Desde mi nube y con gafitas

Desde mi nube y con gafitas
Ángeles Córdoba Tordesillas

“Érase una vez un Ángel que del Cielo quiso bajar a la Tierra para experimentar lo que era ser humano. Adoptó la forma de mujer. Sólo bajó con lo puesto… unas preciosas gafitas que Dios le había regalado y una nube pequeña, desde donde miraba cada día todo lo que sucedía entre el Cielo y la Tierra. Sólo a través de esas gafitas podía ver nítidamente el mundo y a las personas que vivían en él. Sin ellas se sentía desorientada, perdida, pues todo se volvía invisible e incluso ella misma, ya que ni siquiera podía percibir su propio cuerpo. Esta historia está contada por ese ángel que, a través de la narración de sus peculiares observaciones, intenta representar el mundo que ve.”

Un día agarré mi media nube y mis gafitas (esas que Dios me ha dado) y fui a vivir a un lugar indeterminado entre la metáfora y el surrealismo. Desde entonces, estoy pagando la hipoteca con poemas, cuentos, relatos, novelas, dibujos, pinturas, fotografías… ¡canela fina! y otras especias.

Poco a poco o mucho a mucho, dependiendo del día, estado de ánimo y condiciones atmosféricas, suministraré género del bueno, fabricado a mano, con amor, humor y pasión.

Porque te quiero. Porque todo lo que hago es pensando en ti y con el corazón… de la única forma que sé vivir. Y estoy en ello, dispuesta a seguir haciéndolo con muchas ganas, para que tú lo puedas disfrutar. Ojalá sea así.

30 sept 2026

LOS "MINÚSCULOS"

Estos dos personajes: 'El hombre minúsculo" y "La mujer minúscula" son de los primeros que creé para Instagram. 

Siempre se cruzaban ellos, pero nunca sus palabras... hasta que un día me decidí. Pensé que en algún momento tendrían que interactuar y les puse algunos bocadillos con comentarios breves.

​En realidad conozco su historia completa—mejor que ellos mismos—, desde el origen hasta el final, aunque todavía no la haya escrito.

​Es curioso, pero cuando una se dedica a inventar personajes e historias, se siente un poquito como jugar a ser Dios. En la vida real no se pueden controlar los acontecimientos, pero resulta emocionante descubrir cómo sí es posible hacerlo en la ficción.

​Hoy los he recordado y he querido compartirlos con vosotros.

​Les tengo un cariño especial y hacía tiempo que no publicaba nada sobre ellos. Y lo que también me sorprende es ese afecto que se les toma a los personajes que se crean; a pesar de sus imperfecciones —que se perciben mucho mejor con el paso del tiempo— o quizá precisamente por eso.

​Ojalá os gusten.


Saludos cariñosos.


Ángeles Córdoba Tordesillas


"El hombre minúsculo" y "La mujer minúscula".

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