Cuando todo grita
el mensaje que mejor
se entiende
es el silencio.
Ángeles Córdoba Tordesillas ©
“Érase una vez un Ángel que del Cielo quiso bajar a
Un día agarré mi media nube y mis gafitas (esas que Dios me ha dado) y fui a vivir a un lugar indeterminado entre la metáfora y el surrealismo. Desde entonces, estoy pagando la hipoteca con poemas, cuentos, relatos, novelas, dibujos, pinturas, fotografías… ¡canela fina! y otras especias.
Poco a poco o mucho a mucho, dependiendo del día, estado de ánimo y condiciones atmosféricas, suministraré género del bueno, fabricado a mano, con amor, humor y pasión.
Porque te quiero. Porque todo lo que hago es pensando en ti y con el corazón… de la única forma que sé vivir. Y estoy en ello, dispuesta a seguir haciéndolo con muchas ganas, para que tú lo puedas disfrutar. Ojalá sea así.
Cuando todo grita
el mensaje que mejor
se entiende
es el silencio.
Ángeles Córdoba Tordesillas ©
No le preguntes al hambre si tiene frío.
No le preguntes al frío si tiene hambre.
Alimenta al hambre y
abriga al frío.
Ángeles Córdoba Tordesillas ©
La flor no corre tras la abeja.
El Ser florece.
La abeja correcta
se acercará
y libará su néctar.
Ángeles Córdoba Tordesillas
El verdadero amor
elimina
cualquier vestigio
de indolencia.
☆☆☆
El sentido de la vida es...
hacia dentro.
Ángeles Córdoba Tordesillas ©
Volvía a casa una mujer llamada Lógica, agotada tras un largo día de trabajo y, cargada de razones, iba pidiendo ayuda a la gente por la calle porque ya no podía con tanto peso; su familia y sus amigos se habían hartado tiempo atrás de sostenerlas, así que nadie acudía en su auxilio. De pronto, alguien se le acercó y se presentó:
—Señora, soy Emoción. Puedo ayudarle a llevar una razón, o dos, o tres; pero ¿de verdad le merece la pena ir por la vida cargando con tanto? ¿No será mucho más sencillo vivir tranquila y feliz, aunque, aparentemente, carezca de razones para ello?
—Tiene razón, joven—le dijo Lógica, dándosela a Emoción—Tengo ya la casa llena de ellas, así que puede llevarse esta consigo. Muchas gracias por aliviar mi carga.
Ángeles Córdoba Tordesillas ©