A Amargura le regalaron un trozo de rabia sus enemigos.
Como no sabía qué hacer con ella y era plana, la pintó de colores.
La partió en trocitos pequeños y luego estos los desmenuzó en trocitos más pequeños todavía.
Como Amargura era muy creativa, organizó una fiesta para celebrar que había vencido la rabia y lanzó por el aire todos esos pedacitos diminutos, como si fueran confeti.
Uno de sus amigos invitados a la fiesta le dijo:
"¿Amargura, por qué no te cambias el nombre por otro más apropiado para ti?".
Y se cambió el nombre por Alegría.
Desde entonces todos la conocen por este bonito nombre.
Ángeles Córdoba Tordesillas ©
Reel hecho con estas gafitas que Dios me ha dado 😎 y la colaboración especial de Pollito Picolisto.
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