Desde mi nube y con gafitas

Desde mi nube y con gafitas
Ángeles Córdoba Tordesillas

“Érase una vez un Ángel que del Cielo quiso bajar a la Tierra para experimentar lo que era ser humano. Adoptó la forma de mujer. Sólo bajó con lo puesto… unas preciosas gafitas que Dios le había regalado y una nube pequeña, desde donde miraba cada día todo lo que sucedía entre el Cielo y la Tierra. Sólo a través de esas gafitas podía ver nítidamente el mundo y a las personas que vivían en él. Sin ellas se sentía desorientada, perdida, pues todo se volvía invisible e incluso ella misma, ya que ni siquiera podía percibir su propio cuerpo. Esta historia está contada por ese ángel que, a través de la narración de sus peculiares observaciones, intenta representar el mundo que ve.”

Un día agarré mi media nube y mis gafitas (esas que Dios me ha dado) y fui a vivir a un lugar indeterminado entre la metáfora y el surrealismo. Desde entonces, estoy pagando la hipoteca con poemas, cuentos, relatos, novelas, dibujos, pinturas, fotografías… ¡canela fina! y otras especias.

Poco a poco o mucho a mucho, dependiendo del día, estado de ánimo y condiciones atmosféricas, suministraré género del bueno, fabricado a mano, con amor, humor y pasión.

Porque te quiero. Porque todo lo que hago es pensando en ti y con el corazón… de la única forma que sé vivir. Y estoy en ello, dispuesta a seguir haciéndolo con muchas ganas, para que tú lo puedas disfrutar. Ojalá sea así.

30 jul 2026

VALORES

Valores como la integridad, la lealtad y la honestidad son un regalo que una persona se hace a sí misma, y que no precisan agradecimiento ni siquiera ser reconocidos por los demás. 

Sencillamente, hay personas que deciden caminar su vida con la claridad de una conciencia despierta, independientemente de las acciones y reacciones ajenas.

Felicito a las personas que poseen y mantienen con consistencia a lo largo de su vida estos maravillosos valores pues, a mi modo de ver (a través de mis gafitas 😎), son los que las hacen tremendamente valiosas.


Ángeles Córdoba Tordesillas ​©  


Honesty–Emily Linge 

4 comentarios:

  1. Yo creo que no se puede -ni seguramente se deba- desentenderse de las reacciones que provocan nuestras acciones, otra cosa es que permitamos que modifiquen nuestra manera de proceder, eso ya no.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No, por supuesto, no debemos desentendernos de las reacciones que provoquen nuestras acciones. Sin embargo, podemos conservar nuestros valores independientemente de las acciones que los demás ejerzan sobre nosotros. No estaría sencilla pero hay que vivir de acuerdo a la propia conciencia. Muchísimas gracias por este comentario, y lamento no haberlo leído antes. He retomado la actividad de este blog hace poco tiempo y no me avisa ahora de los comentarios. Intentaré estar más pendiente para poder responderlos todos. Un saludo..

      Eliminar
  2. Si -tal como dice Ängeles desde su nube- si tus acciones están inspiradas en la integridad, la lealtad y la honestidad y con ellas caminas la vida, difícilmente vayas a provocar reacciones ajenas inconvenientes, siempre que el otro comparta los mismos valores.-

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchísimas gracias por este comentario, Fernando. Qué alegría estar de acuerdo en algo tan importante. Te pido disculpas por no haber respondido antes, hasta ahora no lo he leído. Un saludo.

      Eliminar