidad por medio, tres mequetrefes, disfrazados de optimismo, entran por la puerta de atrás de la casa, a complicar las cosas, con la excusa de que traen un paquete, cada uno, para la inquieta. Ésta ya comenzando a ponerse nerviosa porque la visita imprevista iba a pisar el suelo recién fregado.

-Yo me llamo Tunante. Y aunque no llevo turbante, soy conquistador de imperios y de mujeres imperiales y, no en vano, te traigo para que se quede contigo el pasado ya desarmado e inofensivo. Vengo por mi cuenta y riesgo, no a través de empresa de transporte y quiero dejar esto. Pero si me das una propinita, me voy mucho más contento.
-Déjalo -Le exhortó Doña Inquietud.- Deja todo lo que quieras y haz mutis por el foro que todavía quedan dos visitantes más y no están invitados a la cena de la próxima Nochebuena. Y de propina no hablemos. No tengo obligación ninguna y cada día me gustan menos.
-Pues aquí estoy yo, feliz y contento y mi nombre es Inverso. Gracias por recibirme, como no me merezco.-dijo, anunciándose a sí mismo, el segundo.-pues me hubiera gustado algo más de agrado.
-Es que si buscabas a Miss Simpatía te has equivocado de hogar ¿Y tú qué me traes, que pueda hacerme una pizca de gracia, la misma que tú no me haces?
-Míralo bien, y sonríe si puedes, tiene sus brillos como la ilusión del presente. Y de éste se trata, precisamente. Trátalo bien y lo que venga, a partir de él, todo bueno será, ya lo verás.
-Te lo agradezco personalmente, porque el Sosiego míralo, ahí está, tirando en el sofá sin inmutarse. Lo mismo le da que vengáis a regalarme o a secuestrarme, en vivo y en directo.
-Muchacha, estoy rezagado por el invierno. Sabes que me gusta tomarme las cosas con calma…-Se justificó el Sosiego, atusándose el bigote.-Y ya que tú estás de pie y para ti son los regalos, pues recíbelos en primera persona del singular y con más interés.
-Y yo soy el tercero y último, espero. Mi presente es mucho mejor que el de ellos. Te traigo de regalo el futuro inminente. Y, por cierto, me llamo Nuncamás.
-¿Es bueno, es malo… es regular?
-¡Mujer, ya lo desenvolverás!

Y así, tal y como vinieron se fueron, los tres que no eran Los mosqueteros, ni Los Comuneros de Castilla ni, por mucho que lo quisieron, los Reyes Magos, pues el oriente del que vinieron está mucho más cercano, lógicamente, que el lejano Oriente.


(El mejor regalo es saber apreciar el presente)


Ángeles Córdoba Tordesillas ©


¿DÓNDE ENCONTRARTE?

El universo y el infinito se terminarán… ¿y dónde iré a buscarte?

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


4 ene 2016

OTRA HISTORIA

He escuchado a alguien cantar a un amor como nuestro amor.
He temblado de felicidad recordándolo.
Nuestras madrugadas, nuestras confidencias, nuestras risas...
Todo forma parte ya de un bello pasado.
Viejos días dejan paso a nuevos días.
He escuchado, a otro, contar nuestra historia en su historia.
Y he temblado de felicidad, recordándote.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


Send  in the clowns- Judy Collins

3 ene 2016

MARGARITAS EN INVIERNO

¿Quién se equivoca el invierno o la flor?
O tal vez no se trate de equivocación alguna...

¿Quién es el responsable de esta locura manifiesta?
O tal vez no sea locura...

Algunos pensarían que ella, por florecer antes de tiempo
y en todo su esplendor, para alegrarle la vida.

Y otros que él,
por confundirla con ese calor imprevisto y acogedor.

¿Y si no fuera error ni locura sino magia pura?

El resultado es que ambos están reunidos
en una primavera inesperada…

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


2 ene 2016

METÁFORA DE LA SOLEDAD

El tiempo es relativo.
Y los espejos, a veces,
reflejos
de lágrimas difusas.

Un día te marchaste
y sentí tantas cosas
que no he podido contarlas
en mil versos escritos.

Dejaste el rastro del silencio
gritando tu nombre
a todas horas.

Y entonces mis oídos
se cerraron, para siempre,
a la locura.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©


Marc Chagall Pintor francés de origen bielorruso (7-julio-1887/28.marzo.1985)

LLAMADA... DE ATENCIÓN

A veces no hay más remedio que hacer “señales de humor"
para que sepan que sigues vivita y coleando.

Ángeles Córdoba Tordesillas ©

POR UN 2016 LLENO DE AMOR Y DE HUMOR