Desde mi nube y con gafitas

Desde mi nube y con gafitas
Ángeles Córdoba Tordesillas

“Érase una vez un Ángel que del Cielo quiso bajar a la Tierra para experimentar lo que era ser humano. Adoptó la forma de mujer. Sólo bajó con lo puesto… unas preciosas gafitas que Dios le había regalado y una nube pequeña, desde donde miraba cada día todo lo que sucedía entre el Cielo y la Tierra. Sólo a través de esas gafitas podía ver nítidamente el mundo y a las personas que vivían en él. Sin ellas se sentía desorientada, perdida, pues todo se volvía invisible e incluso ella misma, ya que ni siquiera podía percibir su propio cuerpo. Esta historia está contada por ese ángel que, a través de la narración de sus peculiares observaciones, intenta representar el mundo que ve.”

Un día agarré mi media nube y mis gafitas (esas que Dios me ha dado) y fui a vivir a un lugar indeterminado entre la metáfora y el surrealismo. Desde entonces, estoy pagando la hipoteca con poemas, cuentos, relatos, novelas, dibujos, pinturas, fotografías… ¡canela fina! y otras especias.

Poco a poco o mucho a mucho, dependiendo del día, estado de ánimo y condiciones atmosféricas, suministraré género del bueno, fabricado a mano, con amor, humor y pasión.

Porque te quiero. Porque todo lo que hago es pensando en ti y con el corazón… de la única forma que sé vivir. Y estoy en ello, dispuesta a seguir haciéndolo con muchas ganas, para que tú lo puedas disfrutar. Ojalá sea así.

14 oct 2026

SI LO VEO NO LO CREO

Berrinche Calatrava nunca tuvo talento artístico y ahora, por lo visto, tiene doscientos veintitrés mil seguidores en Instagram, porque utiliza la IA no como herramienta de apoyo, sino para que le haga el "trabajo sucio"; generarle imágenes sin alma, sin vida, es decir arte artificial, para hacerlo pasar como arte natural y propio.

Y de los doscientos veintitrés mil seguidores ¿ninguno se ha dado cuenta de que no existe Berrinche Calatrava y mucho menos su talento artístico?

Pues no lo sé, pero ahí está, recibiendo aplausos y admiración a diario, para vanagloria de su ego, alguien que siempre envidió lo que nunca Dios le dio, en vez de aceptar y agradecer los dones que seguro tiene y jamás descubrió.

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Ángeles Córdoba Tordesillas


Uno de los "cuadros" de Berrinche Calatrava antes de que existiera inteligencia artificial




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