Desde mi nube y con gafitas

Desde mi nube y con gafitas
Ángeles Córdoba Tordesillas

“Érase una vez un Ángel que del Cielo quiso bajar a la Tierra para experimentar lo que era ser humano. Adoptó la forma de mujer. Sólo bajó con lo puesto… unas preciosas gafitas que Dios le había regalado y una nube pequeña, desde donde miraba cada día todo lo que sucedía entre el Cielo y la Tierra. Sólo a través de esas gafitas podía ver nítidamente el mundo y a las personas que vivían en él. Sin ellas se sentía desorientada, perdida, pues todo se volvía invisible e incluso ella misma, ya que ni siquiera podía percibir su propio cuerpo. Esta historia está contada por ese ángel que, a través de la narración de sus peculiares observaciones, intenta representar el mundo que ve.”

Un día agarré mi media nube y mis gafitas (esas que Dios me ha dado) y fui a vivir a un lugar indeterminado entre la metáfora y el surrealismo. Desde entonces, estoy pagando la hipoteca con poemas, cuentos, relatos, novelas, dibujos, pinturas, fotografías… ¡canela fina! y otras especias.

Poco a poco o mucho a mucho, dependiendo del día, estado de ánimo y condiciones atmosféricas, suministraré género del bueno, fabricado a mano, con amor, humor y pasión.

Porque te quiero. Porque todo lo que hago es pensando en ti y con el corazón… de la única forma que sé vivir. Y estoy en ello, dispuesta a seguir haciéndolo con muchas ganas, para que tú lo puedas disfrutar. Ojalá sea así.

20 ago 2026

SIEMPRE SANTI, ¡V IVA SANTI!

El día 16 de este mismo mes fui a urgencias, me realizaron una pequeña intervención quirúrgica en un ojo y, al regresar a casa, perdí la cartera con la documentación y todas las tarjetas. Me lamenté pensando en mi "mala suerte".

​Pero lo verdaderamente duro fue enterarme al día siguiente por la hija de uno de mis mejores amigos —a quien conocí con 17 años— de que él había fallecido ese mismo día 16. Todo lo demás perdió su importancia. 

Ante la despedida de una vida, todo pasa a segundo plano; en especial si es la de una persona tan buena como él. Y no lo digo porque ya no esté, sino porque es absolutamente cierto: ha sido de las personas más sencillas y honestas que he conocido en mi vida, y he tenido la fortuna de que fuera mi amigo.

Más o menos cada 15 días le enviaba por wasap un mensaje comentándole cualquier cosa y un abrazo, a sabiendas de que no podía contestarme, pero sabía que lo leería. No quería ser visitado, cosa que comprendo perfectamente.

​Me queda la tranquilidad de saber qque, siendo un cuidador nato que siempre se ocupaba de los demás, un año padeciendo ELA era demasiado para su corazón generoso. Sentir que ahora era su familia la que tenía que cuidarle no era para él. Se fue en paz y casi sin agonía. Además, su hija me contó que en uno de sus últimos paseos, cuando aún podía hablar, le habló de mí con muchísimo amor. Me emocionó profundamente saberlo.

​En fin, a nosotros nos toca seguir viviendo el "rato" que nos quede, siendo lo más creativos, bondadosos y felices posible. Un abrazo a todos.

​☆ Querido Santi:

​Desde esta pequeña nube que es mi casita digital, te doy las gracias por haberme hecho el enorme regalo de tu amistad. Ha sido un privilegio haberte conocido; me encantaba que me llamaras "mi chica" —siempre con el debido respeto y permiso de tu pareja, pues era simplemente una manera afectuosa de dirigirte a mí—.

​Dentro de un mes hubieras cumplido años, momento en el que volveré a recordarte. Aunque ya no pueda felicitarte con una simple llamada al móvil, el 20 de septiembre será siempre para mí un día de celebración por tu magnífica existencia.

​Allá donde estés, te envío el abrazo enorme que no tuve oportunidad de darte en vida. Te quiero, Santi, y te voy a seguir siempre porque el amor verdadero es lo único que no muere nunca.


Ángeles Córdoba Tordesillas

Fool to Cray– The Rolling Stones

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