“Érase una vez un Ángel que del Cielo quiso bajar a
Un día agarré mi media nube y mis gafitas (esas que Dios me ha dado) y fui a vivir a un lugar indeterminado entre la metáfora y el surrealismo. Desde entonces, estoy pagando la hipoteca con poemas, cuentos, relatos, novelas, dibujos, pinturas, fotografías… ¡canela fina! y otras especias.
Poco a poco o mucho a mucho, dependiendo del día, estado de ánimo y condiciones atmosféricas, suministraré género del bueno, fabricado a mano, con amor, humor y pasión.
Porque te quiero. Porque todo lo que hago es pensando en ti y con el corazón… de la única forma que sé vivir. Y estoy en ello, dispuesta a seguir haciéndolo con muchas ganas, para que tú lo puedas disfrutar. Ojalá sea así.
Que bonito todo lo que ves ANGEL. Un abrazo
ResponderEliminarLo es, Celia. Y gracias a que aún puedo hacerlo porque aunque no lo veo solamente con los ojos de fuera, me siento agradecida por la vista que tengo todavía.
EliminarYo veo de todo. Pero lo que importa es que veo. Todo está en función de mi vista, los árboles, el mar...., y aquello que me dicen. Hasta puedo verte, siiii, puedo verte. O qué te creías? Veo mucho y largo pese a mi vista física.
ResponderEliminarImportante el cristal con que se mira, como diría Campoamor, porque dice mucho del pensamiento y estado de ánimo de cada mirón en cada momento.
ResponderEliminarEso es, Javier. Hay que saber mirar para disfrutar de lo que se ve.
EliminarGracias por comentar.
Me has vuelto a emocionar hermanita con tas bellas palabras, pero muy especialmente, por lo que significan. Un fuerte abrazo.
ResponderEliminarSí, creo que sabes bien lo que significan para mí. Me agrada que te haya gustado, David. Gracias.
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