Desde mi nube y con gafitas

Desde mi nube y con gafitas
Ángeles Córdoba Tordesillas

“Érase una vez un Ángel que del Cielo quiso bajar a la Tierra para experimentar lo que era ser humano. Adoptó la forma de mujer. Sólo bajó con lo puesto… unas preciosas gafitas que Dios le había regalado y una nube pequeña, desde donde miraba cada día todo lo que sucedía entre el Cielo y la Tierra. Sólo a través de esas gafitas podía ver nítidamente el mundo y a las personas que vivían en él. Sin ellas se sentía desorientada, perdida, pues todo se volvía invisible e incluso ella misma, ya que ni siquiera podía percibir su propio cuerpo. Esta historia está contada por ese ángel que, a través de la narración de sus peculiares observaciones, intenta representar el mundo que ve.”

Un día agarré mi media nube y mis gafitas (esas que Dios me ha dado) y fui a vivir a un lugar indeterminado entre la metáfora y el surrealismo. Desde entonces, estoy pagando la hipoteca con poemas, cuentos, relatos, novelas, dibujos, pinturas, fotografías… ¡canela fina! y otras especias.

Poco a poco o mucho a mucho, dependiendo del día, estado de ánimo y condiciones atmosféricas, suministraré género del bueno, fabricado a mano, con amor, humor y pasión.

Porque te quiero. Porque todo lo que hago es pensando en ti y con el corazón… de la única forma que sé vivir. Y estoy en ello, dispuesta a seguir haciéndolo con muchas ganas, para que tú lo puedas disfrutar. Ojalá sea así.

2 ago 2026

EL GLACIAR EMOCIONAL Y EL MURO DEL MIEDO

Estamos viviendo un auténtico glaciar emocional.

​En su momento, predije que la pandemia traería consecuencias inevitables en la conducta humana si no poníamos de nuestra parte y, al parecer, así ha sido. Hemos ido haciendo cada vez más enorme ese abismo entre nosotros. 

Y no me refiero solo al aspecto físico —donde la mayoría vivimos tras una pantalla una gran parte del tiempo—, sino al nivel sentimental.

​De un corazón a otro hay hoy un verdadero mundo lleno de dudas, miedos, prejuicios y distorsiones cognitivas. Es más difícil que nunca llegar y tener acceso al  de los demás.

La ilusión de la desconexión 

​Ahora, con el avance de la inteligencia artificial, esa necesidad biológica y social de conectarnos parece desvanecerse. Estaremos conectados virtualmente, pero, según parece, "necesitamos" menos un abrazo... o eso es lo que desgraciadamente pensamos.

​Priorizamos una supuesta tranquilidad mental y emocional por encima de la presencia y el contacto físico. Sin embargo, esto es una mentira con la que nos autoengañamos para sentirnos a salvo.

La reealidad es que solo estamos logrando enfermar nuestro sistema nervioso y nuestro espíritu.


​El rechazo al contacto sincero

​Honestamente, me preocupa esta situación. Veo y siento cada vez más frío entre las personas.


​El muro de la distancia

Cuando quieres abrazar a alguien, te encuentras con un muro.


​La culpa de sentir

A veces te sientes culpable por no haber pedido "permiso" para abrazar a una antigua amiga o a un conocido que atraviesa o ha atravesado un momento difícil, asumiendo que necesitaría ese abrazo tanto como lo necesitarías tú en su lugar. Pero parece que ya no es así.

​El muro del miedo ha crecido y se ha convertido en la coraza que viste a cada persona con la que te cruzas: el vecino, el amigo, el conocido... a cada cual.


El refugio de la indiferencia

​Tengo un llanto interno e incesante por esta realidad que me disgusta, me asusta y me hiere profundamente como ser humano.

Veo cómo se esconde el amor detrás del miedo, y el miedo detrás de la indiferencia.

​La indiferencia parece ser la única "valiente" que se atreve a dar la cara y mostrarse ante los demás; eso sí, fingiendo si lo considera "necesario" una sonrisa que no siente, mediante un saludo que no la comprometa a nada... y mucho menos a sentir la verdadera felicidad de conectar con otra alma.

​¿Nos hemos resignado ya a vivir tras la coraza o todavía quedamos algunas personas dispuestas a romper el hielo?

Te leo abajo, en comentarios.


Ángeles Córdoba Tordesillas ​© 


 
The Korgis–Everybody's Got to Lear Sometime


31 jul 2026

Ni iMPORTANTES NI IMPORTADOS: el valor de ser uno mismo

Ni máscaras 

ni validación externa. 


No es importante ser 

importante para el mundo,

mientras seas importante 

para Dios 

y para ti.


Lo que somos no se busca 

fuera.


Ángeles Córdoba Tordesillas ​© 


Elvis Presley– The Wonder Of You 

DISCUSIONES SIN DENTADURA

No sé exactamente qué sucedió entre ellos, pero hubo discusión y no sé si faltas de respeto, supongo que también.

El caso es que unos días después él la llamó y le dijo:

Persóname, cariño, por favor te lo pido.

—Lo siento, mi amor, pero no soy capaz de  personarte. Persónate tú, si puedes—le respondió ella con contundencia. 

Y él se personó y aclararon el malentendido y resolvieron sus diferencias.

Final feliz

Música de violines y trompetas.


Ángeles Córdoba Tordesillas ​© 


☆Tener la capacidad de arrepentimiento, pedir perdón y otorgarlo es quizás la mayor capacidad de otorgarlo es quizás de los mayores privilegios que tenemos las personas sobre los animales; por eso he hecho este juego de palabras entre perdonar y personar. Porque cuando uno perdona o es perdonado se siente más persona.

Poder liberarte y liberar a otro de una culpa, mediante la palabra y la empatía, es una facultad impresionante que solamente la especie humana posee.

Mis Gafitas 😎 lo ven así de claro. ¿ Y tú qué opinas al respecto? Te leo en comentarios.👇


Música de Rakórzy— Héctor Berlioz
           

30 jul 2026

VALORES

Valores como la integridad, la lealtad y la honestidad son un regalo que una persona se hace a sí misma, y que no precisan agradecimiento ni siquiera ser reconocidos por los demás. 

Sencillamente, hay personas que deciden caminar su vida con la claridad de una conciencia despierta, independientemente de las acciones y reacciones ajenas.

Felicito a las personas que poseen y mantienen con consistencia a lo largo de su vida estos maravillosos valores pues, a mi modo de ver (a través de mis gafitas 😎) son los que las hacen tremendamente valiosas.


Ángeles Córdoba Tordesillas ​©  


Honesty–Emily Linge 

27 jul 2026

¡ALTO AL FUEGO!

El incendio de la Sierra Oeste originado en la Comunidad de Madrid; que también está afectando a parte de las provincias de Ávila y Toledo, lleva 6 días activo, tras haber comenzado el pasado miércoles, 22 de julio de 2026.

​Quiero expresar mi absoluta gratitud y admiración a los bomberos de esta, nuestra, comunidad, y a todos los que se han incorporado de otras comunidades e incluso de algunos países europeos para extinguir el mayor incendio de la historia de España. Así como la tristeza que me produce que miles de personas hayan tenido que abandonar sus hogares y estén viviendo una gran desolación e incertidumbre.

​También, cómo no, a los equipos de emergencia, que siempre están presentes para atender a los afectados por la humareda y las cenizas y a los que puedan sufrir ataques de ansiedad.

​Desde aquí, un abrazo cariñoso a todos ellos, con el deseo de que pronto se consiga la extinción absoluta de este fuego y que produzca el menor daño posible.


​Ángeles Córdoba Tordesillas


He recibido esta imagen de un bombero (cabo) de la Comunidad de Madrid que lleva desde la semana pasada luchando sin descanso contra las llamas para sofocar el incendio.

 

26 jul 2026

LA CARA OCULTA DE LA ENVIDIA: LA ADMIRACIÓN ENCUBIERTA

La envidia no es más que una forma de admiración que nadie quiere reconocer, y mucho menos ante la persona envidiada.

​En el fondo, nace de una desconexión con nuestros propios talentos. Al no explorar ni valorar nuestra propia unicidad y lo que nos hace originales, caemos en el error de compararnos con los demás.

​Sentir envidia revela esa falta de autoconocimiento y autoestima. Cuando no eres capaz de mirar tu propio reflejo con amor, resulta imposible celebrar el brillo y el logro ajeno.

○○○○○○○○○○○○○○○○○○○○

No se trata de comparar

ni de compararse.


No se trata de destacarse 

ni de destacar.


Se trata de florecer.

Cada uno con sus 

propios colores.


Para que podamos compartir 

y disfrutar 

nuestra diversidad en un mundo 

en paz.


Ángeles Córdoba Tordesillas ​© 


¿Alguna vez te has parado a pensar qué hay realmente detrás de quien te envidia? Te leo en comentarios. 👇

LA NOCHE NO ESTRELLADA

Mirando la noche, 

en un silencio de estrellas 

invisibles para mí,

la imaginación también vuela 

por el firmamento 

de dentro... y tú 

me esperas allí,

en un remanso de serenidad, 

donde hemos formado un hogar

lejos de cualquier bullicio 

mundano y de toda 

duda.



Ángeles Córdoba Tordesillas ​© 





25 jul 2026

LA PUERTA DEL AMOR

El amor siempre deja su puerta abierta 

para que puedas irte si lo deseas.

Si cierra su puerta... no es amor.


Ángeles Córdoba Tordesillas ​© 2021




24 jul 2026

VERANO EN LA CIUDAD

¡Mucho calooor!

No sé si te habrá pasado como a mí, y habrás visto por la calle algún mosquito... ¡con abanico!

​ 

Aviso importante: La exposición directa al sol y la falta de hidratación pueden provocar ataques incontrolables de humor absurdo y alucinaciones de este tipo. ☀️😎


Ángeles Córdoba Tordesillas 

22 jul 2026

MI FLOR PREFERIDA

Mi flor preferida 

no se marchita nunca 

Su dulce aroma me embriaga

Me seduce la sencillez 

de sus pétalos blancos 

Me conmueven su pureza 

y la suavidad de su tacto 

Mi flor preferida es.... 

la ternura.


Ángeles Córdoba Tordesillas




 


19 jul 2026

VACACIONES EN EL SÁHARA

El reloj de arena, Amadeo Prudencio, se fue al Sáhara, a visitar a la familia... por un tiempo.

(Así que ya sabes: ¿Qué hace un reloj de arena en el desierto?.. Visitar a la familia)


Ángeles Córdoba Tordesillas ​© 



18 jul 2026

A SALVO

Qué bonitas son 

esas relaciones 

en las que te sientes 

a salvo.


Ángeles Córdoba Tordesillas

Mantenerte siempre a salvo
es una responsabilidad que tienes con tu propia vida.


15 jul 2026

EL ARTE DE SABER CUÁNDO PARAR

—Sara, te invito a tomar una ración de patatas bravas.

—No, gracias.

—¿Cómo dices? 

—Que no, que muchas gracias.

—¿Pero qué estoy oyendo asombrada? Quizás no han escuchado bien mis aturdidos oídos... Tú, que adoras las patatas pringosas esas, me rechazas una invitación sincera?

—Tus aturdidos oídos han escuchado perfectamente. Soy yo, en este caso, la que no quiere ni oír hablar nunca más de las dichosas patatas. Las aborrezco, así, en español intenso.

—¿Pero qué está sucediendo en el mundo actual, qué fenómeno sobrenatural está teniendo lugar para que tú tangas esa reacción tan adversa y visceral ante tu plato favorito?; unas inocentes patatas con una salsita tan especial, aunque nunca las he podido soportar? 

—Nada, que ya no me encantan.

 —¿Y eso por qué? Te lo pregunto porque en las noticias no han dicho nada... 

—Sucedió que ayer fui sorprendida por un deseo voraz de devorarlas y, como soy mayor de edad y no tengo que pedir permiso a nadie más que a mi libertad personal, entré en un bar con una gran tentación de las dichosas patatas bravas y,  con una enorme autodeterminación, pedí tres raciones, porque para brava yo. Y lo que vino después prefiero no tenértelo que contar, pues no es contenido agradable.

 –Comprendo... cuánto lo siento. Entonces te invito a un arroz a la cubana con una limonada.

—Vale.


Ángeles Córdoba Tordesillas ​© 


Reel hecho con estas gafitas que Dios me ha dado.


14 jul 2026

MELODÍA DE VIDA

Qué instrumento tan bello 

la flauta.


Un canal que deja pasar 

el aliento de vida y,

sin juzgar nada, 

lo convierte en melodía.


Siempre quise ser flauta.


Ángeles Córdoba Tordesillas ​©

Dedicado a Prem Rawat.


11 jul 2026

Pinto Pinto Gorgorito

"Pinto, pinto...", un juego de niños que decidía a quién le tocaba la suerte. 

Hoy la suerte es mía por tenerte aquí. 

Y quiero presentarte esta pintura que también estará encantada de conocerte:

Ángeles Córdoba Tordesillas ​© 


«BLANCO ROTO»










10 jul 2026

BELLA SIN ALMA

Era rebelde por naturaleza y 
le hemos dado demasiada libertad...

Ay, codicia, codicia... 
te nos has ido de las manos.

Ángeles Córdoba Tordesillas 



 

 



9 jul 2026

TARDE Y SIN BOLÍGRAFO

​Sucedió que me presenté sin cita en la Agencia Tributaria con la intención firme de zanjar una gestión familiar antes de que finalizara el plazo oficial. 

Nos cobraban casi 200 euros por la realización de dicho trámite, así que le dije uno de mis hermanos: «Ni hablar, de eso nada monada, no pago ese dinero por soltar unos papeles en una oficina de mi propia ciudad. Enviadme toda la documentación requerida, que yo me encargo de ello». Y así lo hicieron.

​In extremis, llegando diez minutos antes de que cerraran la delegación, me acerqué a la funcionaria que parecía estar disponible, con el tocho de papeles correspondiente. 

Me preguntó si tenía cita; contesté que no y ella me dijo que sin cita no me podían atender. Le expliqué que lo comprendía, pero no sé de qué modo conseguí que me escuchara. 

A pesar de sus protestas de que había llegado tarde y estaban a punto de cerrar, la convencí de que aceptara revisar la documentación por si había algo incompleto o que no estuviera en orden, pues debía dejarlo solventado lo antes posible para que no se nos pasara la fecha límite y reconozco que la presioné un poco diciendo que mi familia confiaba en que iba a resolverlo ese mismo día.

​Finalmente, entre protesta y protesta, fue supervisando todo. 

Cuando vio que estaba correcto y que no faltaba nada, espetando una queja más, me solicitó la cantidad de dinero correspondiente y, por último, me pidió que firmara. 

Yo le dije que no tenía bolígrafo y le pregunté si podía dejarme uno, por favor. Esto colmó su paciencia y entonces estalló diciéndome: «¡Maravilloso, maravilloso! ¡Además de presentarse tarde,viene sin bolígrafo!».

​De inmediato se acercó un compañero suyo para preguntarle qué pasaba dada su alteración, y ella repitió: «¡Que viene tarde y sin bolígrafo!».

Su compañero, con perplejidad, mientras me observaba minuciosamente, se llevó la mano semicerrada a la boca, como intentando dilucidar qué tipo de espécimen ciudadano era yo. Ignoro si llegó a descubrirlo, porque no pronunció palabra alguna después de la pregunta que realizó. 

Y, sintiéndome casi en evidencia y un tanto avergonzada, reconocí mi error pidiéndoles disculpas y corroborando: «Sí, esa soy yo: tarde y sin bolígrafo».

​Me prestó uno a regañadientes y, con cierto sentimiento de culpa, estampé mi firma y me despedí, mostrándome muy agradecida con una funcionaria a la que había hecho trabajar hasta el último segundo de su jornada laboral. 

Aun así, me pareció un rotundo triunfo y salí por la puerta de la oficina sintiéndome poco menos que Cleopatra, por haber logrado semejante hazaña. 

Regresé a casa caminando para disfrutar de ese día de victoria, personal e institucional, como era debido.

​Lo cierto es que la buena mujer tenía razón: no es manera de presentarse en un organismo oficial esperando que te atiendan sin cita en los últimos diez minutos y, para colmo, sin el instrumento fundamental para firmar. 

Mi falta de pragmatismo es alarmante; generalmente no llevo nada que resulte útil, solamente llevo lo necesario.

​Esta etiqueta, de todas las que me han pretendido adjudicar a lo largo de mi vida, es la que mejor retrata mi inconsciente identidad. Sí, sin duda esa soy yo: «tarde y sin bolígrafo». Una perfecta desconocida lo clavó.


Ángeles Córdoba Tordesillas


Un sencillo y gran bolígrafo que me proporcionó 
una felicidad inusitada.


7 jul 2026

DE CORAZÓN LO DIGO

Al final 

no me ha roto el corazón, 

solo me lo ha rompido.


Y todos sabemos que 

un corazón rompido 

no es lo mismo 

que un corazón roto.


Ángeles Córdoba Tordesillas ​© 


Diferencia gráfica entre dos corazones 
que han salido mal parados.


6 jul 2026

APERTURA FÁCIL

Mi niña interior sigue teniendo cuatro años y continúa siendo "abrefácil".

​15 días autoconfinada por un ojito "demasiado sensible" que, desde hacía más de dos meses, se sentía dolorido y no podía parar de llorar.

​El diagnóstico del especialista me afectó tremendamente, pero estoy siguiendo el tratamiento a rajatabla, con confianza y optimismo. Felizmente, poco a poco va mejorando.

​Hay que saber ver. La vista no es solo un sentido; es la capacidad de sentir lo que vemos y, aun así, sea lo que sea, agradecer el poder hacerlo. 

Hay que saber mirar más allá de lo que nos pone tristes. Detrás están las respuestas.

Hola.


​Ángeles Córdoba Tordesillas ​©