Desde mi nube y con gafitas

Desde mi nube y con gafitas
Ángeles Córdoba Tordesillas

“Érase una vez un Ángel que del Cielo quiso bajar a la Tierra para experimentar lo que era ser humano. Adoptó la forma de mujer. Sólo bajó con lo puesto… unas preciosas gafitas que Dios le había regalado y una nube pequeña, desde donde miraba cada día todo lo que sucedía entre el Cielo y la Tierra. Sólo a través de esas gafitas podía ver nítidamente el mundo y a las personas que vivían en él. Sin ellas se sentía desorientada, perdida, pues todo se volvía invisible e incluso ella misma, ya que ni siquiera podía percibir su propio cuerpo. Esta historia está contada por ese ángel que, a través de la narración de sus peculiares observaciones, intenta representar el mundo que ve.”

Un día agarré mi media nube y mis gafitas (esas que Dios me ha dado) y fui a vivir a un lugar indeterminado entre la metáfora y el surrealismo. Desde entonces, estoy pagando la hipoteca con poemas, cuentos, relatos, novelas, dibujos, pinturas, fotografías… ¡canela fina! y otras especias.

Poco a poco o mucho a mucho, dependiendo del día, estado de ánimo y condiciones atmosféricas, suministraré género del bueno, fabricado a mano, con amor, humor y pasión.

Porque te quiero. Porque todo lo que hago es pensando en ti y con el corazón… de la única forma que sé vivir. Y estoy en ello, dispuesta a seguir haciéndolo con muchas ganas, para que tú lo puedas disfrutar. Ojalá sea así.

11 sept 2026

CUANDO EL AMOR ES SOLO AMOR

Si a una historia de amor le quitamos el drama, el misterio innecesario, la complicación y el artificio, queda lo esencial: una historia de amor sencilla. Y a cierta edad, ¿a quién no le gustaría vivir un amor así?

​Hay tanto por disfrutar, descubrir, compartir y construir cuando la ausencia de tempestades, propias de amores inmaduros, deja paso a la madurez y a la serenidad...

​Encontrar, o para expresarlo con mayor precisión, que no hay búsqueda previa, reconocer a la persona adecuada para mantener una relación de este tipo resulta un verdadero privilegio: de paseos tranquilos por el campo, apoyo mutuo para alcanzar los sueños, y conversaciones pausadas donde ninguno necesite tener la razón ni convencer al otro, sino solamente por el placer de comunicarse. Y, por supuesto, con el sentido del humor como invitado de honor: imprescindible en cualquier relación interpersonal y esencial en una sentimental.

​Una relación de pareja viviendo una historia de amor sencilla es un espacio perfecto para disfrutar de momentos de música, lectura y creatividad; tal vez contemplando cómo crecen las margaritas en el campo y en la vida, sin tener que deshojarlas para averiguar cada día si el amor permanece.


Ángeles Córdoba Tordesillas ​©





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